Mostrando entradas con la etiqueta docencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta docencia. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de diciembre de 2012

Pepe Baeza: “El fotoperiodismo está en crisis ”

Pepe Baeza (Valencia, 1955) es editor gráfico de Magazine de La Vanguardia y redactor jefe de fotografía de este periódico desde 1990 y autor del libro Por una Función Crítica de la Fotografía de Prensa, publicado en el 2002. Se doctoró en Ciencias de la Información en la Universidad Autonómica de Barcelona y en la actualidad imparte clases de Géneros Periodísticos y Teoría y Técnicas del Fotoperiodismo en esta Universidad. 

Imagen de Martín Gallego

Ana Ortega. La información que hoy en día recibimos por los medios se ve cada vez más tergiversada por las grandes empresas de comunicación. Dentro de la parcela periodística, ¿qué medio consideras más fiel a la información el periodismo tradicionalmente escrito o el fotoperiodismo?

Pepe Baeza. Tanto el periodismo escrito como el fotoperiodismo necesitan garantizar su independencia a través de una sólida defensa de la libertad de criterio de los profesionales. En ambos casos el contexto de unos medios no supeditados a las exigencias del poder económico es el requisito para que estas condiciones se puedan cumplir.

A.O. Asistimos a una época en la cual la educación universitaria no pasa por su mejor momento, ¿crees que se están abarcando los distintos campos del periodismo y preparando adecuadamente a los futuros profesionales del periodismo de cara a lo que vamos a encontrarnos en "la calle"?

P.B. Hay, sin duda un déficit de enseñanza de los aspectos visuales de la información impresa. Falta conocimiento de la edición de imagen en la prensa y, de forma general, ofrecer los elementos para que los futuros profesionales del periodismo tengan una sólida cultura visual. La consideración profesional de lo visual como forma de pensamiento es el requisito y, al mismo tiempo, el objetivo deseable de unos futuros planes de estudio que incluyan a todos los estamentos profesionales de la información en una comunicación emancipadora y no mero instrumento de los designios del poder económico.

A.O. Con el auge de Internet y los blogs ha aparecido el llamado periodismo ciudadano, poniendo en tela de juicio la labor periodística. ¿Las herramientas digitales son una ayuda a la labor periodística o al contrario, degradan la labor del verdadero profesional de la información?

P.B. Los blogs pueden ser un excelente complemento a unas estructuras, impresas o digitales, más poderosas, capaces de galvanizar las expectativas sociales de una información equilibrada al servicio del bien común, de la ciudadanía. En cualquier caso, y de acuerdo con las teorías más clásicas de la comunicación, nunca debe olvidarse que el conocimiento de los intereses del emisor es la única garantía de una crítica razonada de la información que recibimos.

A.O. ¿La proliferación de la cámara digital ha supuesto algún cambio con lo analógico?

P.B. En absoluto. No hay nada radicalmente diferente en la fotografía digital respecto a la de soporte foto químico. El principio fundamental sigue siendo el registro fuertemente análogo (semejante) que garantiza el principio de la cámara oscura.

A.O. ¿Podrías poner semejanzas entre el fotoperiodismo y el documentalismo? ¿Y un límite diferenciador entre ambas?

P.B. El fotoperiodismo forma parte del documentalismo. El fotoperiodismo es la forma profesional de ejercer la cultura documental en la prensa, seleccionando temas, tratamientos, formatos, plazos, etc. en función de las necesidades temáticas y de producción de la profesión periodística en su conjunto.

A.O. ¿Podría decirse que el fotoperiodismo está pasando por un momento de crisis?

P.B. Sin duda están pasando una fuerte crisis. Esta crisis no tiene nada que ver con la necesidad social de tener un fotoperiodismo fuerte y transformador. Es una crisis provocada artificialmente por el poder económico que ha preferido contenidos banales para la prensa como forma de ocultar la realidad y por unos “intelectuales” de la cultura visual que, consciente o inconscientemente pero siempre por interés personal, han denigrado la necesaria función testimonial de la fotografía que se enfrenta a la realidad social, política y económica del mundo en que vivimos.

