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miércoles, 5 de diciembre de 2012

Ricardo García y Alberto Arce, premio Rory Peck

El pasado 29 de noviembre los fotoperiodistas Ricardo García Vilanova y Alberto Arce han ganado el premio The Rory Peck Trust de Gran Bretaña con su documental Misrata: Vencer o Morir. Este documental, financiado por los propios freelance españoles, cuenta, desde primera línea de frente, la batalla que enfrentó a los rebeldes libios contra el ejército de Muamar al Gadafi.

Misrata, la tercera ciudad más importante de Libia, se convierte en el escenario donde los dos periodistas, acostumbrados a este tipo de situaciones y partidarios de la llamada frontline o primera línea de fuego, recogen los testimonios de esas personas que luchan por acabar con la dictadura gadafista.

Ricardo García y Alberto Arce en la ceremonia de entrega del premio

El filme se grabó durante los meses de mayo y junio de 2011 y Arce y Vilanova, que ya habían trabajado juntos muchísimas veces, se unieron a la batalla que significaría la caída de un régimen que parecía no tener fin y que, tiempo después, acabaría con la muerte del dictador. Una obra realista en la que se entremezclan realidades verdaderamente duras, acompañadas por el tratamiento adecuado del fotoperiodismo documental y de estos dos profesionales del periodismo.

El premio lleva el nombre del camarógrafo Rory Peck en 1993 cuando fue asesinado en Moscú mientras cubría la crisis constitucional. 

Rory Peck

La fundación Rory Peck Trust fue creada en 1995 como una organización humanitaria y asistencial de familias necesitadas y tiene el compromiso de informar libremente y garantizar el flujo de información. De esta forma se creó el premio Rory Peck como vehículo de galardonar la labor de los profesionales de la información que trabajan  día a día en zonas de conflicto independientemente de las industrias mediáticas y de las empresas e instituciones políticas. Talento artístico y profesional, valentía y tratamiento de historias no contadas y cercenadas por la estructura de poder son los ingredientes necesarios para formar parte de la lista de premios Rory Peck.

Fuentes: Público.es, ceremonia de entrega del premio, página personal de Ricardo García, página personal de Alberto Arce, The Rory Peck Trust, documental Misrata: Vencer o Morir

martes, 23 de octubre de 2012

Sarah Caron gana el premio Canon Mujer Fotoperiodista 2012

La fotoperiodista francesa Sarah Caron se ha hecho con el premio Canon en la categoría de Mujer Periodista 2012 por su proyecto fotográfico sobre las mujeres pastún de Pakistán. El premio, presentado por la Asociación de Mujeres Periodistas en el seno del festival Visa Pour L´Image, en su edición 2012 de Perpignan (Francia), ha valorado la iniciativa de Caron de fotografiar la lucha de las mujeres por combatir la desigualdad que sufren con respecto al hombre y la violencia a la que tienen que exponerse para ser dueñas de sus propias vidas.


Las mujeres protagonistas de este trabajo fotográfico carecen de identidad y, acosadas por el extremismo de la religión pastún, deben soportar diariamente la presión que supone pertenecer al género femenino. Es por esto que Sarah Caron quiso dar la oportunidad a estas mujeres de convertirse en lo que son, un pilar fundamental de la sociedad, unas madres, esposas, hermanas, hijas, y no simples objeto de violaciones físicas, sexuales y psicológicas.

Sarah Caron se ha especializado en fotografía documental sobre mujeres en zonas de conflictos armados. En todas ellas se puede ver la valentía y las ganas de vivir de mujeres atadas por razones sociales y religiosas. También son fundamentales sus trabajos sobre inmigración en África y su interés por la cultura y la sociedad palestina.

El trabajo de la ganadora está dotado con un reconocimiento de 8.000 euros y será expuesto en la edición 2013 del festival Visa Pour L´Image. 

