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jueves, 6 de diciembre de 2012

Maysun: "Mi profesión es un modo de activismo"

Maysun nació en Zaragoza en 1980 aunque sus raíces palestinas siempre le han hecho interesarse por la documentación de Oriente Medio, especialmente Palestina. Graduada en Fotografía y Postgraduada en Fotoperiodismo ha recorrido las zonas en conflictos de Libia, Siria, Palestina, Tailandia, Egipto o Kosovo para retratar la vida en los conflictos armados y las identidades de las personas. Maysun es una gran activista de las causas sociales y defensora de los derechos de los más atacados por el sistema.

     Ana Ortega. ¿De dónde viene tu vocación por el documentalismo fotográfico?

Maysun. Mi vocación, en realidad, no surgió por el documentalismo fotográfico en sí, sino como una necesidad de hacer algo por los ideales que tengo y como modo de entenderme a mi misma y a lo que me rodea. Soy palestina de segunda generación en la Diáspora y tenía mucha curiosidad por entender y aportar algo a la causa. Comencé fotografiando a la comunidad palestina de Barcelona y poco a poco, mientras estudiaba, me metí de lleno en la profesión. Yo no elegí conscientemente dedicarme al periodismo. De hecho iba para arqueóloga y estudiar fotografía iba a ser parte de mi formación, pero el periodismo me “cazó” irremediablemente y me especialicé en la fotografía documental. 

Maysun. Imagen de Manu Lozano.

A.O. ¿Qué inquietudes intentas expresar en tus fotografías?
M. Intento mostrar lo que veo, lo que siento, lo que siente la gente a la que fotografío. Intento contar una historia y que esa historia sirva para concienciar sobre un tema, para hacer reflexionar a la gente, hacer reaccionar para desear el bien común. El fin último de mi trabajo es tratar de sensibilizar para que, lo que nos parece mal, deje de suceder por medio de la acción social. Ya sé que suena muy idealista pero no es posible. La guerra de Vietnam terminó porque la gente se escandalizó con las fotografías que realizaron fotógrafos como Philip Jones GriffithsEddie Adams. Hoy en día es más complicado porque hay una sobresaturación de imágenes, pero no quiere decir que sea imposible. Hay que seguir intentándolo.

A.O. Has trabajado e investigado mucho para tu proyecto de largo recorrido sobre la Identidad Palestina To Exist is to Resist ¿Qué has aprendido de todo ese trabajo sobre la cultura palestina, que también compartes? ¿Por qué los palestinos son mayoritariamente el objetivo en una guerra? 


M. En realidad he trabajado en campos de refugiados palestinos por todo Oriente Medio, no sólo en Siria. También en Palestina, Líbano, Jordania, Egipto, etc, y con Palestinos de todo el mundo. El proyecto se llama Aún estoy aprendiendo sobre este tema, es algo muy complejo. He aprendido que, a pesar de la separación y los diferentes modos de vida, los Palestinos tenemos muchas cosas en común. Eso me da esperanza para que algún día se acabe la ocupación.

No hay un porqué concreto por el que los palestinos sean el objetivo de una guerra. En realidad el objetivo es Palestina en sí, un territorio muy importante a nivel geo-estratégico y político. Está muy bien situado, a caballo entre el mediterráneo y Asia. Entre Oriente y Occidente. Quien controle ese pedazo de tierra tiene mucho poder...


A.O. ¿Se valora lo suficiente a la mujer fotoperiodista en esta profesión? Porque también hay que tener en cuenta que la mujer es percibida de forma diferente dependiendo de en que sociedad te encuentres documentando.

M. No. Siempre es más complicado trabajar en esta profesión para una mujer por lo que comentas. En general nos perciben como menos capaces, como elementos menos importantes que el hombre, cuando no es así. Siempre parece que tengamos que demostrar doblemente que estamos capacitadas para hacer el mismo trabajo. Incluso entre compañeros a veces hay comentarios sorprendentemente sexistas. ¿Sabías que en Magnum sólo el 8% de los componentes son mujeres? Creo que es hora de que haya un poco más de igualdad en la profesión.

Por otra parte, trabajar en Oriente Medio siempre es un poquito más complicado para una mujer que para un hombre, ya que existen muchas desigualdades de género. De todas formas, a ese nivel, me parece mucho más fácil trabajar en Siria que en Egipto, una sociedad con un grandísimo problema de acoso sexual hacia la mujer. En Siria he trabajado a gusto, aunque he tenido que seguir ciertas pautas con las que no estoy de acuerdo, como llevar hijab, pero por respeto lo he hecho. También me he encontrado situaciones en las que, por ser mujer, no he podido estar en ciertos sitios, como con las kativas (batallones) más conservadoras. Pero han sido momentos y circunstancias puntuales. Me he sentido muy bien recibida por los sirios.


