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lunes, 17 de diciembre de 2012

Diego Ibarra: "Volver a ver reír a los niños que vienen de países en guerra no tiene precio"

Diego Ibarra Sánchez sabe mejor que nadie las consecuencias de una guerra, pues su dedicación a la fotografía documental se ha especializado en los horrores que se viven una vez que un territorio ha sido arrasado y su población olvidada. El fotoperiodista se ha recorrido numerosas zonas de conflicto para dar voz a aquellos que no la tienen y denunciar las criminalidades que se cometen contra civiles en las batallas armadas donde se pierde más de lo que se gana, al menos aquellos países que están sumidos en la más devastadora pobreza. Premiado en incontables veces por su contribución a la fotografía, Diego Ibarra se consagrado como uno de los mejores periodistas españoles que viven el día a día de familias rotas, de mujeres castigadas por la sociedad o de niños huérfanos que no cejan en su empeño de dar algún día con unos padres que nunca volverán. 


Diego Ibarra Sánchez. Fotografía de Ethel Bonet.

Ana Ortega. ¿Por qué elegiste el fotoperiodismo como profesión?

Diego Ibarra. A los catorce años tuve mi primera cámara. Aunque me puse a estudiar periodismo, un par de año antes de finalizar mis estudios ya sabía que quería contar historias a través de la luz. Poco a poco, continué formándome y aún sigo buscando mi estilo y aprendiendo con cada historia que me regalan.

A.O. Tu trabajo fotográfico se centra en documentar las consecuencias que un conflicto armado deja en la población. A la hora de conseguir que esas personas que están sufriendo confíen en ti, ¿cómo lo consigues?

D.I. Con tiempo, paciencia y ganas de escuchar los testimonios que la gente te regala. Lamentablemente, muchas veces no se dispone de mucho tiempo para profundizar tanto como te gustaría.


Serie Crónicas del Monzón. Imagen de Diego Sánchez. 

A.O. ¿Qué preparación necesita un fotoperiodista que se mueve en zonas de conflicto?

D.I. Creo que es necesario tener unas bases e ir preparado. La documentación es importante: hay que conocer la zona en la que estás trabajando. Y los cursos de primeros auxilios pueden ser vitales en determinadas situaciones. Creo que ninguna zona se parece a otra. Cada una guarda unas rasgos culturales. Son distintas. También es recomendable disponer de contactos tanto locales, como dentro del grupo de editores gráficos. Muchas veces se cree que lo difícil es ir a los sitios, pero además hay muchas dificultades para poder mover el material rescatado de un viaje.

A.O. ¿Qué es, a tu parecer, el periodismo humano?

D.I. El periodismo es por y para personas. Entiendo el periodismo o la fotografía documental como herramientas de difusión de realidades desde el respeto. A veces se olvida que detrás de los números de las estadísticas hay personas, vidas, realidades que sufren.

A.O. ¿Por qué tu blog se llama Historias Mínimas?

D.I. El blog viene a raíz de mi etapa en Argentina. Decidí llamarlo “Historias Mínimas” porque la vida la conforman esas pequeñas historias.


Un padre que ha perdido a sus cuatro hijos en el mar. Serie Fishermen. Imagen de Diego Ibarra. 

A.O. ¿La fotografía sirve para cambiar el curso de la historia de un conflicto?

D.I. La historia nos ha enseñado los distintos usos de la fotografía y de cómo, en ocasiones, ha servido para justificar acciones (fotografías de las fábricas de arsenal químico en Iraq) o hacer propaganda. Pero también sirve para mostrar esas realidades y que no caigan en el olvido. Teóricamente el hombre debería aprender de sus errores pero se empeña en no mirar las consecuencias de los desastres de la guerra.

A.O. Te has establecido permanentemente en Pakistán, un país que has recorrido en muchísimas ocasiones en compañía de tu cámara. ¿Cuál es el día a día que se vive allí y que quizá no viste cuando solo estabas de paso?

D.I. Me mudé a Pakistán en 2009 y durante estos años he tenido que combinar la fotografía con la televisión. Pakistán es un país que vive a diario su particular 11-S por el papel geoestratégico que juega, la rampante corrupción, la alarmante brecha social entre las clases favorecidas -una minoría- y los desfavorecidos, el analfabetismo y la amenaza del extremismo religioso. Es un tipo de violencia más soterrada y pasa más desapercibida que la que viví en Libia. Juega a otro nivel. Aunque las marcas en la población civil son parecidas.

Resido en Islamabad. Es una ciudad cómoda, verde, tranquila. Es un burbuja perfecta, un oasis. Como fotógrafo extranjero tengo muchas restricciones que limitan mis movimientos pero no puedo comparar mi situación con la de los periodistas locales, especialmente aquellos que viven y trabajan en las áreas tribales. Según los informes que publica Reporteros sin Fronteras, Pakistán continua en el top ten de la lista de países peligrosos para periodistas locales. Es una realidad.


Mujeres quemadas a sí mismas para huir de sus realidades. Fotografía de Diego Ibarra. 