Paco Elvira: “La fotografía ha perdido fuerza por el constante bombardeo al que estamos sometidos”

Paco Elvira no es como los demás. Ya desde que estudiaba otra carrera sabía que su destino estaba en la fotografía. Sus ojos se abrieron con los conflictos de estudiantes en el franquismo y desde entonces se ha consagrado como uno de los fotoperidistas españoles más importantes. Internet ha sido un buen lugar de acogida de sus trabajos y la docencia ahora ocupa buena parte de su tiempo, pero su esencia como profesional de cámara en mano que recorre los lugares más recónditos en busca de la imagen decisiva hacen de Paco Elvira una figura de gran talento y experiencia en el mundo de la fotografía.

Ana Ortega: Estudiaste Económicas y, sin embargo, has acabado siendo fotoperiodista. ¿Cuál fue el momento decisivo de ese cambio de perspectiva?

Paco Elvira: Yo iba estudiando Económicas y en el fondo iba pensado que eso no me gustaba, a mí lo que me gusta es hacer fotos. También, mientras iba estudiando Económicas se produjo el cambio político tan fuerte debido a la muerte de Franco. Yo ya había hecho fotos por mi cuenta y encontré que había oportunidades profesionales muy buenas para empezar a trabajar de fotógrafo. Echo de menos Económicas sólo para saber administras mis cuentas, cosa que no hago demasiado bien.

A.O. ¿Cuál es el reconocimiento más grande que puede recibir un fotógrafo que dedica su vida a la cobertura de conflictos?

P.E. Hay muchos reconocimientos. Creo que el reconocimiento más grande sería un premio como el World Press Photo que le acaban de dar a uno de mis compañeros, Samuel Aranda. Por otro lado, también es un orgullo como profesional lo que te dice la gente.



A.O. Se habla mucho de Robert Capa, de David Saymour y de otros muchos fotógrafos que vinieron a cubrir la guerra civil española, pero se menciona poco o nada a los fotoperiodistas españoles que también tuvieron una gran importancia durante el conflicto. ¿A qué puede ser debido?

P.E. Hay un fotoperiodista español que sí se menciona bastante que es Agustí Centelles, lo que pasa es que tuvo el reconocimiento cuando volvió aquí después de la muerte de Franco en el 75 con la maleta de sus negativos. Por eso, a pesar de la calidad extraordinaria de sus imágenes, no se le conocía tanto. Aparte de eso, había buenos fotógrafos españoles pero no tenían el material apropiado o se les confiscaban los negativos durante el régimen franquista, teniendo que apartarse de la profesión o emigrando a otros países.

También hay que tener en cuenta que Robert Capa, David Seymour o Gerda Taro estaban publicando en todas las revistas internacionales y eran muy conocidos. Pero para mí los más importantes fueron Capa y Centelles.

A.O. ¿Cómo se gana un fotoperiodista la confianza de personas que están sufriendo a causa de un conflicto sin que le perciban como una amenaza?

P.E. La verdad es que en muchos sitios la gente está agradecida y se abre mucho porque ve que tú eres sus ojos, que vas a transmitir su sufrimiento al resto del mundo. Por tanto, hay una dicotomía, por un lado, entre el papel del fotoperiodista como transmisor del sufrimiento de las víctimas y, por el otro, es el blanco de los represores.

Fotografía de la serie Misión en Kabul

A.O. ¿Cuál crees que es la función social de un fotógrafo especializado en la cobertura de conflictos armados?

P.E. La función social de los fotógrafos está cambiando en estos momentos difíciles para la prensa porque se ha primado mucho otros contenidos más frívolos para vender sus productos antes que fotografías que testimonien las desgracias e injusticias por las que pasan las personas.

A.O. ¿Cómo puede un fotoperiodista que ha visto las peores barbaries de una guerra tener ganas de levantarse al día siguiente para seguir realizando su trabajo?

P.E. A veces te afecta pero es en los conflictos donde encuentras las mejores virtudes del ser humano: solidaridad, valentía y demás y en el fondo esto te anima y te ayuda mucho.

