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lunes, 10 de diciembre de 2012

Antonio López: “El periodismo tiene más poder del que nosotros pensamos”

Antonio López Hidalgo es profesor en la Facultad de Comunicación de Sevilla pero, ante todo, es periodista. Son numerosos sus trabajos, desde investigación en Géneros Periodísticos, pasando por ensayos, columnas en diferentes registros y entrevistas a las personalidades más importante de todos los tiempos. El Radar es el blog en el que vierte todas sus impresiones y, desde la ironía hasta la denuncia, López Hidalgo se caracteriza por un estilo personal. Amante de la buena lectura y crítico con la verdad, este periodista curtido en la calle sabe que la mejor forma de ejercer el periodismo es ser consecuente con uno mismo. Muchos años lleva ya en el mundo del periodismo y desde hace tiempo llevaba predicando la precariedad laboral que se avecinaba, como se puede ver en su libro El periodista en su soledad, y que ahora ha estallado en todo su esplendor. En definitiva, un periodista adelantado a sus tiempos que ha vaticinado que la desgracia del periodismo podría haberse solucionado cuando empezaron los primeros fallos de la profesión. Y un periodista concienciado con los derechos de los colectivos, como demuestra  la obra El Sindicato clandestino de la Guardia Civil, en conjunto con el también periodista Juan Emilio Ballesteros.

Ana Ortega. ¿Por qué elegiste el periodismo como profesión?

Antonio López. La elegí porque me gustaba escribir y era la única profesión que te permitía escribir y ganar un sueldo. Los de mi generación que nos gustaba más la literatura que el periodismo aprendimos que el periodismo enseña técnicas que eran necesarias para la literatura. Con el paso del tiempo he descubierto que el periodismo ha influido demasiado en la literatura. Eran tiempos tan difíciles como estos porque no sabíamos para dónde íbamos porque el primer año que empecé a estudiar periodismo coincidió con la muerte de Franco y la Transición.

A.O. ¿El Cuarto Poder como vehículo de defensa de los ciudadanos ha existido o es una forma de crear falsa libertad?

A.L. Yo creo que la prensa ha existido como Cuarto Poder y como Primer Poder, lo que pasa es que pocas veces el periodismo ha sido Cuarto Poder o Primer Poder por sí solo. Es verdad que en el Watergate hubo un periódico que derribó a un presidente pero también es verdad que un partido se vio perjudicado y otro beneficiado. El Cuarto Poder existe y todo tipo de poderes le temen. Si es verdad que cuando se habla de Cuarto Poder se habla de manera ficticia, es decir, los periodistas no son tan independientes porque todos sabemos que los periódicos tienen una idolología, unos anunciantes y unos accionistas y, salvando estos casos, el periodismo tiene mucho más poder que el los propios periodistas pensamos.

A.O. ¿El periodismo en general y el fotoperiodismo en particular está atravesando una crisis de identidad?

A.L. Creo que sí sobre todo el tema de la objetividad, que siempre se ha impuesto como un principio ético y en realidad es un método de trabajo de contrastación y verificación. La objetividad está amparada en otro principio asexuado que es la ideología. Los periodistas se creen independientes con respecto a la política pero un periodista debe tener ideología, otra cosa es que cuente la noticia desde una perspectiva alejada. Ahora las cosas se hacen dependiendo a lo que convenga o no a un gobierno, por ejemplo con las guerras. Afortunadamente, existen periodistas que escriben bien, que contrastan que denuncian, etc. pero no se ven los árboles entre tanto bosque.

A.O. Tu último estudio, Situación Laboral y producción informativa retrata muy bien el contexto nefasto por el que atraviesa el periodismo desde hace años. ¿Por qué los periodistas son reacios a luchar por sus derechos?

A.L. El colectivo de periodistas nunca ha estado unido, siempre han sido muy de su empresas y muy individualistas porque nunca ha habido sueldos unificados. Los periodistas se reunían como en pequeños guetos y se buscaban por clases sociales. El sindicato de periodistas se creó hace quince años, antes sólo había secciones dentro de UGT y Comisiones Obreras. Existían las Asociaciones de Prensa, pero eran instituciones benéficas para ayudar a los periodistas a darles entradas, billetes de autobuses. Nunca hemos tenido conciencia de colectivos, de trabajadores porque hemos jugado a niños ricos sin tener nada. Nos juntábamos con el poder para tomar copas pero después eras tú el que te quedabas a recoger las tazas.