Las mujeres y los niños son el colectivo más dañado en las guerras. Imagen de Diego Ibarra.

A.O. Es muy interesante la colección fotográfica Lebanon smiles again, realizada en el Líbano, con la ONG Payasos sin fronteras. Cuéntanos cómo se realizó este proyecto y de la sensación que te quedó tras ver la felicidad en sus rostros.

D.I. El proyecto fue posible gracias a Samuel Rodríguez que me propuso documentar durante unas semanas el trabajo que hacen Payasos Sin Fronteras. Era mi primer viaje a Líbano. El potencial humano del equipo de Payasos fue increíble. Denguito” (Albert Grau) con su humor; “Peshosho” (Moi Queralt) con su talento musical; “Birutilla” (Christian Olivé) con sus malabares y “Fufur” (Oriol Liñan) con sus trucos de magia y David a los mandos de la furgoneta. Volver a ver reír a los niños que vienen de países en guerra no tiene precio. Por un momento vuelves a ver brillar sus ojos.



Serie Lebanon smiles again. Fotografías de Diego Ibarra.

A.O. ¿Crees que la figura del fotoperiodista de guerra está mitificada tal y como la han idealizado románticamente durante muchas décadas el cine y la literatura?

D.I. Creo que está un poco mitificada. Fueron tiempos pasados, dorados. Pero difícilmente creo que vuelvan, pese a futuras evocaciones románticas en formato celuloide. Cada vez quedan menos corresponsales que sigan manteniendo las condiciones de las que antes gozaban. Prima la velocidad, la inmediatez, el abaratamiento de los costes..., en detrimento de la remuneración y valoración del profesional de la comunicación, así como de la calidad y profundidad de las historias. Los medios internacionales sí continúan manteniendo y apostando estas figuras. Lamentablemente, España no es un buen mercado si se quiere sobrevivir trabajando en el extranjero. A veces ni te contestan a los mails. La comunicación brilla por su ausencia. El cable de las agencias es cómodo, fácil y barato.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Delmi Álvarez: "La guerra es un negocio que los gobiernos alimentan de muchas maneras

Delmi Álvarez es fotoperiodista documental de asuntos sociales y derechos humanos. Sus raíces familiares han marcado sus ganas de moverse por el mundo y, aunque ahora está afincado en Bruselas, siempre está viajando por todo el mundo en busca del instánte irrepetible. De su abuelo Fernando Jiménez Ortega, que vivía en Jorairátar, Granada guarda un gratísimo recuerdo, ya que fue un poco quien le marcó a iniciar un recorrido por los pueblos pequeños en busca de inmigrados como él. El fotoperiodista se encuentra estos días en el proyecto de fotoperiodismo Ráfagas para hablar sobre la educación que proporciona la fotografía y la acuciante necesidad de impone una ética en la profesión periodística. 

Sus inquietudes por mostrar la verdadera realidad de lo que pasa han convertido a este fotoperiodista en uno de los más requeridos en el ámbito docente, ya que sus experiencias profesionales y personales muestran el día a día de un fotógrafo freelance que tiene que luchar contra la precariedad laboral que sufren los periodistas y reporteros gráficos de la actualidad para enfrentarse a innumerables riesgos para contar la verdad, algo que nunca se debe olvidar en el ejercicio periodístico. Junto a ello, su buen humor y optimimismo ante las pequeñas cosas de la vida, como la Fórmula 1, hacen de este artista una persona inquieta, curiosa y comprometida con lo que le rodea. 


Ana Ortega. Comenzaste estudiando Geografía e Historia pero tu futuro profesional se ha  acabado perfilando en el mundo de la fotografía. ¿Por qué se produjo este cambio de orientación académica y profesional?

     Delmi Álvarez. En 1975 las cosas eran bien distintas y estaba estudiando en el mismo instituto que algunos de los músicos de la Movida viguesa. De aquel instituto salieron muchos “jóvenes rebeldes” que queríamos cambiar el mundo o por lo menos intentar vivir en un mundo mejor. En realidad estudiaba COU y me puse a trabajar por las noches y días libres reparando lámparas y sistemas eléctricos en salas de fiesta o en casas de particulares para ahorrar algo y viajar. Siempre me gustó estudiar pero en la Transición española estudiaban los ricos y los que podían.

     A.O. El proyecto Diáspora Gallega  te ha llevado por numerosos continentes para documentar el éxodo de los gallegos por todo el mundo. ¿Qué te llevó a iniciar este proyecto y qué buscas transmitir mediante la fotografía? ¿Tiene que ver con tu propia emigración y la de tu familia?

D.A. Parte de mi familia estuvo en la emigración en Alemania, mis abuelos en Cuba, y luego me uní a ellos para no perder la tradición. Comencé el proyecto en la navidad de 1989, que era cuando disponía de tiempo y poco a poco el proyecto se fue haciendo más grande. Después de 20 años (2009) publiqué un libro que editó el Gobierno bipartito de la Xunta de Galicia pero como perdieron las elecciones el libro nunca se llegó a presentar en público. De los 500 ejemplares que imprimieron no he sabido nada, excepto de unos cuantos que me enviaron en cajas de cartón a Riga, Letonia que llegaron rotos.