A.O. Los fotógrafos que cubren los acontecimientos de conflicto arriesgan sus vidas para conseguir fotos decisivas pero muchas veces no son reconocidos por los medios o son escasamente pagados por su trabajo. ¿Qué piensas de la precariedad laboral que sufre el sector de la fotografía de guerra y del periodismo en general?

P.E. La precariedad de estas profesiones, que es muy grande, conlleva a que la gente esté mucho menos informada. Aparte de la crisis que es un cambio importante en el poder, nos encontramos en unos momentos difíciles de precariedad, despidos, reducción de salarios, etc. Lo que ocurre es que todo se está desplazando hacia Internet, donde hay proyectos muy interesantes pero todavía falta un asentamiento final. Por ejemplo, los blogs se han convertido en una herramienta esencial, primero porque es tuyo propio y puedes publicar lo que quieras. También un blog lo puede hacer cualquiera y no se necesita dinero para ello.

A.O. Además de fotoperiodista estás consagrado a la docencia. ¿Qué quieres enseñar a tus alumnos?

P.E. Ya soy un fotógrafo veterano y aprovecho mi experiencia para enseñársela a mis alumnos y siempre intento transmitirles mi pasión por la fotografía. Además, siempre recibo un feedback, una respuesta positiva de ellos porque soy una persona bien posicionada en redes sociales, blogs, plataformas diversas… y eso es posible al contacto con gente más joven que yo. No podría estar poco aislado entre viejas glorias sin estar en contacto con la realidad y con lo que se está haciendo ahora.

Imagen de Paco Elvira perteneciente a la serie Misión en Kabul

A.O. ¿Crees que la fotografía es una buena herramienta de denuncia y concienciación social o, por el contrario, crees que ya han perdido la fuerza testimonial que tenían en su origen?

P.E. Considero que ha perdido un poco debido al tremendo bombardeo de imágenes al que estamos expuestos. También por el espectáculo que se hace de lo visual.


A.O. Cuando los motivos que aparecen en el encuadre de tu cámara están relacionados con las guerras, ¿qué intentas resaltar de ellos?

P.E. Yo creo que esto es algo instintivo porque el fotoperiodista intenta buscar una imagen que represente muchas cosas. Entonces no se lleva una actitud predeterminada, sino que cuenta mucho la visión, la experiencia, la creencia de que esa va a ser la imagen decisiva.

A.O. ¿Por qué se elige normalmente el blanco y el negro en las fotografías de guerra?

P.E. Tiene un poder importante de simplificación que permite centrarse más en el conflicto. El color puede distraer un poco. Hay temas, como la fotografía de viajes, que sí admite mejor el color, y otros como las imágenes de guerra que el blanco y negro concentra más en lo que está pasando.

A.O. Tu serie fotográfica Misión en Kabul es un icono dentro de la fotografía de conflictos. ¿Cómo surge el proyecto y qué esperabas transmitir con ella?

P.E. Para mí este es un proyecto muy querido porque, en un momento en el que los medios ya empezaban a tener problemas, fue un trabajo personal que salió muy bien. La primera parte del proyecto es el reportaje llamado La Aldea de la Paz, título elegido por el mismo nombre que la organización con la que fui que hace misiones solidarias. Era un reportaje de vanguardia con el que se recaudaba dinero y fue muy bien porque creo recordar que se recaudaron unos veinticuatro mil euros.

La organización quedó muy contenta y les comenté que quería ir en otra de sus expediciones para buscar niños y estuve quince días en Kabul. Realmente fue impresionante ver las muestras de solidaridad y muchas veces estuvieron a punto de saltárseme las lágrimas. Además, tuve la oportunidad de ser uno de los primeros fotoperiodistas que pisaba Kabul poco después de la derrota de los talibanes. Todo era nuevo para la fotografía.


viernes, 19 de octubre de 2012

Del papel a la gran pantalla

Robert Capa da el salto a la gran pantalla de la mano de Susana Fortes y Hollywood. El que fuera el fotoperiodista más importante del siglo XX tiene un contrato con la productora norteamericana gracias a la labor y al compromiso social que adquirió en la cobertura de guerras y en las que dio su vida. El estreno de este film tan esperado tiene fecha, 1 de noviembre en Estados Unidos. Habrá que esperar a que llegue a España.