Portada del libro de Pepe Baeza sobre la crisis de identidad que sufre el fotoperiodismo


A.O. La situación en España en el ámbito del fotoperiodismo, ¿es buena?

P.B. Hay muy buenos fotoperiodistas, pero encuentran enormes dificultades para publicar y a precios irrisorios.

A.O. ¿Qué importancia han tenido agencias como Magnum Photos en el desarrollo del fotoperiodismo?

P.B. Enorme. Las agencias cooperativas de prensa son seguramente la base del mejor fotoperiodismo que se ha producido nunca.

A.O. ¿Qué papel tiene en la actualidad la censura, ya sea directa, indirecta o propia, sobre el periodismo en general y el fotoperiodismo en particular?

P.B. La mejor forma de censura es menospreciar a los que realizan los documentos que exhiben y difunden las barbaridades del sistema en que vivimos.

A.O. ¿Cuál crees que será el rumbo que tomará el fotoperiodismo?

P.B. Dependerá milimétricamente del éxito o del fracaso de los movimientos ciudadanos para transformar el conjunto de los modelos sociales y económicos. Si hay una democracia verdadera basada en la justicia y en la transparencia el futuro será inmejorable. Si seguimos en la misma línea que en la actualidad el fotoperiodismo no podrá, aunque quiera, ser una excepción en una sociedad controlada por el gran capital.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Antonio López: “El periodismo tiene más poder del que nosotros pensamos”

Antonio López Hidalgo es profesor en la Facultad de Comunicación de Sevilla pero, ante todo, es periodista. Son numerosos sus trabajos, desde investigación en Géneros Periodísticos, pasando por ensayos, columnas en diferentes registros y entrevistas a las personalidades más importante de todos los tiempos. El Radar es el blog en el que vierte todas sus impresiones y, desde la ironía hasta la denuncia, López Hidalgo se caracteriza por un estilo personal. Amante de la buena lectura y crítico con la verdad, este periodista curtido en la calle sabe que la mejor forma de ejercer el periodismo es ser consecuente con uno mismo. Muchos años lleva ya en el mundo del periodismo y desde hace tiempo llevaba predicando la precariedad laboral que se avecinaba, como se puede ver en su libro El periodista en su soledad, y que ahora ha estallado en todo su esplendor. En definitiva, un periodista adelantado a sus tiempos que ha vaticinado que la desgracia del periodismo podría haberse solucionado cuando empezaron los primeros fallos de la profesión. Y un periodista concienciado con los derechos de los colectivos, como demuestra  la obra El Sindicato clandestino de la Guardia Civil, en conjunto con el también periodista Juan Emilio Ballesteros.

Ana Ortega. ¿Por qué elegiste el periodismo como profesión?

Antonio López. La elegí porque me gustaba escribir y era la única profesión que te permitía escribir y ganar un sueldo. Los de mi generación que nos gustaba más la literatura que el periodismo aprendimos que el periodismo enseña técnicas que eran necesarias para la literatura. Con el paso del tiempo he descubierto que el periodismo ha influido demasiado en la literatura. Eran tiempos tan difíciles como estos porque no sabíamos para dónde íbamos porque el primer año que empecé a estudiar periodismo coincidió con la muerte de Franco y la Transición.

A.O. ¿El Cuarto Poder como vehículo de defensa de los ciudadanos ha existido o es una forma de crear falsa libertad?

A.L. Yo creo que la prensa ha existido como Cuarto Poder y como Primer Poder, lo que pasa es que pocas veces el periodismo ha sido Cuarto Poder o Primer Poder por sí solo. Es verdad que en el Watergate hubo un periódico que derribó a un presidente pero también es verdad que un partido se vio perjudicado y otro beneficiado. El Cuarto Poder existe y todo tipo de poderes le temen. Si es verdad que cuando se habla de Cuarto Poder se habla de manera ficticia, es decir, los periodistas no son tan independientes porque todos sabemos que los periódicos tienen una idolología, unos anunciantes y unos accionistas y, salvando estos casos, el periodismo tiene mucho más poder que el los propios periodistas pensamos.

A.O. ¿El periodismo en general y el fotoperiodismo en particular está atravesando una crisis de identidad?