Imágenes de la serie Refugiados en Tailandia. Maysun

     A.O. Los medios de comunicación se enriquecen de los fotoperiodistas documentales y de guerra a costa de la desprotección de éstos en situaciones peligrosas como son los conflictos armados. ¿Qué piensas sobre esta precariedad laboral a la que están sometidos los profesionales de la información?

M. Digamos que es más fácil para los medios tener a freelance trabajando en el medio, porque obtienen un producto de calidad y no tienen que preocuparse por asumir gastos ni seguros. Hoy día es muy difícil que un medio te contrate, te pague un viaje y te de apoyo logístico para cubrir un tema. Francamente me parece injusto y en cierta forma amoral, ya que se nutren de nuestro trabajo sin querer asumir ninguna responsabilidad, por si acaso sucede algo y, además se ahorran mucho dinero. De esta forma recogen los frutos de nuestro esfuerzo pero no valoran lo que nos ha podido costar conseguirlo, y no solo me refiero a términos monetarios.    

A.O. ¿Crees que el fotoperiodismo sufre una crisis de identidad?

M. Creo que el fotoperiodismo está perfectamente. Los que no están bien son los medios de comunicación. Como su nombre indica, son medios por los cuales se ha de comunicar. Hoy día se ha dejado de comunicar, lo que se hace es vender un producto. La información ha pasado de ser un derecho a un negocio. Como producto, la noticia caduca cada vez en menos tiempo, por lo que el negocio necesita más material, más ideas, más frescura, con más rapidez. 

Los lenguajes que se usaban hace décadas serían  perfectamente correctos ahora si no fuera por que al “business” no le valen porque no venden. Eso sucede cuando conviertes  la información en un espectáculo. He ahí el problema. Los nuevos lenguajes y formatos actuales: internet, los soportes multimedia etc, son un mercado en desarrollo, el problema es que los medios no quieren pagar por las fotos publicadas estos formatos por no considerarlos igual de importantes que el papel. O pagan muy poco o no quieren pagar. Así la profesión de va a pique.

Mujeres egipcias en busca de libertad e igualdad. Fotografía de Maysun.


A.O. Además de fotoperiodista, también te dedicas al activismo y a la concienciación social. ¿La fotografía es un medio de sensibilización y denuncia?

M. Sí. Para mí lo es. No se puede uno mantener al margen cuando se está hablando de injusticia. Si no tomas partido por nadie estás tomando partido por el opresor. Para mí mi profesión es un modo de activismo, no es algo separado. Antes daba alguna charla pero la verdad es que cada día me gusta menos hablar. Quizá es timidez o quizá es que, simplemente me encuentro más cómoda hablando por medio de mis imágenes.

Fotografía de Maysun en Aleppo, Siria

A.OEstos días se expone la muestra colectiva Estallido Árabe en el festival Fotoviedo de Asturias. Cuéntanos cómo surgió este proyecto.

M. Es simple. Nuestros compañeros de la Asociación de Fotoperiodismo de Asturias realizan cada año unas jornadas sobre fotoperiodismo y este año quisieron centrarlo en el tema de la Primavera árabe. Un grupo de compañeros y amigos: Manu Brabo, Fabio Bucciarelli, Guillem Valle, Diego Ibarra Sanchez, Ricard García Vilanova y yo habíamos cubierto diferentes países y aspectos de la Privavera Árabe así que nos lo propusieron y ¡voilà!.


A.O.  ¿Cuál debe ser la responsabilidad del fotógrafo ante las personas que desea fotografiar?

M. Ante todo, respeto. Respetar su situación, si no desean ser fotografiados, si acceden a ser fotografiados pero no quieren que se muestre su rostro. Mostrarles con dignidad, contar su historia sin dramatizar. Y ser cuidadosos a la hora de elegir donde van a salir esas fotos pues a veces pueden tener repercusiones negativas y ponerles en peligro.


A.O. ¿Qué ha supuesto Internet y las plataformas sociales para la fotografía?

M. Como decía antes, las nuevas tecnologías han supuesto una puerta a nuevos lenguajes de comunicación, con un alcance y una inmediatez increíbles. Es un avance importante pero aún se debe interiorizar correctamente como idea. Aún no se valora como formato válido, al mismo nivel que la fotografía en papel, por tanto los medios en sí no están dispuestos a pagar por ello lo que se debería. Los formatos en papel se están perdiendo. Muchos magazines y periódicos están dejando de hacer ediciones en papel para pasar a hacer sólo ediciones digitales. Se están destruyendo muchos puestos de trabajo y no se está haciendo un paso correcto y justo al medio digital.


