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martes, 11 de diciembre de 2012

Pepe Baeza: “El fotoperiodismo está en crisis ”

Pepe Baeza (Valencia, 1955) es editor gráfico de Magazine de La Vanguardia y redactor jefe de fotografía de este periódico desde 1990 y autor del libro Por una Función Crítica de la Fotografía de Prensa, publicado en el 2002. Se doctoró en Ciencias de la Información en la Universidad Autonómica de Barcelona y en la actualidad imparte clases de Géneros Periodísticos y Teoría y Técnicas del Fotoperiodismo en esta Universidad. 

Imagen de Martín Gallego

Ana Ortega. La información que hoy en día recibimos por los medios se ve cada vez más tergiversada por las grandes empresas de comunicación. Dentro de la parcela periodística, ¿qué medio consideras más fiel a la información el periodismo tradicionalmente escrito o el fotoperiodismo?

Pepe Baeza. Tanto el periodismo escrito como el fotoperiodismo necesitan garantizar su independencia a través de una sólida defensa de la libertad de criterio de los profesionales. En ambos casos el contexto de unos medios no supeditados a las exigencias del poder económico es el requisito para que estas condiciones se puedan cumplir.

A.O. Asistimos a una época en la cual la educación universitaria no pasa por su mejor momento, ¿crees que se están abarcando los distintos campos del periodismo y preparando adecuadamente a los futuros profesionales del periodismo de cara a lo que vamos a encontrarnos en "la calle"?

P.B. Hay, sin duda un déficit de enseñanza de los aspectos visuales de la información impresa. Falta conocimiento de la edición de imagen en la prensa y, de forma general, ofrecer los elementos para que los futuros profesionales del periodismo tengan una sólida cultura visual. La consideración profesional de lo visual como forma de pensamiento es el requisito y, al mismo tiempo, el objetivo deseable de unos futuros planes de estudio que incluyan a todos los estamentos profesionales de la información en una comunicación emancipadora y no mero instrumento de los designios del poder económico.

A.O. Con el auge de Internet y los blogs ha aparecido el llamado periodismo ciudadano, poniendo en tela de juicio la labor periodística. ¿Las herramientas digitales son una ayuda a la labor periodística o al contrario, degradan la labor del verdadero profesional de la información?

P.B. Los blogs pueden ser un excelente complemento a unas estructuras, impresas o digitales, más poderosas, capaces de galvanizar las expectativas sociales de una información equilibrada al servicio del bien común, de la ciudadanía. En cualquier caso, y de acuerdo con las teorías más clásicas de la comunicación, nunca debe olvidarse que el conocimiento de los intereses del emisor es la única garantía de una crítica razonada de la información que recibimos.

A.O. ¿La proliferación de la cámara digital ha supuesto algún cambio con lo analógico?

P.B. En absoluto. No hay nada radicalmente diferente en la fotografía digital respecto a la de soporte foto químico. El principio fundamental sigue siendo el registro fuertemente análogo (semejante) que garantiza el principio de la cámara oscura.

A.O. ¿Podrías poner semejanzas entre el fotoperiodismo y el documentalismo? ¿Y un límite diferenciador entre ambas?

P.B. El fotoperiodismo forma parte del documentalismo. El fotoperiodismo es la forma profesional de ejercer la cultura documental en la prensa, seleccionando temas, tratamientos, formatos, plazos, etc. en función de las necesidades temáticas y de producción de la profesión periodística en su conjunto.

A.O. ¿Podría decirse que el fotoperiodismo está pasando por un momento de crisis?

P.B. Sin duda están pasando una fuerte crisis. Esta crisis no tiene nada que ver con la necesidad social de tener un fotoperiodismo fuerte y transformador. Es una crisis provocada artificialmente por el poder económico que ha preferido contenidos banales para la prensa como forma de ocultar la realidad y por unos “intelectuales” de la cultura visual que, consciente o inconscientemente pero siempre por interés personal, han denigrado la necesaria función testimonial de la fotografía que se enfrenta a la realidad social, política y económica del mundo en que vivimos.

Portada del libro de Pepe Baeza sobre la crisis de identidad que sufre el fotoperiodismo


A.O. La situación en España en el ámbito del fotoperiodismo, ¿es buena?