A.L. Creo que sí sobre todo el tema de la objetividad, que siempre se ha impuesto como un principio ético y en realidad es un método de trabajo de contrastación y verificación. La objetividad está amparada en otro principio asexuado que es la ideología. Los periodistas se creen independientes con respecto a la política pero un periodista debe tener ideología, otra cosa es que cuente la noticia desde una perspectiva alejada. Ahora las cosas se hacen dependiendo a lo que convenga o no a un gobierno, por ejemplo con las guerras. Afortunadamente, existen periodistas que escriben bien, que contrastan que denuncian, etc. pero no se ven los árboles entre tanto bosque.

A.O. Tu último estudio, Situación Laboral y producción informativa retrata muy bien el contexto nefasto por el que atraviesa el periodismo desde hace años. ¿Por qué los periodistas son reacios a luchar por sus derechos?

A.L. El colectivo de periodistas nunca ha estado unido, siempre han sido muy de su empresas y muy individualistas porque nunca ha habido sueldos unificados. Los periodistas se reunían como en pequeños guetos y se buscaban por clases sociales. El sindicato de periodistas se creó hace quince años, antes sólo había secciones dentro de UGT y Comisiones Obreras. Existían las Asociaciones de Prensa, pero eran instituciones benéficas para ayudar a los periodistas a darles entradas, billetes de autobuses. Nunca hemos tenido conciencia de colectivos, de trabajadores porque hemos jugado a niños ricos sin tener nada. Nos juntábamos con el poder para tomar copas pero después eras tú el que te quedabas a recoger las tazas.

Ahora algo empieza a cambiar porque la situación es dramática. De hecho, es tan dramática que el periodismo tradicional está desapareciendo y la culpa la tiene la comunicación institucionalizada, las nuevas tecnologías pero también el periodista.


Antonio López en su despacho de la Facultad de Comunicación. Imagen de Ana Ortega.

A.O. ¿Por qué los fotoperiodistas especializados en conflictos bélicos son los que más sufren el rechazo de los medios de comunicación si son los que más arriesgan sus vidas?

A.L. Siento mucho respeto por los periodistas y los fotoperiodistas de guerra pero creo que la profesión está muy mitificada. Existen muchos profesionales que cubrían la guerra desde el hotel tomándose un whisky e iban con la fuerza que tenía el poder. Han muerto periodistas de guerra pero, en porcentaje, no tantos de acuerdo a la situación en la que se encuentran. Para mí hay un oficio peor que es el periodista de guerra que cubre el conflicto en su propia ciudad. El problema de los periodistas mejicanos es que, cuando cubren temas de narcotráfico, los narcotráficos te buscan en tu casa. Hay muchos periodistas que mueren en países donde no hay conflictos bélicos como tal, sino guerras no declaradas que son mucho peores porque no hay salida posible. En España hemos tenido eso con los Grapo y ETA. De esos periodistas no se habla tanto. 

A.O. ¿Crees que las guerras son un negocio?

A.L. Siempre han sido un negocio. El problema es que como ahora toda está cambiando, están intentando otro tipo de guerras, que es la guerra sin armas. Las guerras se provocan por intereses y son un negocio cuando empiezan en la venta de armas, de prostitutas, de alimentas y cuando acaban al reconstruir los países. Y eso se lo llevan tres multinacionales que se enriquecen y unas cuantos países que se reparten el mundo.

A.O. Tú sabes realmente lo que es un periodista acosado cuando investigaste, junto con Juan Emilio Ballesteros, el Sindicato clandestino de la Guardia Civil. ¿Cómo surgió esta investigación?