Ahora algo empieza a cambiar porque la situación es dramática. De hecho, es tan dramática que el periodismo tradicional está desapareciendo y la culpa la tiene la comunicación institucionalizada, las nuevas tecnologías pero también el periodista.


Antonio López en su despacho de la Facultad de Comunicación. Imagen de Ana Ortega.

A.O. ¿Por qué los fotoperiodistas especializados en conflictos bélicos son los que más sufren el rechazo de los medios de comunicación si son los que más arriesgan sus vidas?

A.L. Siento mucho respeto por los periodistas y los fotoperiodistas de guerra pero creo que la profesión está muy mitificada. Existen muchos profesionales que cubrían la guerra desde el hotel tomándose un whisky e iban con la fuerza que tenía el poder. Han muerto periodistas de guerra pero, en porcentaje, no tantos de acuerdo a la situación en la que se encuentran. Para mí hay un oficio peor que es el periodista de guerra que cubre el conflicto en su propia ciudad. El problema de los periodistas mejicanos es que, cuando cubren temas de narcotráfico, los narcotráficos te buscan en tu casa. Hay muchos periodistas que mueren en países donde no hay conflictos bélicos como tal, sino guerras no declaradas que son mucho peores porque no hay salida posible. En España hemos tenido eso con los Grapo y ETA. De esos periodistas no se habla tanto. 

A.O. ¿Crees que las guerras son un negocio?

A.L. Siempre han sido un negocio. El problema es que como ahora toda está cambiando, están intentando otro tipo de guerras, que es la guerra sin armas. Las guerras se provocan por intereses y son un negocio cuando empiezan en la venta de armas, de prostitutas, de alimentas y cuando acaban al reconstruir los países. Y eso se lo llevan tres multinacionales que se enriquecen y unas cuantos países que se reparten el mundo.

A.O. Tú sabes realmente lo que es un periodista acosado cuando investigaste, junto con Juan Emilio Ballesteros, el Sindicato clandestino de la Guardia Civil. ¿Cómo surgió esta investigación?

A.L. Surgió casi de manera casual. Diario 16 donde estaba Juan Emilio publicó algunas cosas y yo estaba en el Correo de Andalucía y un sábado llegó una persona vestida de paisano queriendo informar sobre la Guardia Civil. Me dio un nombre falso, Juan, y me dijo que querían ser policías, no militares. Esta persona hablaba en un código un tanto secreto para que no le pudieran localizar y así comenzamos a publicar. La cosa se empezó a poner dura con las persecuciones, que se hacían por dos vías porque, como no podían apresar a los guardias civiles porque no sabían quien era,  fueron a por los periodistas a través de la intimidación, es decir, pinchando teléfonos, registrando apartamentos, como hicieron conmigo, quemando coches, como le pasó al abogado de Juan Emilio, presiones a las direcciones de los medios…

Cuando esos métodos no eran válidos, fueron por la vía judicial. Nos embargaron lo que teníamos, a mí un Renault 4 y a Juan Emilio la mitad de su sueldo. Y los medios, que son más frágiles de lo que nos pensamos, empezaron a  acobardarse. Tuvimos suerte de que nos defendieran gratis Antonio Mate y Javier Pérez Royo. Nos absolvieron en el juicio y tuvimos una sentencia favorable para poder seguir publicando.

martes, 27 de noviembre de 2012

María José Ufarte: "Las mujeres fotoperiodistas de guerra son peor concebidas por el simple hecho de ser mujeres"

María José Ufarte Ruíz (Almería, 1983) es profesora interina en la Facultad de Comunicación de Sevilla. Su ámbito de estudio docente es el de los géneros periodísticos y las tecnologías aplicados a la comunicación social y recientemente ha publicado su tesis doctoral El periodista acosado: entre la precariedad y el mobbing. Un estudio de más de quinientas páginas que intenta dar una respuesta a la elevada desprotección que sufren los periodistas en su profesión, acotando el campo a la prensa en Almería y a los fotoperiodistas de guerra.