Galegos na Diáspora es un proyecto documental, un homenaje a los hombres y mujeres que salieron de Galicia un día hacia el mundo. Miles de ellos y ellas nunca volverían a Galicia. Espero que algún día reconozcan este trabajo en memoria de ellos y ellas. Cualquier diáspora es siempre dura, da igual de que pueblo proceda, es muy duro tener que aceptar el irse de tu pueblo o país para empezar otra vida sin los referentes culturales o sociales. Lo bueno que tuvo la diáspora gallega en América fue la gran unión que existió entre los emigrantes, se mantuvo el arte y la lengua mucho mejor que en la propia Galicia, y se exportó cultura gallega a todo el mundo desde donde estuvieron. Los emigrantes ayudaron a construir escuelas y hospitales en su país y enviaron dinero en millones para que los que se quedaban obtuvieran educación y garantías sociales. Se merecen eternamente un reconocimiento popular.


Serie Diáspora Gallega. La primera imagen fue tomada en Cuba, la segunda en Venezuela. Fotografía de Delmi Álvarez

A.O. ¿Consideras que las guerras son un negocio?

D.A. Son una locura, organizada por locos. Por más que hablemos de paz los humanos no llegamos a entendernos. Sí, son un negocio para unos pocos. Mucho que hablar aquí pero llevaría horas, días, meses, años… y nada cambiaría. De hecho nada ha cambiado en todo este tiempo, las guerras siguen naciendo en cualquier parte como hongos o setas y es un negocio que los gobiernos alimentan de muchas maneras. Seguimos necesitando de gente que luche contra las matanzas de personas que no tienen relación con los conflictos y los niños y mujeres son siempre los más perjudicados.

A.O. Has estado en Ráfagas, un proyecto celebrado en Galicia sobre los conflictos bélicos, el periodismo ético y el fotoperiodismo actual. ¿Qué impresión has sacado de todo lo que se ha abordado en estos debates?

D.A. Ráfagas ha sido un gran encuentro para la disertación y el pensamiento. Lástima que los medios no le dieran la importancia que se merece.

A.O. ¿Es difícil mantener la independencia dentro de este sistema tan mediatizado e interrelacionados con los poderes económicos y políticos?

D.A. La independencia de uno mismo como fotoperiodista comprometido nunca se debe perder y es importante mantener una  relación con la realidad que se vive. No comparto demasiado que el fotoperiodismo y el periodismo vayan a desaparecer, lo que creo que sucede es que existe un avance tecnológico que no puede parar ni volver la vista atrás. La era digital se come cualquier cosa que no quiera integrarse en el avance imparable de la tecnología. Cambian las herramientas para informar y hay entenderlo así, como un progreso, pero los más peligroso es cuando los políticos usan los medios para fomentar sus ganancias, y ya nadie cree en ellos. 

El pueblo debe despertar y rebelarse contra este sistema neoliberal que no crea progreso, solo enriquecimientos personal. No digo nada nuevo que no sepamos, solo hay que asomarse a la ventana y ver como está España. El que diga lo contrario es que vive muy bien y no es solidario con el resto que vive mal. Cada día hay más pobres pero también más ricos.



Serie Meninos de Rua que relata la vida de los niños del Salvador de Bahía, en Brasil. Imágen de Delmi Álvarez.

A.O. Son numerosas las veces que has impartido clases sobre fotoperiodismo, fotografía documental o historia visual. ¿Qué valores y experiencias intentas transmitir a todos aquellos que te escuchan?

D.A. Educar es importante y a través de las conferencias que he impartido me siento transmisor de lo que he aprendido, pero también estoy en continuo aprendizaje, sino estaría muerto. Adoro a la gente joven que desea escuchar y también deseo escuchar y aprender. De pequeño escuchaba a mi abuela constantemente, era una campesina sabia que viajó a Cuba en un barco velero con cientos de personas. Muy duro aquello. Mi abuelo materno era de Jorairatar en Las Alpujarras, y tenía grandes ideas pero lo perdió todo con la guerra.

A.O. Además de fotógrafo te mueves en el mundo de la producción y dirección de documentales. Me gustaría que me hablaras de Himbas, lucha por sobrevivir.

D.A. La historia de los Himbas es un proyecto comenzado al inicio del 2000, y con este documental que todavía no he acabado quise denunciar al mundo la situación de un pueblo en Namibia que está siendo subyugado y maltratado. También son emigrantes dentro de su propio país y pienso que en unos años desaparecerá.


Serie Himbas, una lucha por sobrevivir. Imágenes de Delmi Álvarez

A.O. ¿Por qué los medios de comunicación ocultan de las agendas informativas las realidades que se viven en continentes etiquetados como pobres?