P.B. Hay muy buenos fotoperiodistas, pero encuentran enormes dificultades para publicar y a precios irrisorios.

A.O. ¿Qué importancia han tenido agencias como Magnum Photos en el desarrollo del fotoperiodismo?

P.B. Enorme. Las agencias cooperativas de prensa son seguramente la base del mejor fotoperiodismo que se ha producido nunca.

A.O. ¿Qué papel tiene en la actualidad la censura, ya sea directa, indirecta o propia, sobre el periodismo en general y el fotoperiodismo en particular?

P.B. La mejor forma de censura es menospreciar a los que realizan los documentos que exhiben y difunden las barbaridades del sistema en que vivimos.

A.O. ¿Cuál crees que será el rumbo que tomará el fotoperiodismo?

P.B. Dependerá milimétricamente del éxito o del fracaso de los movimientos ciudadanos para transformar el conjunto de los modelos sociales y económicos. Si hay una democracia verdadera basada en la justicia y en la transparencia el futuro será inmejorable. Si seguimos en la misma línea que en la actualidad el fotoperiodismo no podrá, aunque quiera, ser una excepción en una sociedad controlada por el gran capital.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Antonio López: “El periodismo tiene más poder del que nosotros pensamos”

Antonio López Hidalgo es profesor en la Facultad de Comunicación de Sevilla pero, ante todo, es periodista. Son numerosos sus trabajos, desde investigación en Géneros Periodísticos, pasando por ensayos, columnas en diferentes registros y entrevistas a las personalidades más importante de todos los tiempos. El Radar es el blog en el que vierte todas sus impresiones y, desde la ironía hasta la denuncia, López Hidalgo se caracteriza por un estilo personal. Amante de la buena lectura y crítico con la verdad, este periodista curtido en la calle sabe que la mejor forma de ejercer el periodismo es ser consecuente con uno mismo. Muchos años lleva ya en el mundo del periodismo y desde hace tiempo llevaba predicando la precariedad laboral que se avecinaba, como se puede ver en su libro El periodista en su soledad, y que ahora ha estallado en todo su esplendor. En definitiva, un periodista adelantado a sus tiempos que ha vaticinado que la desgracia del periodismo podría haberse solucionado cuando empezaron los primeros fallos de la profesión. Y un periodista concienciado con los derechos de los colectivos, como demuestra  la obra El Sindicato clandestino de la Guardia Civil, en conjunto con el también periodista Juan Emilio Ballesteros.

Ana Ortega. ¿Por qué elegiste el periodismo como profesión?

Antonio López. La elegí porque me gustaba escribir y era la única profesión que te permitía escribir y ganar un sueldo. Los de mi generación que nos gustaba más la literatura que el periodismo aprendimos que el periodismo enseña técnicas que eran necesarias para la literatura. Con el paso del tiempo he descubierto que el periodismo ha influido demasiado en la literatura. Eran tiempos tan difíciles como estos porque no sabíamos para dónde íbamos porque el primer año que empecé a estudiar periodismo coincidió con la muerte de Franco y la Transición.

A.O. ¿El Cuarto Poder como vehículo de defensa de los ciudadanos ha existido o es una forma de crear falsa libertad?

A.L. Yo creo que la prensa ha existido como Cuarto Poder y como Primer Poder, lo que pasa es que pocas veces el periodismo ha sido Cuarto Poder o Primer Poder por sí solo. Es verdad que en el Watergate hubo un periódico que derribó a un presidente pero también es verdad que un partido se vio perjudicado y otro beneficiado. El Cuarto Poder existe y todo tipo de poderes le temen. Si es verdad que cuando se habla de Cuarto Poder se habla de manera ficticia, es decir, los periodistas no son tan independientes porque todos sabemos que los periódicos tienen una idolología, unos anunciantes y unos accionistas y, salvando estos casos, el periodismo tiene mucho más poder que el los propios periodistas pensamos.

A.O. ¿El periodismo en general y el fotoperiodismo en particular está atravesando una crisis de identidad?