Gracias a este trabajo doctoral, dirigida por el también profesor Antonio López Hidalgo y que recibió la máxima nota, sobresaliente cum laude por unanimidad, María José Ufarte ahonda en la realidad laboral de los profesionales de la información y da cabida a numerosos autores especializados en este campo.


Ana Ortega. ¿Por qué elegiste la precariedad laboral en los medios de comunicación como tema tu tesis doctoral?

María José Ufarte. Lo elegí porque en el tercer curso de la licenciatura Antonio López publicó el libro El periodista en su soledad. A su vez, Aurora Labio daba la asignatura Riesgos en el periodismo, ya extinguida. A partir de ahí investigué esa línea porque yo veía que había puntos que estaban sin resolver y le propuse a Antonio López mi interés por estudiar ese ámbito y los dos profundizamos en ese tema, especialmente en la prensa porque creo que la precariedad se agudiza más en ese medio.

A.O. ¿Algún día lograremos una igualdad de la mujer con respecto al hombre en cuanto a la recepción de salario, a la valoración de sus cualidades profesionales o el respeto? Porque parece que la evolución de la sociedad no es tanta en cuanto al rol de la mujer en el mundo laboral.

M.J.U. Se camina hacia una inserción plena en materia de igualdad. Las mujeres son muchos más numerosas en las facultades de comunicación y hay mayor presencia de las mujeres en las redacciones que los hombres, pero hay diferencias salariales y en las secciones apreciables. Existe un momento en la carrera de la mujer que tiende a abandonar su profesión debido a las responsabilidades familiares. Es lo que se llama el techo de cristal, esto es, una barrera invisible que impide el acceso de la mujer a determinados cargos directivos.

El hecho de las mujeres corresponsales de guerra también es un factor que hay que tener en cuenta, porque no se las mira de la misma forma que a los hombres, las tratan peor en los países a los que va por el simple hecho de ser mujer.

A.O. Tal y como venimos comprobando en el periodismo actual la pretendida pluralidad informativa de la que tanto presumen los códigos éticos de la profesión se sustituye mayoritariamente por fuentes institucionales que transforman el periodismo en un espacio declarativo de intereses y realidades sesgadas. ¿Por qué el periodismo ha decidido no luchar contra esta corriente oficialista?

M.J.U. Hemos llegado a una mentalidad tan cómoda que sólo nos limitamos a poner el micrófono delante y copiar y pegar lo que nos cuentan. También hemos de ver la línea editorial de cada medio, pues no se puede luchar si un grupo mediático pertenece a una u otra ideología. Los periodistas cobran tan poco y son tan dilatados los horarios que no se esfuerzan por su trabajo, simplemente reproducen lo que les llega, suprimiendo la calidad por la cantidad. Asimismo, muchos periodistas son amenazados y presionados por investigar un determinado ámbito informativo, por lo que lo más fácil es transcribir lo que dicen las fuentes.

A.O. La cobertura de conflictos armados es uno de los aspectos de la profesión más delicados porque los reporteros exponen sus vidas en las líneas de fuego y, aun así, están constantemente desamparados por sus medios de comunicación. ¿A qué es debido?

M.J.U. Si la situación es complicada en un periódico, con un techo cubierto, pero es para aquellos profesionales que desempeñan su trabajo en conflictos armados. Lo que sucede es que muchos periodistas que cubren guerras carecen de contratos laborales con sus medios y, de esta forma, no hay garantías de ningún tipo a la hora de responder por ellos.

A.O. ¿Consideras que alguna vez ha existido ese Cuarto Poder como sinónimo de defensa de los ciudadanos, lucha contra los abusos de los poderes y búsqueda del rigor y la transparencia informativa?

M.J.U. Yo creo que sí ha existido y espero que algún día se vuelva a retomar porque en estos momentos el periodismo está cayendo en picado, aunque no se sabe en qué año exacto.

A.O. En uno de los epígrafes de tu tesis doctoral te haces la pregunta de si sirve para algo el título de periodista. ¿Cuál es tu respuesta tras haber confrontado distintos pareceres de autores como los que recoges en tu trabajo doctoral?

M.J.U. Bajo mi punto de vista es necesario pero en la práctica nadie lo pide para nada. Vale tu palabra. Es necesario porque existe mucho intrusismo en esta profesión. Estoy de acuerdo en que el bagaje profesional es necesario, pero el título también porque el aprendizaje académico es fundamental.