D.A. La pobreza es un mal social difícil de erradicar sin la voluntad de los políticos. Estos se aferran al poder porque nosotros les votamos y luego utilizan ese poder que les concedimos a su antojo y al de otros intereses. Los medios de comunicación son la Voz de su amo, hay pocos medios que sean independientes, ya que se deben al poder que los mantiene, y nunca hablarán mal de ellos y por ese motivo y otros no los hace independientes. Decir la verdad de las cosas ya no se estila, ahora se miente tanto como se puede y les dejamos.


Prisión turística de Karostas, en Letonia. Se trata de un hotel en el que los alojados podrán sentirse como prisioneros mientras dure su estancia. Fotografías de Delmi Álvarez, en la serie que lleva el mismo nombre.

Fuentes: Delmi Álvarez, página personal de Delmi Álvarez, blog personal del fotoperiodista, facebook del fotógrafo, material fotográfico cedido por Delmi Álvarez en papel estraza, Jornadas Ráfagas, Farodevigo.com

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Ricardo García Vilanova: "En nuestro trabajo es imprescindible una mezcla de humanidad, empatía y humildad"

Ricardo García Vilanova (Barcelona, 1972) sí que sabe lo que es el riesgo, al igual que el resto de fotoperiodistas que cubren conflictos. Fotógrafo independiente, ha recorrido numerosas zonas de guerra para situarse en la primera línea de batalla y contar a través de la fotografía, una realidad que, de otra forma, se escaparía de nuestro entendimiento. Nacido en Barcelona, estos días se encuentra exponiendo en el Festival Fotoviedo Press 2012 en la exposición conjunta Estallido Árabe.

Ana Ortega: ¿Cuándo decidiste que el fotoperiodismo se convertiría en tu profesión laboral y personal?

Ricardo García: La decisión personal es anterior a la laboral ya que incluso ahora es realmente difícil vivir solamente de esto. En cualquier caso fue justo después de terminar la carrera de Fotografía  y Multimedia en la Universidad Politécnica de Cataluña.

Ricardo García Vilanova

A.O. Trabajas desde el frontline, es decir, la primera línea de fuego en la que todo está sujeto al azar y a la rapidez de movimientos. ¿Cómo consigues que tus imágenes capten esa instantaneidad y, a la vez, parezcan que han sido tomadas con tranquilidad, en buena posición, con un trípode?

R.G. Veo situaciones potenciales en las que se puede dar una buena imagen (que a mi entender es la que aporta información, no te deja indiferente y tiene una buena lectura compositiva) y me anticipo a éstas. La filosofía sería una mezcla de lo que decía Cartier Bresson del “momento decisivo” mezclado con lo de Robert Capa de que “si tus fotos no son suficientemente buenas es porque no estabas lo suficientemente cerca “.

A.O. ¿Cuál es la preparación y concienciación que ha de tener un fotoperiodista especializado en conflictos para fotografiar los momentos de mayor ira y dolor del hombre?

R.G. No creo que haya una especial preparación o concienciación, simplemente todos tenemos la capacidad para hacer cosas o determinados oficios que otros no son capaces de hacer, si lo descubres y eso además coincide con tu vocación, entonces el binomio es perfecto.

Conflicto sirio. Fotografía de Ricardo García Vilanova.

A.O. ¿Cómo consigues que las personas a las que vas a fotografiar, especialmente a aquellas que han perdido a sus familiares en ese preciso instante, no te vean como un atacante y sepan que pretendes ser su voz?

R.G. En  nuestro caso para este tipo de trabajo yo diría que es imprescindible una mezcla de humanidad, empatía y humildad. Los códigos de conducta sociales en una guerra no tienen nada que ver con los que usas en otro tipo de situaciones. Hay gente que entiende que si hay un fotógrafo que registre lo que sucede eso quizás puede ayudar a cambiar algo, pero también hay otros que no lo ven así. En cualquier caso tú siempre tienes que respetar su decisión.

A.O. ¿Consideras que llegará un día en el que se ponga punto final a las guerras y los fotoperiodistas de conflictos tengan que restructurar su trabajo?

R.G. Lamentablemente, no.

A.O. Además de trabajar en la fotografía, también trabajas como “video periodista”. Uno de esos documentales en los se muestra el lado más humano de la guerra y no sólo el cruel y sangriento  es Misrata, Vencer o Morir, junto con Alberto Arce. ¿Qué realidad se pretende reflejar en este documental?

R.G. Básicamente trata la situación de la población civil bajo una ciudad asediada, entendiendo como tal también, además de los niños, mujeres y ancianos, a los propios combatientes, ya que antes eran simples civiles.

Cólera en Haití. Fotografía de Ricardo García Vilanova.

A.O. ¿Cómo se le dice a una madre, unos hijos, una esposa, que te marchas a un país de conflictos y que no sabes cuándo podrás llamar o volver?

R.G. La gente tiende a imaginar que cuando entra en un país en guerra, nada mas bajar del avión a uno le disparan… La gran mayoría de las veces esto no es así. La guerra no dura 24 horas al día, ni está en todas partes, sino que se concentra en pequeñas zonas geográficas y dosis temporales. No todos los países y guerras tienen el mismo riesgo, a pesar de estar inmersos en un conflicto.  Ahora con la tecnología actual siempre puedes tener comunicación allá donde vayas.