A.L. Creo que sí sobre todo el tema de la objetividad, que siempre se ha impuesto como un principio ético y en realidad es un método de trabajo de contrastación y verificación. La objetividad está amparada en otro principio asexuado que es la ideología. Los periodistas se creen independientes con respecto a la política pero un periodista debe tener ideología, otra cosa es que cuente la noticia desde una perspectiva alejada. Ahora las cosas se hacen dependiendo a lo que convenga o no a un gobierno, por ejemplo con las guerras. Afortunadamente, existen periodistas que escriben bien, que contrastan que denuncian, etc. pero no se ven los árboles entre tanto bosque.

A.O. Tu último estudio, Situación Laboral y producción informativa retrata muy bien el contexto nefasto por el que atraviesa el periodismo desde hace años. ¿Por qué los periodistas son reacios a luchar por sus derechos?

A.L. El colectivo de periodistas nunca ha estado unido, siempre han sido muy de su empresas y muy individualistas porque nunca ha habido sueldos unificados. Los periodistas se reunían como en pequeños guetos y se buscaban por clases sociales. El sindicato de periodistas se creó hace quince años, antes sólo había secciones dentro de UGT y Comisiones Obreras. Existían las Asociaciones de Prensa, pero eran instituciones benéficas para ayudar a los periodistas a darles entradas, billetes de autobuses. Nunca hemos tenido conciencia de colectivos, de trabajadores porque hemos jugado a niños ricos sin tener nada. Nos juntábamos con el poder para tomar copas pero después eras tú el que te quedabas a recoger las tazas.

Ahora algo empieza a cambiar porque la situación es dramática. De hecho, es tan dramática que el periodismo tradicional está desapareciendo y la culpa la tiene la comunicación institucionalizada, las nuevas tecnologías pero también el periodista.


Antonio López en su despacho de la Facultad de Comunicación. Imagen de Ana Ortega.

A.O. ¿Por qué los fotoperiodistas especializados en conflictos bélicos son los que más sufren el rechazo de los medios de comunicación si son los que más arriesgan sus vidas?

A.L. Siento mucho respeto por los periodistas y los fotoperiodistas de guerra pero creo que la profesión está muy mitificada. Existen muchos profesionales que cubrían la guerra desde el hotel tomándose un whisky e iban con la fuerza que tenía el poder. Han muerto periodistas de guerra pero, en porcentaje, no tantos de acuerdo a la situación en la que se encuentran. Para mí hay un oficio peor que es el periodista de guerra que cubre el conflicto en su propia ciudad. El problema de los periodistas mejicanos es que, cuando cubren temas de narcotráfico, los narcotráficos te buscan en tu casa. Hay muchos periodistas que mueren en países donde no hay conflictos bélicos como tal, sino guerras no declaradas que son mucho peores porque no hay salida posible. En España hemos tenido eso con los Grapo y ETA. De esos periodistas no se habla tanto. 

A.O. ¿Crees que las guerras son un negocio?

A.L. Siempre han sido un negocio. El problema es que como ahora toda está cambiando, están intentando otro tipo de guerras, que es la guerra sin armas. Las guerras se provocan por intereses y son un negocio cuando empiezan en la venta de armas, de prostitutas, de alimentas y cuando acaban al reconstruir los países. Y eso se lo llevan tres multinacionales que se enriquecen y unas cuantos países que se reparten el mundo.

A.O. Tú sabes realmente lo que es un periodista acosado cuando investigaste, junto con Juan Emilio Ballesteros, el Sindicato clandestino de la Guardia Civil. ¿Cómo surgió esta investigación?

A.L. Surgió casi de manera casual. Diario 16 donde estaba Juan Emilio publicó algunas cosas y yo estaba en el Correo de Andalucía y un sábado llegó una persona vestida de paisano queriendo informar sobre la Guardia Civil. Me dio un nombre falso, Juan, y me dijo que querían ser policías, no militares. Esta persona hablaba en un código un tanto secreto para que no le pudieran localizar y así comenzamos a publicar. La cosa se empezó a poner dura con las persecuciones, que se hacían por dos vías porque, como no podían apresar a los guardias civiles porque no sabían quien era,  fueron a por los periodistas a través de la intimidación, es decir, pinchando teléfonos, registrando apartamentos, como hicieron conmigo, quemando coches, como le pasó al abogado de Juan Emilio, presiones a las direcciones de los medios…