A.O. ¿Alguna vez superaremos esta crisis de identidad del periodismo y veremos una profunda transformación en la que el ciudadano deje de ser un ente pasivo y acrítico para tener personas concienciadas, reflexivas y que no busquen simplemente el infoentretenimiento?

M.J.U. El llamado Periodismo 3.0. está permitiendo nuevas fuentes de información a través de las wikis, los blogs, las plataformas sociales…, favoreciendo la pluralidad y la retroalimentación de los ciudadanos. Se trata de un periodismo más abierto y más interactivo en la que el público empieza a ser una parte activa del mensaje informativo, participando en la elaboración de esas cadenas informativas.

A.O. Afirmas que el periodismo es una profesión de corta edad ¿En qué sentido te refieres, a la jubilación anticipada por el estrés que también estudias en tu proyecto doctoral o por el alto índice de jóvenes presentes en las redacciones, aunque sea en unas pobres condiciones laborales?

M.J.U. Los periodistas recurren a otras formas de ganarse la vida más cómoda en algún momento por el estrés que sufren, los horarios maratonianos ante el ordenador o los salarios tan bajos. Es una profesión con un alto índice de insatisfacción laboral y los periodistas veteranos están tan asfixiados que optan por la vida en gabinetes o por proyectos empresariales propios. Por esto mantengo que es una profesión de corta edad.

 
Fuentes: María José Ufarte, tesis doctoral El periodista acosado, Actas IV Congreso Internacional   Latina de Comunicación Social (La situación laboral del periodista como factor condicionante de la calidad informativa, Diciembre 2012), XVIII Congreso de la SEP (Mapa de riesgos para el periodista digital emprendedor, junto con Ángeles Fernández Barrero).

miércoles, 31 de octubre de 2012

Eutropio Rodríguez: “Antes que fotógrafo soy contador de historias”

La primera conversación que mantuvimos se convirtió en algo memorable. Conforme iban pasando los días, se iba forjando una amistad que había nacido de una petición de Facebook. En Eutropio Rodríguez (Santiago de Compostela, 1969), no había nada de falsedad ni de vanidad, sólo una persona con gran talento para contar una historia a través de un objetivo. Fue una entrevista sencilla, en la que el fotógrafo dio mucho que reflexionar a través de su experiencia profesional y personal. Una persona con un gran recorrido por el mundo que ha hecho de la fotografía un arte sin parangón.

Eutropio Rodríguez es el encargado de la coordinación de Conversaciones con fotógrafos, un electro-shot o foro de discusión en el que profesionales y aficionados a la fotografía se encuentran con fotoperiodistas nacionales e internacionales destacados. La primera jornada ha traído a  Simon Norfolk, El título y objetivo de estos encuentros están inspirados en un libro publicado en 2009.

Eutropio Rodríguez 

Ana Ortega. ¿Por qué la fotografía marcó tu futuro profesional?

Eutropio Rodríguez. Empecé estudiando fotografía, aunque ya desde pequeño me interesé mucho por la fotografía con la cámara de mi padre que era aficionado a la fotografía. Cuando me fui a la mili empecé a documentar lo que estaba pasando dentro del cuartel, que por aquel entonces era algo bastante desconocido. Tras la mili entré en la escuela de fotografía y tuve contacto con el mundo contemporáneo porque debía estudiar Arte Contemporáneo al estar trabajando en un museo donde fotografiaba las piezas.

A.O.  ¿Cómo definirías tu trabajo fotográfico?

E.R. Tengo dos vertientes. Por un lado hago fotografía industrial, sobre todo para libros de Arte, y por el otro,  fotografía documental, junto con proyectos personales también orientados a lo documental. A mí me gusta más la fotografía documental porque yo soy un documentalista que busca contar historias. Yo antes que fotógrafo soy contador de historias. Cuando viajo yo nunca traigo regalos y la gente me suele preguntar ¿qué quieres que te traiga? y yo les contesto que lo que más valoro es una buena historia.

Ana Ortega. ¿Consideras que el fotoperiodismo está abocado a la desaparición como sostienen numerosos fotoperiodistas y estudiosos de la comunicación?