Fuente: Ricardo García Vilanova, página personal del fotoperiodista, documental Misrata: Vencer o Morir, RTPA, blog El fotógrafo gafapasta

viernes, 2 de noviembre de 2012

Constantino Suárez recupera su lugar en la historia

Constantino Suárez ocupa definitivamente su lugar en la historia del fotoperiodismo español. El fotógrafo gijonés que detalló al completo el desarrollo de la Guerra Civil Española en Asturias desde el bando republicano ha sido reconocido gracias a la labor realizada en las V Jornadas Internacionales de Fotoperiodismo "FotOviedo Press 2012", organizadas por la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos.

El reportero gráfico murió en 1983 sin que tuviera oportunidad de ver publicada su obra y con el carnét de fotógrafo retirado. Años más tardes el Ayuntamiento de Gijón, su tierra natal, recuperó 9.000 negativos de su extensa obra fotográfica con el objetivo de protegerlos e incorporarlos al patrimonio cultural de la ciudad. 

Soldados en las trincheras. Fotografía de Constantino Suárez

El fotográfo pionero comenzó su andadura profesional cuando sólo tenía 13 años y desde entonces su compromiso por relatar todo lo que captaba su cámara le hizo consagrarse como uno de los reporteros gráficos del siglo XX. Aunque las represalias de la dictadura franquista le obligaron a esconder celosamente su archivo fotográfico, este periodista fotográfico supo seguir manteniendo sus valores éticos en la búsqueda de la justicia y de la bondad del ser humano.

Ahora su valía ha sido rescatada del olvido y sus descendientes y vecinos de Gjón podrán deleitarse con el talento de este fotoperiodista que antepuso su deber periodístico a su apego por la vida. 

Esta mirada al pasado sobre la obra de Constantino Suárez estará expuesta hasta el 9 de noviembre para mostrar las diferentes etapas de la historia reciente de la región antes, durante y después de la batalla civil.  Bajo los títulos Retratos de una época y Revueltas sociales y la Guerra Civil, los visitantes podrán disfrutar de las inquietudes artístico del reportero gráfico  en una época convulsa y difícil en el Principado asturiano.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Eutropio Rodríguez: “Antes que fotógrafo soy contador de historias”

La primera conversación que mantuvimos se convirtió en algo memorable. Conforme iban pasando los días, se iba forjando una amistad que había nacido de una petición de Facebook. En Eutropio Rodríguez (Santiago de Compostela, 1969), no había nada de falsedad ni de vanidad, sólo una persona con gran talento para contar una historia a través de un objetivo. Fue una entrevista sencilla, en la que el fotógrafo dio mucho que reflexionar a través de su experiencia profesional y personal. Una persona con un gran recorrido por el mundo que ha hecho de la fotografía un arte sin parangón.

Eutropio Rodríguez es el encargado de la coordinación de Conversaciones con fotógrafos, un electro-shot o foro de discusión en el que profesionales y aficionados a la fotografía se encuentran con fotoperiodistas nacionales e internacionales destacados. La primera jornada ha traído a  Simon Norfolk, El título y objetivo de estos encuentros están inspirados en un libro publicado en 2009.

Eutropio Rodríguez 

Ana Ortega. ¿Por qué la fotografía marcó tu futuro profesional?

Eutropio Rodríguez. Empecé estudiando fotografía, aunque ya desde pequeño me interesé mucho por la fotografía con la cámara de mi padre que era aficionado a la fotografía. Cuando me fui a la mili empecé a documentar lo que estaba pasando dentro del cuartel, que por aquel entonces era algo bastante desconocido. Tras la mili entré en la escuela de fotografía y tuve contacto con el mundo contemporáneo porque debía estudiar Arte Contemporáneo al estar trabajando en un museo donde fotografiaba las piezas.

A.O.  ¿Cómo definirías tu trabajo fotográfico?

E.R. Tengo dos vertientes. Por un lado hago fotografía industrial, sobre todo para libros de Arte, y por el otro,  fotografía documental, junto con proyectos personales también orientados a lo documental. A mí me gusta más la fotografía documental porque yo soy un documentalista que busca contar historias. Yo antes que fotógrafo soy contador de historias. Cuando viajo yo nunca traigo regalos y la gente me suele preguntar ¿qué quieres que te traiga? y yo les contesto que lo que más valoro es una buena historia.

Ana Ortega. ¿Consideras que el fotoperiodismo está abocado a la desaparición como sostienen numerosos fotoperiodistas y estudiosos de la comunicación?

E.R. Yo no creo que esté abocado a la desaparición pero si considero que va a sufrir una transformación muy grande. Los medios están dejando de utilizar a los fotoperiodistas para utilizar a las agencias de imágenes para ilustrar. Con la crisis económica y con la crisis que vive la fotografía, los fotoperiodistas que deseen seguir desempeñando su profesión van a tener que vender su trabajo de otro modo, como en galerías o en libros, sin renunciar a contar las historias.

