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martes, 11 de diciembre de 2012

Pepe Baeza: “El fotoperiodismo está en crisis ”

Pepe Baeza (Valencia, 1955) es editor gráfico de Magazine de La Vanguardia y redactor jefe de fotografía de este periódico desde 1990 y autor del libro Por una Función Crítica de la Fotografía de Prensa, publicado en el 2002. Se doctoró en Ciencias de la Información en la Universidad Autonómica de Barcelona y en la actualidad imparte clases de Géneros Periodísticos y Teoría y Técnicas del Fotoperiodismo en esta Universidad. 

Imagen de Martín Gallego

Ana Ortega. La información que hoy en día recibimos por los medios se ve cada vez más tergiversada por las grandes empresas de comunicación. Dentro de la parcela periodística, ¿qué medio consideras más fiel a la información el periodismo tradicionalmente escrito o el fotoperiodismo?

Pepe Baeza. Tanto el periodismo escrito como el fotoperiodismo necesitan garantizar su independencia a través de una sólida defensa de la libertad de criterio de los profesionales. En ambos casos el contexto de unos medios no supeditados a las exigencias del poder económico es el requisito para que estas condiciones se puedan cumplir.

A.O. Asistimos a una época en la cual la educación universitaria no pasa por su mejor momento, ¿crees que se están abarcando los distintos campos del periodismo y preparando adecuadamente a los futuros profesionales del periodismo de cara a lo que vamos a encontrarnos en "la calle"?

P.B. Hay, sin duda un déficit de enseñanza de los aspectos visuales de la información impresa. Falta conocimiento de la edición de imagen en la prensa y, de forma general, ofrecer los elementos para que los futuros profesionales del periodismo tengan una sólida cultura visual. La consideración profesional de lo visual como forma de pensamiento es el requisito y, al mismo tiempo, el objetivo deseable de unos futuros planes de estudio que incluyan a todos los estamentos profesionales de la información en una comunicación emancipadora y no mero instrumento de los designios del poder económico.

A.O. Con el auge de Internet y los blogs ha aparecido el llamado periodismo ciudadano, poniendo en tela de juicio la labor periodística. ¿Las herramientas digitales son una ayuda a la labor periodística o al contrario, degradan la labor del verdadero profesional de la información?

P.B. Los blogs pueden ser un excelente complemento a unas estructuras, impresas o digitales, más poderosas, capaces de galvanizar las expectativas sociales de una información equilibrada al servicio del bien común, de la ciudadanía. En cualquier caso, y de acuerdo con las teorías más clásicas de la comunicación, nunca debe olvidarse que el conocimiento de los intereses del emisor es la única garantía de una crítica razonada de la información que recibimos.

A.O. ¿La proliferación de la cámara digital ha supuesto algún cambio con lo analógico?

P.B. En absoluto. No hay nada radicalmente diferente en la fotografía digital respecto a la de soporte foto químico. El principio fundamental sigue siendo el registro fuertemente análogo (semejante) que garantiza el principio de la cámara oscura.

A.O. ¿Podrías poner semejanzas entre el fotoperiodismo y el documentalismo? ¿Y un límite diferenciador entre ambas?

P.B. El fotoperiodismo forma parte del documentalismo. El fotoperiodismo es la forma profesional de ejercer la cultura documental en la prensa, seleccionando temas, tratamientos, formatos, plazos, etc. en función de las necesidades temáticas y de producción de la profesión periodística en su conjunto.

A.O. ¿Podría decirse que el fotoperiodismo está pasando por un momento de crisis?

P.B. Sin duda están pasando una fuerte crisis. Esta crisis no tiene nada que ver con la necesidad social de tener un fotoperiodismo fuerte y transformador. Es una crisis provocada artificialmente por el poder económico que ha preferido contenidos banales para la prensa como forma de ocultar la realidad y por unos “intelectuales” de la cultura visual que, consciente o inconscientemente pero siempre por interés personal, han denigrado la necesaria función testimonial de la fotografía que se enfrenta a la realidad social, política y económica del mundo en que vivimos.