E.R. Yo no creo que esté abocado a la desaparición pero si considero que va a sufrir una transformación muy grande. Los medios están dejando de utilizar a los fotoperiodistas para utilizar a las agencias de imágenes para ilustrar. Con la crisis económica y con la crisis que vive la fotografía, los fotoperiodistas que deseen seguir desempeñando su profesión van a tener que vender su trabajo de otro modo, como en galerías o en libros, sin renunciar a contar las historias.

Las historias exóticas ya no tienen por qué hacerse a miles de kilómetros de casa. De hecho, yo conocí a un fotógrafo hace quince años, Max Aguilera, que también es cirujano e hizo un libro llamado Sagrado Corazón, con fotografías de cirugía cardíaca. En una conferencia Aguilera dijo que el interior de una persona es el lugar más exótico que existe.


Serie Bestas. Imagen de Eutropio Rodríguez


A.O. Has publicado en prestigiosas revistas internacionales como The Rolling Stones, Life, The New York Times, entre muchas otras. ¿Qué supone para un fotoperiodista ver sus fotografías en medios tan importantes?

E.R. Pues para un fotoperiodista ver su trabajo publicado es lo más importante que le puede pasar. Si encima esto se produce en revistas tan célebres como estas que mencionas ya es incomparable. Todavía sigo teniendo una gran presencia en estos medios y he de decir que son totalmente diferentes a las revistas españolas. Primero porque en los medios estadounidenses, cuando presentas el trabajo final te preguntan el valor económico que tienen tus fotografías y te pagan al instante, mientras que en España tienes que dar una factura y esperar mucho tiempo a la remuneración.

Además, en otros países tú realizas un trabajo en el previamente te has documentado, sabes qué vas a fotografiar y tienes la oportunidad de leer el texto que contextualizarán tus fotografías. También haces un trabajo completo, no una única fotografía como te piden en los medios nacionales, que tampoco sabes con qué fin lo haces porque no has podido informarte previamente.  

A.O. Bestas es un proyecto personal que documenta las peleas de caballos en Galicia, tu tierra natal. En esas imágenes se puede percibir la fuerza de los caballos y del hombre ¿Esta obra propone superponer una bestia a la otra o son fuerzas equitativas?

E.R. Yo considero que más que un trabajo documental es una autobiografía, un reflejo de mí mismo, en el que se representan mis miedos, que son los caballos, la irrealidad y el subconsciente, y por otro lado, la razón, representada por el hombre. Estoy muy orgulloso de este trabajo personal, que se convirtió en exposición hace dos años como trabajo colectivo de fotógrafos que utilizaban como leimotiv principal los animales. Dentro de poco también volveremos a hacer una exposición de Bestas porque ha gustado mucho al público.


Serie Bestas. Fotografía de Eutropio Rodríguez.

A.O. Te graduaste en el InternationalCenter of Photography, uno de los centros de fotografía más prestigiosos del mundo que aúnan escuela, investigación y museo. ¿Qué supuso esa experiencia académica para tu formación como fotógrafo?

E.R. Pues esta experiencia académica fue muy importante, decisiva para el fotógrafo en el que me he convertido hoy, ya que allí aprendí mucho, no sólo sobre fotografía formal, sino también sobre cosas de la vida. También hay que tener en cuenta que Nueva York es una ciudad preciosa fotográficamente. En la actualidad sigo teniendo contacto con el centro y voy cada poco tiempo para exponer y dar clases. El primer curso que di allí fue en 2001 sobre fotografía en blanco y negro, revelado, negativos… y muy posiblemente para primavera o principios de verano vuelva allí para impartir el mismo curso. Allí guardo muchos recuerdos y mis ex compañeros, que son grandes fotógrafos, siguen allí.

A.O. Eres socio fundador de la agencia de fotografía BlankPaper, un centro que combina la formación de alumnos  vía online o asistencia presencial con la difusión cultural de la fotografía. ¿Cómo surgió esta agencia y qué papel cumples en ella?

E.U. Pues ahora no cumplo ninguna función porque he quedado desvinculado de BlankPaper, ya que su sede está en Madrid y me era imposible tener contacto asiduo con ella. Cuando me aparté de ella fue cuando la agencia tuvo su momento de explosión y todavía lo sigue teniendo. La agencia surgió en 2003 como primer colectivo de siete fotógrafos en España que exponíamos nuestras fotografías y en 2006 surgió la escuela para dar cabida a nuevos fotógrafos que compartieran nuestra pasión por este mundo.