Las historias exóticas ya no tienen por qué hacerse a miles de kilómetros de casa. De hecho, yo conocí a un fotógrafo hace quince años, Max Aguilera, que también es cirujano e hizo un libro llamado Sagrado Corazón, con fotografías de cirugía cardíaca. En una conferencia Aguilera dijo que el interior de una persona es el lugar más exótico que existe.


Serie Bestas. Imagen de Eutropio Rodríguez


A.O. Has publicado en prestigiosas revistas internacionales como The Rolling Stones, Life, The New York Times, entre muchas otras. ¿Qué supone para un fotoperiodista ver sus fotografías en medios tan importantes?

E.R. Pues para un fotoperiodista ver su trabajo publicado es lo más importante que le puede pasar. Si encima esto se produce en revistas tan célebres como estas que mencionas ya es incomparable. Todavía sigo teniendo una gran presencia en estos medios y he de decir que son totalmente diferentes a las revistas españolas. Primero porque en los medios estadounidenses, cuando presentas el trabajo final te preguntan el valor económico que tienen tus fotografías y te pagan al instante, mientras que en España tienes que dar una factura y esperar mucho tiempo a la remuneración.

Además, en otros países tú realizas un trabajo en el previamente te has documentado, sabes qué vas a fotografiar y tienes la oportunidad de leer el texto que contextualizarán tus fotografías. También haces un trabajo completo, no una única fotografía como te piden en los medios nacionales, que tampoco sabes con qué fin lo haces porque no has podido informarte previamente.  

A.O. Bestas es un proyecto personal que documenta las peleas de caballos en Galicia, tu tierra natal. En esas imágenes se puede percibir la fuerza de los caballos y del hombre ¿Esta obra propone superponer una bestia a la otra o son fuerzas equitativas?

E.R. Yo considero que más que un trabajo documental es una autobiografía, un reflejo de mí mismo, en el que se representan mis miedos, que son los caballos, la irrealidad y el subconsciente, y por otro lado, la razón, representada por el hombre. Estoy muy orgulloso de este trabajo personal, que se convirtió en exposición hace dos años como trabajo colectivo de fotógrafos que utilizaban como leimotiv principal los animales. Dentro de poco también volveremos a hacer una exposición de Bestas porque ha gustado mucho al público.


Serie Bestas. Fotografía de Eutropio Rodríguez.

A.O. Te graduaste en el InternationalCenter of Photography, uno de los centros de fotografía más prestigiosos del mundo que aúnan escuela, investigación y museo. ¿Qué supuso esa experiencia académica para tu formación como fotógrafo?

E.R. Pues esta experiencia académica fue muy importante, decisiva para el fotógrafo en el que me he convertido hoy, ya que allí aprendí mucho, no sólo sobre fotografía formal, sino también sobre cosas de la vida. También hay que tener en cuenta que Nueva York es una ciudad preciosa fotográficamente. En la actualidad sigo teniendo contacto con el centro y voy cada poco tiempo para exponer y dar clases. El primer curso que di allí fue en 2001 sobre fotografía en blanco y negro, revelado, negativos… y muy posiblemente para primavera o principios de verano vuelva allí para impartir el mismo curso. Allí guardo muchos recuerdos y mis ex compañeros, que son grandes fotógrafos, siguen allí.

A.O. Eres socio fundador de la agencia de fotografía BlankPaper, un centro que combina la formación de alumnos  vía online o asistencia presencial con la difusión cultural de la fotografía. ¿Cómo surgió esta agencia y qué papel cumples en ella?

E.U. Pues ahora no cumplo ninguna función porque he quedado desvinculado de BlankPaper, ya que su sede está en Madrid y me era imposible tener contacto asiduo con ella. Cuando me aparté de ella fue cuando la agencia tuvo su momento de explosión y todavía lo sigue teniendo. La agencia surgió en 2003 como primer colectivo de siete fotógrafos en España que exponíamos nuestras fotografías y en 2006 surgió la escuela para dar cabida a nuevos fotógrafos que compartieran nuestra pasión por este mundo.

A.O. ¿La fotografía de guerra puede cambiar la realidad y concienciar a quienes la ven?

E.R. Sí, creo que sí, que la fotografía de guerra puede transformar la realidad, pero ha habido tal explosión de ellas que ahora estamos vacunados ante tanta imagen, por lo que han perdido parte de su efectividad.

Fuentes: Eutropio Rodríguez, página personal del fotógrafo, libro Conversaciones con fotógrafos, Blank Paper, Lavozdegalicia.es

jueves, 25 de octubre de 2012

Gervasio Sánchez inaugura su exposición Sarajevo, Guerra y Paz

Gervasio Sánchez, uno de los fotoperiodistas más importantes en España y con gran prestigio a nivel nacional, ha inaugurado hoy la muestra Sarajevo, Guerra y Paz en el centro Ágora de A Coruña. Esta exposición se encuadra dentro de las jornadas Ráfagas de Fotoperiodismo comenzadas el 24 de octubre, un programa transversal que persigue la reflexión, el debate y la educación para la paz.