A.L. Surgió casi de manera casual. Diario 16 donde estaba Juan Emilio publicó algunas cosas y yo estaba en el Correo de Andalucía y un sábado llegó una persona vestida de paisano queriendo informar sobre la Guardia Civil. Me dio un nombre falso, Juan, y me dijo que querían ser policías, no militares. Esta persona hablaba en un código un tanto secreto para que no le pudieran localizar y así comenzamos a publicar. La cosa se empezó a poner dura con las persecuciones, que se hacían por dos vías porque, como no podían apresar a los guardias civiles porque no sabían quien era,  fueron a por los periodistas a través de la intimidación, es decir, pinchando teléfonos, registrando apartamentos, como hicieron conmigo, quemando coches, como le pasó al abogado de Juan Emilio, presiones a las direcciones de los medios…

Cuando esos métodos no eran válidos, fueron por la vía judicial. Nos embargaron lo que teníamos, a mí un Renault 4 y a Juan Emilio la mitad de su sueldo. Y los medios, que son más frágiles de lo que nos pensamos, empezaron a  acobardarse. Tuvimos suerte de que nos defendieran gratis Antonio Mate y Javier Pérez Royo. Nos absolvieron en el juicio y tuvimos una sentencia favorable para poder seguir publicando.

martes, 23 de octubre de 2012

Paco Elvira: “La fotografía ha perdido fuerza por el constante bombardeo al que estamos sometidos”

Paco Elvira no es como los demás. Ya desde que estudiaba otra carrera sabía que su destino estaba en la fotografía. Sus ojos se abrieron con los conflictos de estudiantes en el franquismo y desde entonces se ha consagrado como uno de los fotoperidistas españoles más importantes. Internet ha sido un buen lugar de acogida de sus trabajos y la docencia ahora ocupa buena parte de su tiempo, pero su esencia como profesional de cámara en mano que recorre los lugares más recónditos en busca de la imagen decisiva hacen de Paco Elvira una figura de gran talento y experiencia en el mundo de la fotografía.

Ana Ortega: Estudiaste Económicas y, sin embargo, has acabado siendo fotoperiodista. ¿Cuál fue el momento decisivo de ese cambio de perspectiva?

Paco Elvira: Yo iba estudiando Económicas y en el fondo iba pensado que eso no me gustaba, a mí lo que me gusta es hacer fotos. También, mientras iba estudiando Económicas se produjo el cambio político tan fuerte debido a la muerte de Franco. Yo ya había hecho fotos por mi cuenta y encontré que había oportunidades profesionales muy buenas para empezar a trabajar de fotógrafo. Echo de menos Económicas sólo para saber administras mis cuentas, cosa que no hago demasiado bien.

A.O. ¿Cuál es el reconocimiento más grande que puede recibir un fotógrafo que dedica su vida a la cobertura de conflictos?

P.E. Hay muchos reconocimientos. Creo que el reconocimiento más grande sería un premio como el World Press Photo que le acaban de dar a uno de mis compañeros, Samuel Aranda. Por otro lado, también es un orgullo como profesional lo que te dice la gente.



A.O. Se habla mucho de Robert Capa, de David Saymour y de otros muchos fotógrafos que vinieron a cubrir la guerra civil española, pero se menciona poco o nada a los fotoperiodistas españoles que también tuvieron una gran importancia durante el conflicto. ¿A qué puede ser debido?

P.E. Hay un fotoperiodista español que sí se menciona bastante que es Agustí Centelles, lo que pasa es que tuvo el reconocimiento cuando volvió aquí después de la muerte de Franco en el 75 con la maleta de sus negativos. Por eso, a pesar de la calidad extraordinaria de sus imágenes, no se le conocía tanto. Aparte de eso, había buenos fotógrafos españoles pero no tenían el material apropiado o se les confiscaban los negativos durante el régimen franquista, teniendo que apartarse de la profesión o emigrando a otros países.

También hay que tener en cuenta que Robert Capa, David Seymour o Gerda Taro estaban publicando en todas las revistas internacionales y eran muy conocidos. Pero para mí los más importantes fueron Capa y Centelles.

A.O. ¿Cómo se gana un fotoperiodista la confianza de personas que están sufriendo a causa de un conflicto sin que le perciban como una amenaza?

P.E. La verdad es que en muchos sitios la gente está agradecida y se abre mucho porque ve que tú eres sus ojos, que vas a transmitir su sufrimiento al resto del mundo. Por tanto, hay una dicotomía, por un lado, entre el papel del fotoperiodista como transmisor del sufrimiento de las víctimas y, por el otro, es el blanco de los represores.

Fotografía de la serie Misión en Kabul

A.O. ¿Cuál crees que es la función social de un fotógrafo especializado en la cobertura de conflictos armados?