A.O. ¿Qué piensan las personas a las que fotografías cuando comparten su momento de dolor contigo?

M. Depende del momento y la persona. A veces hay un entendimiento instantáneo. La persona fotografiada sabe que es importante que se cuente su historia, comprenden lo que estamos haciendo y porqué y que es una manera de darles voz, para que el mundo les escuche y les ayude. Otras veces hay gente que no lo entiende, que se sienten espiados. Hay mucha propaganda gubernamental que trata de convencer a la gente de que los periodistas somos espías o terroristas y que vamos a utilizar esas fotos y esa información para hacerles daño. Es un error muy común con el que tenemos que lidiar a diario.


A.O. ¿Qué es para ti el fotoperiodismo documental?

M. Mi vida. El periodismo, ya sea gráfico o escrito, es una forma de ser responsable con lo que nos rodea.

Fuentes: Maysun, página personal de la fotógrafa, blog personal de la fotoperiodistal, Elpaís.com, RTPA, AmecoPress, Quesabesde.com, Periódico Diagonal

martes, 23 de octubre de 2012

Paco Elvira: “La fotografía ha perdido fuerza por el constante bombardeo al que estamos sometidos”

Paco Elvira no es como los demás. Ya desde que estudiaba otra carrera sabía que su destino estaba en la fotografía. Sus ojos se abrieron con los conflictos de estudiantes en el franquismo y desde entonces se ha consagrado como uno de los fotoperidistas españoles más importantes. Internet ha sido un buen lugar de acogida de sus trabajos y la docencia ahora ocupa buena parte de su tiempo, pero su esencia como profesional de cámara en mano que recorre los lugares más recónditos en busca de la imagen decisiva hacen de Paco Elvira una figura de gran talento y experiencia en el mundo de la fotografía.

Ana Ortega: Estudiaste Económicas y, sin embargo, has acabado siendo fotoperiodista. ¿Cuál fue el momento decisivo de ese cambio de perspectiva?

Paco Elvira: Yo iba estudiando Económicas y en el fondo iba pensado que eso no me gustaba, a mí lo que me gusta es hacer fotos. También, mientras iba estudiando Económicas se produjo el cambio político tan fuerte debido a la muerte de Franco. Yo ya había hecho fotos por mi cuenta y encontré que había oportunidades profesionales muy buenas para empezar a trabajar de fotógrafo. Echo de menos Económicas sólo para saber administras mis cuentas, cosa que no hago demasiado bien.

A.O. ¿Cuál es el reconocimiento más grande que puede recibir un fotógrafo que dedica su vida a la cobertura de conflictos?

P.E. Hay muchos reconocimientos. Creo que el reconocimiento más grande sería un premio como el World Press Photo que le acaban de dar a uno de mis compañeros, Samuel Aranda. Por otro lado, también es un orgullo como profesional lo que te dice la gente.



A.O. Se habla mucho de Robert Capa, de David Saymour y de otros muchos fotógrafos que vinieron a cubrir la guerra civil española, pero se menciona poco o nada a los fotoperiodistas españoles que también tuvieron una gran importancia durante el conflicto. ¿A qué puede ser debido?

P.E. Hay un fotoperiodista español que sí se menciona bastante que es Agustí Centelles, lo que pasa es que tuvo el reconocimiento cuando volvió aquí después de la muerte de Franco en el 75 con la maleta de sus negativos. Por eso, a pesar de la calidad extraordinaria de sus imágenes, no se le conocía tanto. Aparte de eso, había buenos fotógrafos españoles pero no tenían el material apropiado o se les confiscaban los negativos durante el régimen franquista, teniendo que apartarse de la profesión o emigrando a otros países.

También hay que tener en cuenta que Robert Capa, David Seymour o Gerda Taro estaban publicando en todas las revistas internacionales y eran muy conocidos. Pero para mí los más importantes fueron Capa y Centelles.

A.O. ¿Cómo se gana un fotoperiodista la confianza de personas que están sufriendo a causa de un conflicto sin que le perciban como una amenaza?

P.E. La verdad es que en muchos sitios la gente está agradecida y se abre mucho porque ve que tú eres sus ojos, que vas a transmitir su sufrimiento al resto del mundo. Por tanto, hay una dicotomía, por un lado, entre el papel del fotoperiodista como transmisor del sufrimiento de las víctimas y, por el otro, es el blanco de los represores.