Gervasio Sánchez durante la presentación de la muestra Sarajevo, guerra y paz.

Gervasio Sánchez, muy conocido por ser uno de los más críticos contra el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por la venta de armas a países en conflicto y que reflejó públicamente en mayo de 2008 en la recogida del premio Ortega y Gasset, se ha dirigido a los oyentes mediante el relato de lo que vivió en Sarajevo mientras realizaba el trabajo fotográfico y ponía nombre y apellidos a las víctimas condenadas injustamente a la muerte y a la mutilación.

También fue decisiva su punto de vista sobre el estado actual del fotoperiodismo pues, según el fotógrafo, el sector vive la mayor crisis de identidad de su historia debido al negocio que han mantenido las empresas mediáticas y los centros de poder para enriquecerse a costa del empobrecimiento de la calidad periodística y a la privación del derecho a la información de los ciudadanos.

Fotografía de Gervasio Sánchez en Sarajevo

Independiente a las empresas mediáticas, Gervasio Sánchez sólo permanece fiel al Heraldo de Aragón, que siempre le ha reconocido su labor como fotógrafo y en el que plasma sus impresiones sobre la cobertura de conflictos que realiza por todo el mundo a través de su blog que lleva el mismo título que el periódico. 

La exposición de 60 fotografías del reportero gráfico permanecerá en la capital gallega hasta el día 6 de enero de 2013. Las jornadas que han posibilitado esta muestra acogerán también una segunda parte sobre la ética periodística y educación para la paz.

Diálogo entre los fotoperiodistas Gervasio Sánchez y Cristina García Rodero. Vídeo publicado por la Secretaría de Estado de Cultura.

Fuentes: Gervasio Sánchez, jornadas Ráfagas, blog de Gervasio Sánchez, La Opinión Coruña, Diario de Ibiza, discurso Premio Nacional de Fotografía, Heraldo de Aragón, Elpais.com,

sábado, 20 de octubre de 2012

Pablo Martínez Cousinou: “Las guerras son la portada de la historia”

La primera vez que proyectó uno de sus trabajos en clase, yo estaba en tercer curso. Llegó con una mirada sabia, de esas miradas que han visto muchas cosas y se presentó como Pablo Martínez Cousinou. Su segundo apellido nos dio que hablar a todos, nos preguntábamos de donde sería ese apellido materno. Su asignatura era Fotoperiodismo y teníamos ganas de coger una cámara y lanzarnos a un mundo desconocido hasta ahora para nosotros. Y aprendimos a realizar un reportaje fotográfico de esos que deja a uno mismo orgulloso de las horas empleadas. No importaba la nota numérica, no tanto cuando el objetivo era interpretar nuestra propia realidad. Dos años después, el Monasterio de la Cartuja y el Centro de Arte Contemporáneo de Andalucía nos brinda el paisaje perfecto para abordar las confesiones de un fotógrafo especializado.

Ana Ortega: ¿Cuál es la función que cumple un fotoperiodista especializado en cobertura de conflictos en la sociedad?

Pablo Martínez: En primer lugar, hay que enmarcar al fotógrafo especializado en cobertura de conflictos dentro del ámbito del fotoperiodismo y del periodismo. Si nos preguntamos por el origen de la función social del fotoperiodista, o del periodista, vemos que se fundamenta en el desarrollo colectivo de las sociedades democráticas. Entendiendo todo este marco general, la labor del periodista de guerra es la misma, salvando las distancias y los riesgos evidentes que esta especialidad conlleva, que la de los periodistas locales, digamos por ejemplo de urbanismo o de economía, velar por una información de rigor que permita a la población conocer el porqué de un determinado acontecimiento.

Pablo Martínez Cousinou en el Centro de Arte Contemporáneo de Andalucía. Imagen de Ana Ortega

A.O. En la actualidad los fotógrafos están expuestos a innumerables peligros en el frente y no están amparados por sus medios de comunicación. Muchas veces ni disponen de contrato laboral con las empresas mediáticas o les pagan muy poco por unas fotos por las que han arriesgado sus vidas. ¿Qué piensas de todo esto?

P.M. Pienso que la actual coyuntura de crisis económica se está utilizando como escudo y excusa para acometer grandes transformaciones en la estructura mediática y en los procesos de información que finalmente van a derivar en una perdida de espacio informativo y, por ende, de espacio democrático. Asistimos a un proceso de reconversión empresarial que está contribuyendo a la precarización del sector informativo y que, a su vez, redundará en la pérdida de calidad informativa. Habría que replantarse por ejemplo cuestiones fundamentales como si los ciudadanos queremos un espacio público de información crítica y de calidad.

A.O. ¿Cómo abordas la fotografía de guerra en sus docencias?