A.O. ¿La fotografía de guerra puede cambiar la realidad y concienciar a quienes la ven?

E.R. Sí, creo que sí, que la fotografía de guerra puede transformar la realidad, pero ha habido tal explosión de ellas que ahora estamos vacunados ante tanta imagen, por lo que han perdido parte de su efectividad.

Fuentes: Eutropio Rodríguez, página personal del fotógrafo, libro Conversaciones con fotógrafos, Blank Paper, Lavozdegalicia.es

sábado, 20 de octubre de 2012

Pablo Martínez Cousinou: “Las guerras son la portada de la historia”

La primera vez que proyectó uno de sus trabajos en clase, yo estaba en tercer curso. Llegó con una mirada sabia, de esas miradas que han visto muchas cosas y se presentó como Pablo Martínez Cousinou. Su segundo apellido nos dio que hablar a todos, nos preguntábamos de donde sería ese apellido materno. Su asignatura era Fotoperiodismo y teníamos ganas de coger una cámara y lanzarnos a un mundo desconocido hasta ahora para nosotros. Y aprendimos a realizar un reportaje fotográfico de esos que deja a uno mismo orgulloso de las horas empleadas. No importaba la nota numérica, no tanto cuando el objetivo era interpretar nuestra propia realidad. Dos años después, el Monasterio de la Cartuja y el Centro de Arte Contemporáneo de Andalucía nos brinda el paisaje perfecto para abordar las confesiones de un fotógrafo especializado.

Ana Ortega: ¿Cuál es la función que cumple un fotoperiodista especializado en cobertura de conflictos en la sociedad?

Pablo Martínez: En primer lugar, hay que enmarcar al fotógrafo especializado en cobertura de conflictos dentro del ámbito del fotoperiodismo y del periodismo. Si nos preguntamos por el origen de la función social del fotoperiodista, o del periodista, vemos que se fundamenta en el desarrollo colectivo de las sociedades democráticas. Entendiendo todo este marco general, la labor del periodista de guerra es la misma, salvando las distancias y los riesgos evidentes que esta especialidad conlleva, que la de los periodistas locales, digamos por ejemplo de urbanismo o de economía, velar por una información de rigor que permita a la población conocer el porqué de un determinado acontecimiento.

Pablo Martínez Cousinou en el Centro de Arte Contemporáneo de Andalucía. Imagen de Ana Ortega

A.O. En la actualidad los fotógrafos están expuestos a innumerables peligros en el frente y no están amparados por sus medios de comunicación. Muchas veces ni disponen de contrato laboral con las empresas mediáticas o les pagan muy poco por unas fotos por las que han arriesgado sus vidas. ¿Qué piensas de todo esto?

P.M. Pienso que la actual coyuntura de crisis económica se está utilizando como escudo y excusa para acometer grandes transformaciones en la estructura mediática y en los procesos de información que finalmente van a derivar en una perdida de espacio informativo y, por ende, de espacio democrático. Asistimos a un proceso de reconversión empresarial que está contribuyendo a la precarización del sector informativo y que, a su vez, redundará en la pérdida de calidad informativa. Habría que replantarse por ejemplo cuestiones fundamentales como si los ciudadanos queremos un espacio público de información crítica y de calidad.

A.O. ¿Cómo abordas la fotografía de guerra en sus docencias?

P.M. Trabajamos mucho con la fotografía de guerra porque la historia del fotoperiodismo casi se puede seguir paralelamente a la cobertura de los principales conflictos del último siglo y medio. Es interesante ver como la fotografía se instrumentaliza ya como propaganda en la Primera Guerra Mundial, como Vietnam,  que será el primer y último conflicto televisado con total libertad o como la guerra de Irak, que forma parte de una nueva etapa de guerra mediática, una artillería de imágenes que no nos sirven para conocer realmente qué está ocurriendo en el lugar de los acontecimientos, pero que ocupan la parrilla informativa.

A.O. ¿En qué rama o especialización se centra tu trabajo fotográfico?