Portada del libro de Pepe Baeza sobre la crisis de identidad que sufre el fotoperiodismo


A.O. La situación en España en el ámbito del fotoperiodismo, ¿es buena?

P.B. Hay muy buenos fotoperiodistas, pero encuentran enormes dificultades para publicar y a precios irrisorios.

A.O. ¿Qué importancia han tenido agencias como Magnum Photos en el desarrollo del fotoperiodismo?

P.B. Enorme. Las agencias cooperativas de prensa son seguramente la base del mejor fotoperiodismo que se ha producido nunca.

A.O. ¿Qué papel tiene en la actualidad la censura, ya sea directa, indirecta o propia, sobre el periodismo en general y el fotoperiodismo en particular?

P.B. La mejor forma de censura es menospreciar a los que realizan los documentos que exhiben y difunden las barbaridades del sistema en que vivimos.

A.O. ¿Cuál crees que será el rumbo que tomará el fotoperiodismo?

P.B. Dependerá milimétricamente del éxito o del fracaso de los movimientos ciudadanos para transformar el conjunto de los modelos sociales y económicos. Si hay una democracia verdadera basada en la justicia y en la transparencia el futuro será inmejorable. Si seguimos en la misma línea que en la actualidad el fotoperiodismo no podrá, aunque quiera, ser una excepción en una sociedad controlada por el gran capital.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Delmi Álvarez: "La guerra es un negocio que los gobiernos alimentan de muchas maneras

Delmi Álvarez es fotoperiodista documental de asuntos sociales y derechos humanos. Sus raíces familiares han marcado sus ganas de moverse por el mundo y, aunque ahora está afincado en Bruselas, siempre está viajando por todo el mundo en busca del instánte irrepetible. De su abuelo Fernando Jiménez Ortega, que vivía en Jorairátar, Granada guarda un gratísimo recuerdo, ya que fue un poco quien le marcó a iniciar un recorrido por los pueblos pequeños en busca de inmigrados como él. El fotoperiodista se encuentra estos días en el proyecto de fotoperiodismo Ráfagas para hablar sobre la educación que proporciona la fotografía y la acuciante necesidad de impone una ética en la profesión periodística. 

Sus inquietudes por mostrar la verdadera realidad de lo que pasa han convertido a este fotoperiodista en uno de los más requeridos en el ámbito docente, ya que sus experiencias profesionales y personales muestran el día a día de un fotógrafo freelance que tiene que luchar contra la precariedad laboral que sufren los periodistas y reporteros gráficos de la actualidad para enfrentarse a innumerables riesgos para contar la verdad, algo que nunca se debe olvidar en el ejercicio periodístico. Junto a ello, su buen humor y optimimismo ante las pequeñas cosas de la vida, como la Fórmula 1, hacen de este artista una persona inquieta, curiosa y comprometida con lo que le rodea. 


Ana Ortega. Comenzaste estudiando Geografía e Historia pero tu futuro profesional se ha  acabado perfilando en el mundo de la fotografía. ¿Por qué se produjo este cambio de orientación académica y profesional?

     Delmi Álvarez. En 1975 las cosas eran bien distintas y estaba estudiando en el mismo instituto que algunos de los músicos de la Movida viguesa. De aquel instituto salieron muchos “jóvenes rebeldes” que queríamos cambiar el mundo o por lo menos intentar vivir en un mundo mejor. En realidad estudiaba COU y me puse a trabajar por las noches y días libres reparando lámparas y sistemas eléctricos en salas de fiesta o en casas de particulares para ahorrar algo y viajar. Siempre me gustó estudiar pero en la Transición española estudiaban los ricos y los que podían.

     A.O. El proyecto Diáspora Gallega  te ha llevado por numerosos continentes para documentar el éxodo de los gallegos por todo el mundo. ¿Qué te llevó a iniciar este proyecto y qué buscas transmitir mediante la fotografía? ¿Tiene que ver con tu propia emigración y la de tu familia?