Cuando esos métodos no eran válidos, fueron por la vía judicial. Nos embargaron lo que teníamos, a mí un Renault 4 y a Juan Emilio la mitad de su sueldo. Y los medios, que son más frágiles de lo que nos pensamos, empezaron a  acobardarse. Tuvimos suerte de que nos defendieran gratis Antonio Mate y Javier Pérez Royo. Nos absolvieron en el juicio y tuvimos una sentencia favorable para poder seguir publicando.

martes, 16 de octubre de 2012

Gervasio Sánchez: "Cambiar el mundo a través del periodismo es bastante difícil"

En el día de hoy nos acompaña Gervasio Sánchez, periodista y fotógrafo nacido en Córdoba en 1959. Se interesó por el mundo de la información e ingresó en la Universidad Autónoma de Barcelona en Ciencias de la Información. Se especializó en la rama de Periodismo y al finalizar sus estudios descubrió los misterios de la fotografía. Ha trabajado en numerosos medios de comunicación como Cadena SER, El Heraldo de Aragón, la BBC, La Vanguardia o la revista Tiempo

Sus trabajos en los conflictos armados son sorprendentes. Ha estado en Kosovo, Bosnia, América Latina, ha cubierto la Guerra del Golfo y la desfragmentación de la antigua Yugoslavia. Actualmente se encuentra en Kabul, Afganistán, haciéndonos llegar sus impresiones personales sobre la desolación que domina todo el territorio tras la salida de las tropas estadounidenses en su blog Los desastres de la guerra, vinculado al Heraldo de Aragón

En estos días Gervasio Sánchez está realizando el proyecto Ráfagas, una charla magistral en A Coruña para ofrecer a los oyentes información de primera mano sobre su proyecto Sarajevo, Guerra y Paz, y hacer especial hincapié en el peligro de las minas antipersona, el cinismo de los dirigentes políticos y el sufrimiento de las víctimas.

También Gervasio Sánchez, junto con Javier del Pino, realiza cada dos domingos el programa El oficio de contar en A Vivir que son dos días de la Cadena Ser. Un espacio en el que los dos periodistas denuncian abiertamente las miserias que vive el periodismo actual. 

Ana Ortega: ¿Por qué decidiste orientarte hacia el fotoperiodismo y, en concreto, hacia la fotografía de guerra?

Gervasio Sánchez: Yo estudié ciencias de la información y me licencié en la rama de Periodismo. Acabé la carrera sin haber hecho ningún curso de fotografía y tampoco lo he hecho hasta el momento. Me aficioné a la fotografía como medio para mostrar lo que ocurría en otras partes del mundo.  Pienso que la fotografía es más atractiva que las palabras. 

A.O. ¿Cómo definirías tus fotografías?

G.S.: Siempre he intentado mostrar la realidad de manera documental. Me considero fotoperiodista documental de lo que ocurre a mi alrededor. Desde hace algunos años he intentado contar las cosas de otra manera. La prensa tiene tendencia a ofrecer imágenes muy reiterativas y muy recreativas. He hecho fotografías para prensa y proyectos propios a largo plazo que profundizan en un determinado tema para que quien lo vea se lo plantee por sus propios medios.

Gervasio Sánchez en Caixa Forum en Madrid. Imagen de Ana Ortega

A.O. Has estado en muchas guerras y has tenido oportunidad de conocer muchas personas y circunstancias variadas. ¿Qué te transmitían como persona y como fotógrafo los motivos que pasaban por tu objetivo?

G.S.: Captaba las situaciones de gran dolor y de impacto de las personas que aparecen. Pero lo más importante es que tenía que tener cuidado de no ser un agresor más. Hay que tratar a las víctimas con el respeto y la dignidad que se merecen.

A.O. ¿Cómo crees que se encuentra el fotoperiodismo en la actualidad?

G.S.: Existe una crisis generalizada en los medios de comunicación. Obviamente la grave situación económica les ha afectado, pero realmente pienso que el problema principal radica en su crisis de identidad. El ciudadano ya no nos ven como los vigilantes del poder, sino como los amigos del poder. Hemos decidido no hacer nuestro trabajo bajo la crítica al poder. Más bien somos unos “vendidos”. Hay periodistas muy mediáticos que les importa bien poco el periodismo. Más bien están hay por puro negocio, haciendo un daño tremendo a la sociedad. Nos tenemos que poner todos muy serios para recuperar nuestra credibilidad y la confianza de la opinión pública.