El libro Esperando a Robert Capa ya marcó expectación cuando fue publicado por primera vez. Mucho se había escrito sobre este personaje, pero fue Susana Fortes quien revivió un romance nacido y muerto de la guerra. Los protagonistas eran Robert Capa y Gerda Taro, dos fotoperiodistas sin miedo a morir y con un solo objetivo en mente: ayudar a configurar un mundo basado en la verdad, en el respeto y la bondad a través de sus cámaras fotográficas y sus deseos de reinvención.

Susana Fortes en la presentación de su novela Esperando a Robert Capa en 2009

El proyecto fue presentado a los estudios hollywoodienses en 2010 por el guionista Michael Mann, quien se fijó en el buen esbozo que había realizado la escritora española sobre la mítica figura de Capa. Los derechos fueron comprados por la productora y dos años después el público podrá por fin disfrutar de una apasionada a la vez que tormentosa historia a caballo entre París y España.

Realidad y ficción se entremezclan en una novela que ha conseguido captar la atención de la gigante productora y los personajes tendrán que meterse en el papel de dos jóvenes alocados, dispuestos a encontrar su hueco en el mundo y a hacer lo que mejor sabían, fotografiar.

Gerda Taro y Robert Capa


Esperando a Robert Capa es una de las tres novelas finalistas del premio Mandarache 2011 ofrecido por el Ayuntamiento de Cartagena, destinado a formar a lectores entre 15 y 30 años de la ciudad.


domingo, 14 de octubre de 2012

Manu Brabo, premio Bayeux-Calvados

El fotógrafo gijonés Manu Brabo ha sido galardonado en la vecina Francia con el premio Bayeux-Calvados en la categoría de fotografía de corresponsal de guerra por su serie Libyan revolution. La labor y el compromiso social de este fotoperiodista de la agencia Associated Press es reconocida en todo el ámbito internacional, por poner en riesgo su vida para ofrecer información de calidad sobre los conflictos armados a la sociedad.


De poner la vida en peligro por captar la realidad a través de un objetivo sabe mucho Manu Brabo, ya que durante más de un mes fue secuestrado por los aliados de Muamar Al Gadafi cuando retrataba los horrores causados por el dictador en Libia

El interés por lo humano le ha hecho viajar por lugares como Kosovo, Palestina, Melilla, Cisjordania o Bolivia. La desolación captada a través de su cámara y los meses que ha vivido entre fuego y sangre no han sido motivo suficiente para hacerle desistir de su intención social de demostrar la verdad a todos aquellos que quieran escucharla.

Bengasi, durante el conflicto entre partidarios del régimen de Gadafi y los disidentes

Mucho se ha escrito de Manu Brabo desde que fue aprisionado por el régimen libio pero el verdadero protagonismo de este fotógrafo español radica en su humildad para entremezclarse con los más vulnerables y afectados por los que ansían el poder sin suponer otro motivo de agresión más. Sus crónicas humanas y realistas le han servido para ganarse la reputación como uno de los mejores fotoperiodistas del siglo XXI y sus reportajes y publicaciones fotográficas han dado la vuelta al mundo. Sus textos hablan de zonas escondidas de los tópicos culturales, de barrios en los que realmente hay pobreza, miseria y sufrimiento; de ruinas que prometen ser hechas desaparecer por las altas esferas pero que continuarán años y años en el mismo estado.

Kosovo espera pacientemente ser reconstruido ocho años después de una devastadora guerra que nadie olvidará. Imagen de Manu Brabo.

Vídeo documental realizado por la productora audiovisual Cedecom cuando Manu Brabo visitó Sevilla en 2012