D.A. Parte de mi familia estuvo en la emigración en Alemania, mis abuelos en Cuba, y luego me uní a ellos para no perder la tradición. Comencé el proyecto en la navidad de 1989, que era cuando disponía de tiempo y poco a poco el proyecto se fue haciendo más grande. Después de 20 años (2009) publiqué un libro que editó el Gobierno bipartito de la Xunta de Galicia pero como perdieron las elecciones el libro nunca se llegó a presentar en público. De los 500 ejemplares que imprimieron no he sabido nada, excepto de unos cuantos que me enviaron en cajas de cartón a Riga, Letonia que llegaron rotos.

Galegos na Diáspora es un proyecto documental, un homenaje a los hombres y mujeres que salieron de Galicia un día hacia el mundo. Miles de ellos y ellas nunca volverían a Galicia. Espero que algún día reconozcan este trabajo en memoria de ellos y ellas. Cualquier diáspora es siempre dura, da igual de que pueblo proceda, es muy duro tener que aceptar el irse de tu pueblo o país para empezar otra vida sin los referentes culturales o sociales. Lo bueno que tuvo la diáspora gallega en América fue la gran unión que existió entre los emigrantes, se mantuvo el arte y la lengua mucho mejor que en la propia Galicia, y se exportó cultura gallega a todo el mundo desde donde estuvieron. Los emigrantes ayudaron a construir escuelas y hospitales en su país y enviaron dinero en millones para que los que se quedaban obtuvieran educación y garantías sociales. Se merecen eternamente un reconocimiento popular.


Serie Diáspora Gallega. La primera imagen fue tomada en Cuba, la segunda en Venezuela. Fotografía de Delmi Álvarez

A.O. ¿Consideras que las guerras son un negocio?

D.A. Son una locura, organizada por locos. Por más que hablemos de paz los humanos no llegamos a entendernos. Sí, son un negocio para unos pocos. Mucho que hablar aquí pero llevaría horas, días, meses, años… y nada cambiaría. De hecho nada ha cambiado en todo este tiempo, las guerras siguen naciendo en cualquier parte como hongos o setas y es un negocio que los gobiernos alimentan de muchas maneras. Seguimos necesitando de gente que luche contra las matanzas de personas que no tienen relación con los conflictos y los niños y mujeres son siempre los más perjudicados.

A.O. Has estado en Ráfagas, un proyecto celebrado en Galicia sobre los conflictos bélicos, el periodismo ético y el fotoperiodismo actual. ¿Qué impresión has sacado de todo lo que se ha abordado en estos debates?

D.A. Ráfagas ha sido un gran encuentro para la disertación y el pensamiento. Lástima que los medios no le dieran la importancia que se merece.

A.O. ¿Es difícil mantener la independencia dentro de este sistema tan mediatizado e interrelacionados con los poderes económicos y políticos?

D.A. La independencia de uno mismo como fotoperiodista comprometido nunca se debe perder y es importante mantener una  relación con la realidad que se vive. No comparto demasiado que el fotoperiodismo y el periodismo vayan a desaparecer, lo que creo que sucede es que existe un avance tecnológico que no puede parar ni volver la vista atrás. La era digital se come cualquier cosa que no quiera integrarse en el avance imparable de la tecnología. Cambian las herramientas para informar y hay entenderlo así, como un progreso, pero los más peligroso es cuando los políticos usan los medios para fomentar sus ganancias, y ya nadie cree en ellos. 

El pueblo debe despertar y rebelarse contra este sistema neoliberal que no crea progreso, solo enriquecimientos personal. No digo nada nuevo que no sepamos, solo hay que asomarse a la ventana y ver como está España. El que diga lo contrario es que vive muy bien y no es solidario con el resto que vive mal. Cada día hay más pobres pero también más ricos.



Serie Meninos de Rua que relata la vida de los niños del Salvador de Bahía, en Brasil. Imágen de Delmi Álvarez.

A.O. Son numerosas las veces que has impartido clases sobre fotoperiodismo, fotografía documental o historia visual. ¿Qué valores y experiencias intentas transmitir a todos aquellos que te escuchan?