P.E. La función social de los fotógrafos está cambiando en estos momentos difíciles para la prensa porque se ha primado mucho otros contenidos más frívolos para vender sus productos antes que fotografías que testimonien las desgracias e injusticias por las que pasan las personas.

A.O. ¿Cómo puede un fotoperiodista que ha visto las peores barbaries de una guerra tener ganas de levantarse al día siguiente para seguir realizando su trabajo?

P.E. A veces te afecta pero es en los conflictos donde encuentras las mejores virtudes del ser humano: solidaridad, valentía y demás y en el fondo esto te anima y te ayuda mucho.

A.O. Los fotógrafos que cubren los acontecimientos de conflicto arriesgan sus vidas para conseguir fotos decisivas pero muchas veces no son reconocidos por los medios o son escasamente pagados por su trabajo. ¿Qué piensas de la precariedad laboral que sufre el sector de la fotografía de guerra y del periodismo en general?

P.E. La precariedad de estas profesiones, que es muy grande, conlleva a que la gente esté mucho menos informada. Aparte de la crisis que es un cambio importante en el poder, nos encontramos en unos momentos difíciles de precariedad, despidos, reducción de salarios, etc. Lo que ocurre es que todo se está desplazando hacia Internet, donde hay proyectos muy interesantes pero todavía falta un asentamiento final. Por ejemplo, los blogs se han convertido en una herramienta esencial, primero porque es tuyo propio y puedes publicar lo que quieras. También un blog lo puede hacer cualquiera y no se necesita dinero para ello.

A.O. Además de fotoperiodista estás consagrado a la docencia. ¿Qué quieres enseñar a tus alumnos?

P.E. Ya soy un fotógrafo veterano y aprovecho mi experiencia para enseñársela a mis alumnos y siempre intento transmitirles mi pasión por la fotografía. Además, siempre recibo un feedback, una respuesta positiva de ellos porque soy una persona bien posicionada en redes sociales, blogs, plataformas diversas… y eso es posible al contacto con gente más joven que yo. No podría estar poco aislado entre viejas glorias sin estar en contacto con la realidad y con lo que se está haciendo ahora.

Imagen de Paco Elvira perteneciente a la serie Misión en Kabul

A.O. ¿Crees que la fotografía es una buena herramienta de denuncia y concienciación social o, por el contrario, crees que ya han perdido la fuerza testimonial que tenían en su origen?

P.E. Considero que ha perdido un poco debido al tremendo bombardeo de imágenes al que estamos expuestos. También por el espectáculo que se hace de lo visual.


A.O. Cuando los motivos que aparecen en el encuadre de tu cámara están relacionados con las guerras, ¿qué intentas resaltar de ellos?

P.E. Yo creo que esto es algo instintivo porque el fotoperiodista intenta buscar una imagen que represente muchas cosas. Entonces no se lleva una actitud predeterminada, sino que cuenta mucho la visión, la experiencia, la creencia de que esa va a ser la imagen decisiva.

A.O. ¿Por qué se elige normalmente el blanco y el negro en las fotografías de guerra?

P.E. Tiene un poder importante de simplificación que permite centrarse más en el conflicto. El color puede distraer un poco. Hay temas, como la fotografía de viajes, que sí admite mejor el color, y otros como las imágenes de guerra que el blanco y negro concentra más en lo que está pasando.

A.O. Tu serie fotográfica Misión en Kabul es un icono dentro de la fotografía de conflictos. ¿Cómo surge el proyecto y qué esperabas transmitir con ella?

P.E. Para mí este es un proyecto muy querido porque, en un momento en el que los medios ya empezaban a tener problemas, fue un trabajo personal que salió muy bien. La primera parte del proyecto es el reportaje llamado La Aldea de la Paz, título elegido por el mismo nombre que la organización con la que fui que hace misiones solidarias. Era un reportaje de vanguardia con el que se recaudaba dinero y fue muy bien porque creo recordar que se recaudaron unos veinticuatro mil euros.