P.M. Trabajo en el ámbito de la fotografía documental y en el editorial, es decir, retratos, fotografías para prensa y desarrollo proyectos personales vinculados a la fotografía como herramienta discursiva que invite a la reflexión. Me interesa la fotografía cuando introduce giros o pequeños guiños que llevan a otro contexto más allá de lo meramente iconográfico. En el  proyecto Sedimentaciones (2005), realizado en Palestina, me interesé por la idea de qué queda tras un conflicto más allá de los acontecimientos noticiables que aparecen puntualmente en los medios y que todos conocemos. Es decir, ver más allá de ese velo informativo que rodea a los acontecimientos y de la realidad de la agenda setting y preguntar a través de las imágenes por el día a día, por la cotidianeidad del conflicto.


Fotografía perteneciente a la serie El Muro de las Sedimentaciones (2005)
      © Pablo Martínez Cousinou

A.O. ¿Consideras que el fotoperiodismo, al igual que el periodismo en general, se encuentra en un proceso de crisis de identidad?

P.M. Ha cambiado mucho el contexto. Por un lado hay quien repite una y otra vez la muerte de la fotografía testimonial y es verdad que la realidad económica no es favorable para el ejercicio del fotoperiodismo, pero por otro lado se han abierto tantas puertas que reconfiguran el oficio. En mi opinión hay mejor fotoperiodismo documental que nunca, lo único que los canales de difusión y otras propuestas narrativas son otros. Se han vivido todos estos años de transformación y parece que es fácil realizar un periodismo multimedia pero realmente hacer un producto de calidad requiere un proceso largo, costoso y especializado.

Aunque el acceso a la información es más fácil que nunca, la función social de los periodistas es ahora quizá más necesaria también que nunca ya que en el nuevo panorama mediático se precisa saber elaborar esa información y dotarla de sentido y profundidad, en definitiva saber traducir la información en una narración dotada de sentido, que nos permita comprender un hecho, sus causas y efectos.

Resistencia y Memoria. Puerta de Hierro, madres que no se derriban. Serie de retratos a mujeres gitanas del Poblado de Puerta de Hierro de Madrid sobre los restos de sus viviendas tras los recientes derribos. 
© Pablo Martínez Cousinou

 A.O. ¿Qué siente un docente cuando tiene que mostrar a sus alumnos instantáneas de reporteros de guerra que han sido clave en la cobertura de un conflicto armado?

P.M. A mí me interesa dejar de lado la historia vinculada al autor y destacar qué papel jugaron en un momento dado una serie de fotografías. Es decir, apartar la mitificación y centrarme en la comprensión de esas imágenes y cómo éstas no se pueden comparar con el presente.


A.O. ¿Cuál crees que es, en tu opinión, el significado de fotoperiodismo?

P.M. Fotoperiodismo es contar historias significativas de la realidad a través de la fotografía. Historias que pueden ser de una mayor o menor actualidad. Es el uso de la fotografía como narración visual. Percibimos lo que comprendemos y de acuerdo a la posición de cada uno en el mundo así nos enfrentaremos a esos acontecimientos. El mito de la supuesta objetividad se descubrió hace ya muchas décadas quimérico, lo que si es exigible es un periodismo profesional, veraz y honesto, que aspire a expandir el conocimiento a través de la elaboración de información rigurosa y contrastada.


                                          Fotografía perteneciente a la serie El Muro de las Sedimentaciones (2005)
 © Pablo Martínez Cousinou

A.O. Las agencias de imágenes son la fuente principal a la que recurren los medios de comunicación para nutrirse de ilustraciones. ¿Qué supone esto para la calidad del periodismo y para el nivel profesional del fotógrafo?

P.M. Se unifica, a veces en exceso, la visión que se da en el mundo y se reduce la multiplicidad de voces.

A.O. Gervasio Sánchez, uno de los fotoperiodistas más reconocidos en el ámbito fotográfico, asegura que las guerras son un negocio más retransmitido por mediocres que alteran los acontecimientos según sus propios beneficios. ¿Crees que las palabras del fotógrafo son la realidad en la que nos movemos en la actualidad?

P.M. A mi me parece que Gervasio Sánchez es un profesional que ha mantenido una coherencia extraordinaria en sus muchos años de trayectoria. Considero que su criterio es muy acertado y, desde la posición que su experiencia le posibilita, sabe agitar conciencias. Es de los profesionales que ejerce su independencia.

© Pablo Martínez Cousinou