D.A. Educar es importante y a través de las conferencias que he impartido me siento transmisor de lo que he aprendido, pero también estoy en continuo aprendizaje, sino estaría muerto. Adoro a la gente joven que desea escuchar y también deseo escuchar y aprender. De pequeño escuchaba a mi abuela constantemente, era una campesina sabia que viajó a Cuba en un barco velero con cientos de personas. Muy duro aquello. Mi abuelo materno era de Jorairatar en Las Alpujarras, y tenía grandes ideas pero lo perdió todo con la guerra.

A.O. Además de fotógrafo te mueves en el mundo de la producción y dirección de documentales. Me gustaría que me hablaras de Himbas, lucha por sobrevivir.

D.A. La historia de los Himbas es un proyecto comenzado al inicio del 2000, y con este documental que todavía no he acabado quise denunciar al mundo la situación de un pueblo en Namibia que está siendo subyugado y maltratado. También son emigrantes dentro de su propio país y pienso que en unos años desaparecerá.


Serie Himbas, una lucha por sobrevivir. Imágenes de Delmi Álvarez

A.O. ¿Por qué los medios de comunicación ocultan de las agendas informativas las realidades que se viven en continentes etiquetados como pobres?

D.A. La pobreza es un mal social difícil de erradicar sin la voluntad de los políticos. Estos se aferran al poder porque nosotros les votamos y luego utilizan ese poder que les concedimos a su antojo y al de otros intereses. Los medios de comunicación son la Voz de su amo, hay pocos medios que sean independientes, ya que se deben al poder que los mantiene, y nunca hablarán mal de ellos y por ese motivo y otros no los hace independientes. Decir la verdad de las cosas ya no se estila, ahora se miente tanto como se puede y les dejamos.


Prisión turística de Karostas, en Letonia. Se trata de un hotel en el que los alojados podrán sentirse como prisioneros mientras dure su estancia. Fotografías de Delmi Álvarez, en la serie que lleva el mismo nombre.

Fuentes: Delmi Álvarez, página personal de Delmi Álvarez, blog personal del fotoperiodista, facebook del fotógrafo, material fotográfico cedido por Delmi Álvarez en papel estraza, Jornadas Ráfagas, Farodevigo.com

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ricardo García y Alberto Arce, premio Rory Peck

El pasado 29 de noviembre los fotoperiodistas Ricardo García Vilanova y Alberto Arce han ganado el premio The Rory Peck Trust de Gran Bretaña con su documental Misrata: Vencer o Morir. Este documental, financiado por los propios freelance españoles, cuenta, desde primera línea de frente, la batalla que enfrentó a los rebeldes libios contra el ejército de Muamar al Gadafi.

Misrata, la tercera ciudad más importante de Libia, se convierte en el escenario donde los dos periodistas, acostumbrados a este tipo de situaciones y partidarios de la llamada frontline o primera línea de fuego, recogen los testimonios de esas personas que luchan por acabar con la dictadura gadafista.

Ricardo García y Alberto Arce en la ceremonia de entrega del premio

El filme se grabó durante los meses de mayo y junio de 2011 y Arce y Vilanova, que ya habían trabajado juntos muchísimas veces, se unieron a la batalla que significaría la caída de un régimen que parecía no tener fin y que, tiempo después, acabaría con la muerte del dictador. Una obra realista en la que se entremezclan realidades verdaderamente duras, acompañadas por el tratamiento adecuado del fotoperiodismo documental y de estos dos profesionales del periodismo.

El premio lleva el nombre del camarógrafo Rory Peck en 1993 cuando fue asesinado en Moscú mientras cubría la crisis constitucional. 

Rory Peck

La fundación Rory Peck Trust fue creada en 1995 como una organización humanitaria y asistencial de familias necesitadas y tiene el compromiso de informar libremente y garantizar el flujo de información. De esta forma se creó el premio Rory Peck como vehículo de galardonar la labor de los profesionales de la información que trabajan  día a día en zonas de conflicto independientemente de las industrias mediáticas y de las empresas e instituciones políticas. Talento artístico y profesional, valentía y tratamiento de historias no contadas y cercenadas por la estructura de poder son los ingredientes necesarios para formar parte de la lista de premios Rory Peck.