La organización quedó muy contenta y les comenté que quería ir en otra de sus expediciones para buscar niños y estuve quince días en Kabul. Realmente fue impresionante ver las muestras de solidaridad y muchas veces estuvieron a punto de saltárseme las lágrimas. Además, tuve la oportunidad de ser uno de los primeros fotoperiodistas que pisaba Kabul poco después de la derrota de los talibanes. Todo era nuevo para la fotografía.


sábado, 20 de octubre de 2012

Pablo Martínez Cousinou: “Las guerras son la portada de la historia”

La primera vez que proyectó uno de sus trabajos en clase, yo estaba en tercer curso. Llegó con una mirada sabia, de esas miradas que han visto muchas cosas y se presentó como Pablo Martínez Cousinou. Su segundo apellido nos dio que hablar a todos, nos preguntábamos de donde sería ese apellido materno. Su asignatura era Fotoperiodismo y teníamos ganas de coger una cámara y lanzarnos a un mundo desconocido hasta ahora para nosotros. Y aprendimos a realizar un reportaje fotográfico de esos que deja a uno mismo orgulloso de las horas empleadas. No importaba la nota numérica, no tanto cuando el objetivo era interpretar nuestra propia realidad. Dos años después, el Monasterio de la Cartuja y el Centro de Arte Contemporáneo de Andalucía nos brinda el paisaje perfecto para abordar las confesiones de un fotógrafo especializado.

Ana Ortega: ¿Cuál es la función que cumple un fotoperiodista especializado en cobertura de conflictos en la sociedad?

Pablo Martínez: En primer lugar, hay que enmarcar al fotógrafo especializado en cobertura de conflictos dentro del ámbito del fotoperiodismo y del periodismo. Si nos preguntamos por el origen de la función social del fotoperiodista, o del periodista, vemos que se fundamenta en el desarrollo colectivo de las sociedades democráticas. Entendiendo todo este marco general, la labor del periodista de guerra es la misma, salvando las distancias y los riesgos evidentes que esta especialidad conlleva, que la de los periodistas locales, digamos por ejemplo de urbanismo o de economía, velar por una información de rigor que permita a la población conocer el porqué de un determinado acontecimiento.

Pablo Martínez Cousinou en el Centro de Arte Contemporáneo de Andalucía. Imagen de Ana Ortega

A.O. En la actualidad los fotógrafos están expuestos a innumerables peligros en el frente y no están amparados por sus medios de comunicación. Muchas veces ni disponen de contrato laboral con las empresas mediáticas o les pagan muy poco por unas fotos por las que han arriesgado sus vidas. ¿Qué piensas de todo esto?

P.M. Pienso que la actual coyuntura de crisis económica se está utilizando como escudo y excusa para acometer grandes transformaciones en la estructura mediática y en los procesos de información que finalmente van a derivar en una perdida de espacio informativo y, por ende, de espacio democrático. Asistimos a un proceso de reconversión empresarial que está contribuyendo a la precarización del sector informativo y que, a su vez, redundará en la pérdida de calidad informativa. Habría que replantarse por ejemplo cuestiones fundamentales como si los ciudadanos queremos un espacio público de información crítica y de calidad.

A.O. ¿Cómo abordas la fotografía de guerra en sus docencias?

P.M. Trabajamos mucho con la fotografía de guerra porque la historia del fotoperiodismo casi se puede seguir paralelamente a la cobertura de los principales conflictos del último siglo y medio. Es interesante ver como la fotografía se instrumentaliza ya como propaganda en la Primera Guerra Mundial, como Vietnam,  que será el primer y último conflicto televisado con total libertad o como la guerra de Irak, que forma parte de una nueva etapa de guerra mediática, una artillería de imágenes que no nos sirven para conocer realmente qué está ocurriendo en el lugar de los acontecimientos, pero que ocupan la parrilla informativa.

A.O. ¿En qué rama o especialización se centra tu trabajo fotográfico?