P.M. Trabajamos mucho con la fotografía de guerra porque la historia del fotoperiodismo casi se puede seguir paralelamente a la cobertura de los principales conflictos del último siglo y medio. Es interesante ver como la fotografía se instrumentaliza ya como propaganda en la Primera Guerra Mundial, como Vietnam,  que será el primer y último conflicto televisado con total libertad o como la guerra de Irak, que forma parte de una nueva etapa de guerra mediática, una artillería de imágenes que no nos sirven para conocer realmente qué está ocurriendo en el lugar de los acontecimientos, pero que ocupan la parrilla informativa.

A.O. ¿En qué rama o especialización se centra tu trabajo fotográfico?

P.M. Trabajo en el ámbito de la fotografía documental y en el editorial, es decir, retratos, fotografías para prensa y desarrollo proyectos personales vinculados a la fotografía como herramienta discursiva que invite a la reflexión. Me interesa la fotografía cuando introduce giros o pequeños guiños que llevan a otro contexto más allá de lo meramente iconográfico. En el  proyecto Sedimentaciones (2005), realizado en Palestina, me interesé por la idea de qué queda tras un conflicto más allá de los acontecimientos noticiables que aparecen puntualmente en los medios y que todos conocemos. Es decir, ver más allá de ese velo informativo que rodea a los acontecimientos y de la realidad de la agenda setting y preguntar a través de las imágenes por el día a día, por la cotidianeidad del conflicto.


Fotografía perteneciente a la serie El Muro de las Sedimentaciones (2005)
      © Pablo Martínez Cousinou

A.O. ¿Consideras que el fotoperiodismo, al igual que el periodismo en general, se encuentra en un proceso de crisis de identidad?

P.M. Ha cambiado mucho el contexto. Por un lado hay quien repite una y otra vez la muerte de la fotografía testimonial y es verdad que la realidad económica no es favorable para el ejercicio del fotoperiodismo, pero por otro lado se han abierto tantas puertas que reconfiguran el oficio. En mi opinión hay mejor fotoperiodismo documental que nunca, lo único que los canales de difusión y otras propuestas narrativas son otros. Se han vivido todos estos años de transformación y parece que es fácil realizar un periodismo multimedia pero realmente hacer un producto de calidad requiere un proceso largo, costoso y especializado.

Aunque el acceso a la información es más fácil que nunca, la función social de los periodistas es ahora quizá más necesaria también que nunca ya que en el nuevo panorama mediático se precisa saber elaborar esa información y dotarla de sentido y profundidad, en definitiva saber traducir la información en una narración dotada de sentido, que nos permita comprender un hecho, sus causas y efectos.

Resistencia y Memoria. Puerta de Hierro, madres que no se derriban. Serie de retratos a mujeres gitanas del Poblado de Puerta de Hierro de Madrid sobre los restos de sus viviendas tras los recientes derribos. 
© Pablo Martínez Cousinou

 A.O. ¿Qué siente un docente cuando tiene que mostrar a sus alumnos instantáneas de reporteros de guerra que han sido clave en la cobertura de un conflicto armado?

P.M. A mí me interesa dejar de lado la historia vinculada al autor y destacar qué papel jugaron en un momento dado una serie de fotografías. Es decir, apartar la mitificación y centrarme en la comprensión de esas imágenes y cómo éstas no se pueden comparar con el presente.


A.O. ¿Cuál crees que es, en tu opinión, el significado de fotoperiodismo?

P.M. Fotoperiodismo es contar historias significativas de la realidad a través de la fotografía. Historias que pueden ser de una mayor o menor actualidad. Es el uso de la fotografía como narración visual. Percibimos lo que comprendemos y de acuerdo a la posición de cada uno en el mundo así nos enfrentaremos a esos acontecimientos. El mito de la supuesta objetividad se descubrió hace ya muchas décadas quimérico, lo que si es exigible es un periodismo profesional, veraz y honesto, que aspire a expandir el conocimiento a través de la elaboración de información rigurosa y contrastada.


                                          Fotografía perteneciente a la serie El Muro de las Sedimentaciones (2005)
 © Pablo Martínez Cousinou

A.O. Las agencias de imágenes son la fuente principal a la que recurren los medios de comunicación para nutrirse de ilustraciones. ¿Qué supone esto para la calidad del periodismo y para el nivel profesional del fotógrafo?

P.M. Se unifica, a veces en exceso, la visión que se da en el mundo y se reduce la multiplicidad de voces.

A.O. Gervasio Sánchez, uno de los fotoperiodistas más reconocidos en el ámbito fotográfico, asegura que las guerras son un negocio más retransmitido por mediocres que alteran los acontecimientos según sus propios beneficios. ¿Crees que las palabras del fotógrafo son la realidad en la que nos movemos en la actualidad?

P.M. A mi me parece que Gervasio Sánchez es un profesional que ha mantenido una coherencia extraordinaria en sus muchos años de trayectoria. Considero que su criterio es muy acertado y, desde la posición que su experiencia le posibilita, sabe agitar conciencias. Es de los profesionales que ejerce su independencia.

© Pablo Martínez Cousinou