Fuentes: Público.es, ceremonia de entrega del premio, página personal de Ricardo García, página personal de Alberto Arce, The Rory Peck Trust, documental Misrata: Vencer o Morir

viernes, 2 de noviembre de 2012

Noviembre acoge la reunión anual de Fotoperiodismo en Oviedo

El festival asturiano Fotoviedopress 2012 recoge durante estos días la muestra Estallido Árabe, una exposición a cargo de seis fotoperiodistas que relataron visualmente el conflicto producido en la llamada Primavera Árabe. 

Manu Brabo y Maysun contemplan la muestra durante su inauguración. Fotografía de Luisma Murias.

Los reporteros gráficos Ricardo García Vilanova, Manu Brabo, Fabio Bucciarelli, Diego Ibarra Sánchez, Guillem Valle y Maysun son los encargados de traer a España su trabajo fotográfico cuando el conflicto en el mundo árabe estaba en su cúlmen. Tal y como rezan sus autores, esta muestra busca promover conciencias sobre violencia sin adulterar la realidad del conflicto. 

Todos estos fotógrafos han tenido un duro trabajo por delante al traer a España imágenes al desnudo del estado de los países árabes durante el conflicto, especialmente en Siria, cuando el gobierno de Gadafi quiso afianzarse aun más en el poder mediante el derramamiento de sangre y la violencia contra personas inocentes. Los fotoperiodistas estuvieron sometidos a persecuciones, obligados a desprenderse de su material fotográfico y en manos de los , como le ocurrió a Manu Brabo.

El festival, organizado por la Asociación de Fotoperiodistas Asturianos, Ayuntamiento de Oviedo y Cajastur, ha contado también con las imágenes del fotoperiodista gijonés Constantino Suárez y con otras dos exposiciones, Desde el Sur, trabajo de Tania Juan y Manu Brabo y La Maleta Mexicana, documental de la cineasta Trisha Ziff sobre los negativos de Robert Capa, David Seymour y Gerda Taro durante la Guerra Civil Española y que estuvieron en una caja de cartón hasta que se han encontrado setenta años después. 

La apertura oficial de las jornadas de fotoperiodismo tuvieron lugar en la Plaza Porlier y desde el día 26 de octubre hasta el 4 de noviembre el público podrá disfrutar de las diferentes exposiciones de reporterismo gráfico y participar en los talleres de Clemente Bernard, fotógrafo y cineasta documentalista especializado en temáticas sociales.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Eutropio Rodríguez: “Antes que fotógrafo soy contador de historias”

La primera conversación que mantuvimos se convirtió en algo memorable. Conforme iban pasando los días, se iba forjando una amistad que había nacido de una petición de Facebook. En Eutropio Rodríguez (Santiago de Compostela, 1969), no había nada de falsedad ni de vanidad, sólo una persona con gran talento para contar una historia a través de un objetivo. Fue una entrevista sencilla, en la que el fotógrafo dio mucho que reflexionar a través de su experiencia profesional y personal. Una persona con un gran recorrido por el mundo que ha hecho de la fotografía un arte sin parangón.

Eutropio Rodríguez es el encargado de la coordinación de Conversaciones con fotógrafos, un electro-shot o foro de discusión en el que profesionales y aficionados a la fotografía se encuentran con fotoperiodistas nacionales e internacionales destacados. La primera jornada ha traído a  Simon Norfolk, El título y objetivo de estos encuentros están inspirados en un libro publicado en 2009.

Eutropio Rodríguez 

Ana Ortega. ¿Por qué la fotografía marcó tu futuro profesional?

Eutropio Rodríguez. Empecé estudiando fotografía, aunque ya desde pequeño me interesé mucho por la fotografía con la cámara de mi padre que era aficionado a la fotografía. Cuando me fui a la mili empecé a documentar lo que estaba pasando dentro del cuartel, que por aquel entonces era algo bastante desconocido. Tras la mili entré en la escuela de fotografía y tuve contacto con el mundo contemporáneo porque debía estudiar Arte Contemporáneo al estar trabajando en un museo donde fotografiaba las piezas.

A.O.  ¿Cómo definirías tu trabajo fotográfico?