Fotografía de la serie Misión en Kabul

A.O. ¿Cuál crees que es la función social de un fotógrafo especializado en la cobertura de conflictos armados?

P.E. La función social de los fotógrafos está cambiando en estos momentos difíciles para la prensa porque se ha primado mucho otros contenidos más frívolos para vender sus productos antes que fotografías que testimonien las desgracias e injusticias por las que pasan las personas.

A.O. ¿Cómo puede un fotoperiodista que ha visto las peores barbaries de una guerra tener ganas de levantarse al día siguiente para seguir realizando su trabajo?

P.E. A veces te afecta pero es en los conflictos donde encuentras las mejores virtudes del ser humano: solidaridad, valentía y demás y en el fondo esto te anima y te ayuda mucho.

A.O. Los fotógrafos que cubren los acontecimientos de conflicto arriesgan sus vidas para conseguir fotos decisivas pero muchas veces no son reconocidos por los medios o son escasamente pagados por su trabajo. ¿Qué piensas de la precariedad laboral que sufre el sector de la fotografía de guerra y del periodismo en general?

P.E. La precariedad de estas profesiones, que es muy grande, conlleva a que la gente esté mucho menos informada. Aparte de la crisis que es un cambio importante en el poder, nos encontramos en unos momentos difíciles de precariedad, despidos, reducción de salarios, etc. Lo que ocurre es que todo se está desplazando hacia Internet, donde hay proyectos muy interesantes pero todavía falta un asentamiento final. Por ejemplo, los blogs se han convertido en una herramienta esencial, primero porque es tuyo propio y puedes publicar lo que quieras. También un blog lo puede hacer cualquiera y no se necesita dinero para ello.

A.O. Además de fotoperiodista estás consagrado a la docencia. ¿Qué quieres enseñar a tus alumnos?

P.E. Ya soy un fotógrafo veterano y aprovecho mi experiencia para enseñársela a mis alumnos y siempre intento transmitirles mi pasión por la fotografía. Además, siempre recibo un feedback, una respuesta positiva de ellos porque soy una persona bien posicionada en redes sociales, blogs, plataformas diversas… y eso es posible al contacto con gente más joven que yo. No podría estar poco aislado entre viejas glorias sin estar en contacto con la realidad y con lo que se está haciendo ahora.

Imagen de Paco Elvira perteneciente a la serie Misión en Kabul

A.O. ¿Crees que la fotografía es una buena herramienta de denuncia y concienciación social o, por el contrario, crees que ya han perdido la fuerza testimonial que tenían en su origen?

P.E. Considero que ha perdido un poco debido al tremendo bombardeo de imágenes al que estamos expuestos. También por el espectáculo que se hace de lo visual.


A.O. Cuando los motivos que aparecen en el encuadre de tu cámara están relacionados con las guerras, ¿qué intentas resaltar de ellos?

P.E. Yo creo que esto es algo instintivo porque el fotoperiodista intenta buscar una imagen que represente muchas cosas. Entonces no se lleva una actitud predeterminada, sino que cuenta mucho la visión, la experiencia, la creencia de que esa va a ser la imagen decisiva.

A.O. ¿Por qué se elige normalmente el blanco y el negro en las fotografías de guerra?

P.E. Tiene un poder importante de simplificación que permite centrarse más en el conflicto. El color puede distraer un poco. Hay temas, como la fotografía de viajes, que sí admite mejor el color, y otros como las imágenes de guerra que el blanco y negro concentra más en lo que está pasando.

A.O. Tu serie fotográfica Misión en Kabul es un icono dentro de la fotografía de conflictos. ¿Cómo surge el proyecto y qué esperabas transmitir con ella?

P.E. Para mí este es un proyecto muy querido porque, en un momento en el que los medios ya empezaban a tener problemas, fue un trabajo personal que salió muy bien. La primera parte del proyecto es el reportaje llamado La Aldea de la Paz, título elegido por el mismo nombre que la organización con la que fui que hace misiones solidarias. Era un reportaje de vanguardia con el que se recaudaba dinero y fue muy bien porque creo recordar que se recaudaron unos veinticuatro mil euros.

La organización quedó muy contenta y les comenté que quería ir en otra de sus expediciones para buscar niños y estuve quince días en Kabul. Realmente fue impresionante ver las muestras de solidaridad y muchas veces estuvieron a punto de saltárseme las lágrimas. Además, tuve la oportunidad de ser uno de los primeros fotoperiodistas que pisaba Kabul poco después de la derrota de los talibanes. Todo era nuevo para la fotografía.