P.M. Trabajo en el ámbito de la fotografía documental y en el editorial, es decir, retratos, fotografías para prensa y desarrollo proyectos personales vinculados a la fotografía como herramienta discursiva que invite a la reflexión. Me interesa la fotografía cuando introduce giros o pequeños guiños que llevan a otro contexto más allá de lo meramente iconográfico. En el  proyecto Sedimentaciones (2005), realizado en Palestina, me interesé por la idea de qué queda tras un conflicto más allá de los acontecimientos noticiables que aparecen puntualmente en los medios y que todos conocemos. Es decir, ver más allá de ese velo informativo que rodea a los acontecimientos y de la realidad de la agenda setting y preguntar a través de las imágenes por el día a día, por la cotidianeidad del conflicto.


Fotografía perteneciente a la serie El Muro de las Sedimentaciones (2005)
      © Pablo Martínez Cousinou

A.O. ¿Consideras que el fotoperiodismo, al igual que el periodismo en general, se encuentra en un proceso de crisis de identidad?

P.M. Ha cambiado mucho el contexto. Por un lado hay quien repite una y otra vez la muerte de la fotografía testimonial y es verdad que la realidad económica no es favorable para el ejercicio del fotoperiodismo, pero por otro lado se han abierto tantas puertas que reconfiguran el oficio. En mi opinión hay mejor fotoperiodismo documental que nunca, lo único que los canales de difusión y otras propuestas narrativas son otros. Se han vivido todos estos años de transformación y parece que es fácil realizar un periodismo multimedia pero realmente hacer un producto de calidad requiere un proceso largo, costoso y especializado.

Aunque el acceso a la información es más fácil que nunca, la función social de los periodistas es ahora quizá más necesaria también que nunca ya que en el nuevo panorama mediático se precisa saber elaborar esa información y dotarla de sentido y profundidad, en definitiva saber traducir la información en una narración dotada de sentido, que nos permita comprender un hecho, sus causas y efectos.

Resistencia y Memoria. Puerta de Hierro, madres que no se derriban. Serie de retratos a mujeres gitanas del Poblado de Puerta de Hierro de Madrid sobre los restos de sus viviendas tras los recientes derribos. 
© Pablo Martínez Cousinou

 A.O. ¿Qué siente un docente cuando tiene que mostrar a sus alumnos instantáneas de reporteros de guerra que han sido clave en la cobertura de un conflicto armado?

P.M. A mí me interesa dejar de lado la historia vinculada al autor y destacar qué papel jugaron en un momento dado una serie de fotografías. Es decir, apartar la mitificación y centrarme en la comprensión de esas imágenes y cómo éstas no se pueden comparar con el presente.


A.O. ¿Cuál crees que es, en tu opinión, el significado de fotoperiodismo?

P.M. Fotoperiodismo es contar historias significativas de la realidad a través de la fotografía. Historias que pueden ser de una mayor o menor actualidad. Es el uso de la fotografía como narración visual. Percibimos lo que comprendemos y de acuerdo a la posición de cada uno en el mundo así nos enfrentaremos a esos acontecimientos. El mito de la supuesta objetividad se descubrió hace ya muchas décadas quimérico, lo que si es exigible es un periodismo profesional, veraz y honesto, que aspire a expandir el conocimiento a través de la elaboración de información rigurosa y contrastada.


                                          Fotografía perteneciente a la serie El Muro de las Sedimentaciones (2005)
 © Pablo Martínez Cousinou

A.O. Las agencias de imágenes son la fuente principal a la que recurren los medios de comunicación para nutrirse de ilustraciones. ¿Qué supone esto para la calidad del periodismo y para el nivel profesional del fotógrafo?

P.M. Se unifica, a veces en exceso, la visión que se da en el mundo y se reduce la multiplicidad de voces.

A.O. Gervasio Sánchez, uno de los fotoperiodistas más reconocidos en el ámbito fotográfico, asegura que las guerras son un negocio más retransmitido por mediocres que alteran los acontecimientos según sus propios beneficios. ¿Crees que las palabras del fotógrafo son la realidad en la que nos movemos en la actualidad?

P.M. A mi me parece que Gervasio Sánchez es un profesional que ha mantenido una coherencia extraordinaria en sus muchos años de trayectoria. Considero que su criterio es muy acertado y, desde la posición que su experiencia le posibilita, sabe agitar conciencias. Es de los profesionales que ejerce su independencia.

© Pablo Martínez Cousinou