E.R. Tengo dos vertientes. Por un lado hago fotografía industrial, sobre todo para libros de Arte, y por el otro,  fotografía documental, junto con proyectos personales también orientados a lo documental. A mí me gusta más la fotografía documental porque yo soy un documentalista que busca contar historias. Yo antes que fotógrafo soy contador de historias. Cuando viajo yo nunca traigo regalos y la gente me suele preguntar ¿qué quieres que te traiga? y yo les contesto que lo que más valoro es una buena historia.

Ana Ortega. ¿Consideras que el fotoperiodismo está abocado a la desaparición como sostienen numerosos fotoperiodistas y estudiosos de la comunicación?

E.R. Yo no creo que esté abocado a la desaparición pero si considero que va a sufrir una transformación muy grande. Los medios están dejando de utilizar a los fotoperiodistas para utilizar a las agencias de imágenes para ilustrar. Con la crisis económica y con la crisis que vive la fotografía, los fotoperiodistas que deseen seguir desempeñando su profesión van a tener que vender su trabajo de otro modo, como en galerías o en libros, sin renunciar a contar las historias.

Las historias exóticas ya no tienen por qué hacerse a miles de kilómetros de casa. De hecho, yo conocí a un fotógrafo hace quince años, Max Aguilera, que también es cirujano e hizo un libro llamado Sagrado Corazón, con fotografías de cirugía cardíaca. En una conferencia Aguilera dijo que el interior de una persona es el lugar más exótico que existe.


Serie Bestas. Imagen de Eutropio Rodríguez


A.O. Has publicado en prestigiosas revistas internacionales como The Rolling Stones, Life, The New York Times, entre muchas otras. ¿Qué supone para un fotoperiodista ver sus fotografías en medios tan importantes?

E.R. Pues para un fotoperiodista ver su trabajo publicado es lo más importante que le puede pasar. Si encima esto se produce en revistas tan célebres como estas que mencionas ya es incomparable. Todavía sigo teniendo una gran presencia en estos medios y he de decir que son totalmente diferentes a las revistas españolas. Primero porque en los medios estadounidenses, cuando presentas el trabajo final te preguntan el valor económico que tienen tus fotografías y te pagan al instante, mientras que en España tienes que dar una factura y esperar mucho tiempo a la remuneración.

Además, en otros países tú realizas un trabajo en el previamente te has documentado, sabes qué vas a fotografiar y tienes la oportunidad de leer el texto que contextualizarán tus fotografías. También haces un trabajo completo, no una única fotografía como te piden en los medios nacionales, que tampoco sabes con qué fin lo haces porque no has podido informarte previamente.  

A.O. Bestas es un proyecto personal que documenta las peleas de caballos en Galicia, tu tierra natal. En esas imágenes se puede percibir la fuerza de los caballos y del hombre ¿Esta obra propone superponer una bestia a la otra o son fuerzas equitativas?

E.R. Yo considero que más que un trabajo documental es una autobiografía, un reflejo de mí mismo, en el que se representan mis miedos, que son los caballos, la irrealidad y el subconsciente, y por otro lado, la razón, representada por el hombre. Estoy muy orgulloso de este trabajo personal, que se convirtió en exposición hace dos años como trabajo colectivo de fotógrafos que utilizaban como leimotiv principal los animales. Dentro de poco también volveremos a hacer una exposición de Bestas porque ha gustado mucho al público.


Serie Bestas. Fotografía de Eutropio Rodríguez.

A.O. Te graduaste en el InternationalCenter of Photography, uno de los centros de fotografía más prestigiosos del mundo que aúnan escuela, investigación y museo. ¿Qué supuso esa experiencia académica para tu formación como fotógrafo?

E.R. Pues esta experiencia académica fue muy importante, decisiva para el fotógrafo en el que me he convertido hoy, ya que allí aprendí mucho, no sólo sobre fotografía formal, sino también sobre cosas de la vida. También hay que tener en cuenta que Nueva York es una ciudad preciosa fotográficamente. En la actualidad sigo teniendo contacto con el centro y voy cada poco tiempo para exponer y dar clases. El primer curso que di allí fue en 2001 sobre fotografía en blanco y negro, revelado, negativos… y muy posiblemente para primavera o principios de verano vuelva allí para impartir el mismo curso. Allí guardo muchos recuerdos y mis ex compañeros, que son grandes fotógrafos, siguen allí.

A.O. Eres socio fundador de la agencia de fotografía BlankPaper, un centro que combina la formación de alumnos  vía online o asistencia presencial con la difusión cultural de la fotografía. ¿Cómo surgió esta agencia y qué papel cumples en ella?

E.U. Pues ahora no cumplo ninguna función porque he quedado desvinculado de BlankPaper, ya que su sede está en Madrid y me era imposible tener contacto asiduo con ella. Cuando me aparté de ella fue cuando la agencia tuvo su momento de explosión y todavía lo sigue teniendo. La agencia surgió en 2003 como primer colectivo de siete fotógrafos en España que exponíamos nuestras fotografías y en 2006 surgió la escuela para dar cabida a nuevos fotógrafos que compartieran nuestra pasión por este mundo.

A.O. ¿La fotografía de guerra puede cambiar la realidad y concienciar a quienes la ven?

E.R. Sí, creo que sí, que la fotografía de guerra puede transformar la realidad, pero ha habido tal explosión de ellas que ahora estamos vacunados ante tanta imagen, por lo que han perdido parte de su efectividad.

Fuentes: Eutropio Rodríguez, página personal del fotógrafo, libro Conversaciones con fotógrafos, Blank Paper, Lavozdegalicia.es

jueves, 11 de octubre de 2012

El fotógrafo Simon Norfolk visita A Coruña

A Coruña se viste de gala este octubre con el proyecto Conversaciones con Fotógrafos para dar la bienvenida a Simon Norfolk, uno de los grandes fotógrafos de conflicto de la actualidad. Entre el 2 y el 6 de este mes doce participantes pueden deleitarse con las enseñanzas y aventuras de Norfolk, nigeriano de nacimiento, en una Masterclass en la que no sólo aprenderán a captar los momentos adecuados con las mejores técnicas fotográficas, sino que sabrán sentir la belleza de las personas y los lugares a través del objetivo de una cámara.

Simon Norfolk en la Masterclass de A Coruña. Imagen de Javier Alborés para El Ideal Gallego


Fotografía de Simon Norfolk tomada en Afganistán cuando el fotógrafo trabajó durante 2001 y 2002 (Afganistán: Chronotopia)

El fotógrafo, que estudió en un principio Filosofía y Sociología, se dio cuenta de que su verdadera vocación era la fotografía documental. Gracias a ello su cámara ha captado los verdaderos momentos de   conflictos como el genocidio de Ruanda, la guerra afgana o los horrores de Bagdag, Bosnia y Beirut, entre muchos otros.

Uno de sus grandes proyectos se ha centrado en la investigación de uno de los grandes fotoperiodistas de guerra, John Burke, que fue el primer fotógrafo en retratar las condiciones de vida de los afganos en el siglo XIX. Los pasos seguidos por Norfolk le valieron el nacimiento de la serie Aganistán: Chronotopia y el prestigioso premio World Press Photo.

A mediados de los noventa Simon Norfolk se decantó por la fotografía paisajista en lugares de conflicto, en las que lograba percibir la esencia escondida de lugares en los que habían dominado la barbarie del hombre y los desastres de las guerras. 


Norfolk ha hablado estos días sobre la situación actual del periodismo gráfico y ha recalcado que el futuro de los periódicos y de la fotografía de guerra pasa por ser más analíticos, ya que el público se aburre en seguida de la explosión de imágenes sobre guerra que no dicen nada. También la competencia de las nuevas tecnologías, que hacen de la toma de imagen un proceso más rápido, está atacando a la fotografía tradicional, por lo que hay que optar por "un nuevo concepto de la guerra, la llamada guerra invisible, que cuente lo que pasa desde una nueva perspectiva".

Fuentes: Simon Norfolk, Museo de Arte Contemporáneo GasNatural Fenosa, Eutropio Rodríguez (fotoperiodista y coordinador del proyecto en A Coruña), Galicia Digital, The Guardian,