A.O.: ¿Se va a solucionar esta crisis de identidad?

G.S. Me temo que no. Los periodistas no desean hablar del tema porque renuncian a la autocrítica. Las agrupaciones de prensa hablan mucho de la crisis económica pero poco de otros problemas que verdaderamente han de afrontar.


A.O. ¿Cree que hay hipocresía en los gobiernos occidentales? Sin ir más lejos nuestro gobierno siempre hace culto y propaganda como el país instigador de paz, y por el contrario resulta que somos la 6º potencia en venta de armas.

G.S. Hoy estaba leyendo un artículo en el que decía que estábamos en el puesto treinta y tres de sesenta y seis países del mundo a nivel educativo, es decir, estamos en la cola de Europa según el informe PISA. En cambio estamos en el puesto nº. seis en venta de armas, que es en lo único que hemos crecido desde que llegó Zapatero al Gobierno, que ganó las elecciones de 2004 contra la guerra de Irak instrumentalizando la paz, cuando es el que más armas ha vendido en la transición. Hemos pasado de ser los doceavos en ventas de armas a la sexta potencia del mundo. 

Sin ir más lejos de la realidad actualmente todo el mundo aplaude la muerte de Gadafi y hace cuatro años le estaban rindiendo pleitesía y haciendo negocios en Sevilla a un nivel vergonzoso y allí se encontraba el poder político, del Estado, parlamentario y económico. El problema principal es que la prensa no investiga y no critica y si lo hacen es porque el tema se pone de moda y la población opta por la pasividad.

Siempre me gusta hacer referencia a Ryszard Kapuscinski, quien decía que los periodistas debemos ser indeseables, inoportunos y certeros en nuestra impertinencia. Son cualidades periodísticas que nunca encuentro en un compañero de profesión, y aquí me pregunto, porqué ningún compañero de guerra que ha tenido la oportunidad de entrevistar a Zapatero le ha preguntado por la venta de armas.

Fotografía de Gervasio Sánchez tomada en la postguerra de Kosovo, donde se aprecia que, a pesar de las ruinas que asolan la ciudad, la amistad sigue persistiendo en los niños, que son el blanco más vulnerable en los conflictos armados pero, al mismo tiempo, los que demuestran más entereza

Imagen perteneciente a la serie Vidas Minadas y galardonada con el Premio Rey de España de Fotografía en 2009

A.O. Tienes un blog titulado Los desastres de la guerra. ¿Opinas que la gente que lo sigue se está concienciando a través de tus testimonios personales gráficos y visuales de lo que pasa en otras zonas del mundo y buscan soluciones para remediarlo?


G.S.: En estos últimos meses lo tengo un poco descuidado porque estoy centrado en otros proyectos. Cuando lo creé, publiqué reportajes y artículos extensos donde retrataba las situaciones de extrema gravedad que se vivían durante los conflictos armados. Sin embargo, no lo hago para concienciar a nadie, sino porque me gusta. Después que cada uno saque sus propias conclusiones de acuerdo a su forma de pensar. Cambiar el mundo a través del periodismo es bastante difícil.

A.O. En 2008 recibiste el premio Ortega y Gasset, que reconocen la valentía de los periodistas de investigación en su lucha por la libertad de expresión y denuncian los horrores de la guerra. Según parece tu discurso de recogida fue un tanto delicado para algunos oídos que estaban presentes. ¿Nos cuentas que pasó?

G.S.: Ha llegado a oídos de todo el mundo y he recibido comentarios de países que el discurso fue censurado. Nada más lejos de la realidad. Claro es que no gustó a ciertas personas. Estaba presente mucha gente de alta alcurnia, políticos, senadores, presidente y ministros del gobierno… En la gala hice una mención especial a Martin Luther King, pues cumplía cuarenta y ocho años del asesinato, por su lucha por los derechos en EE.UU.

Por supuesto, también lancé una crítica muy dura contra los gobiernos españoles por su complicidad en la venta de armamento destinado a los conflictos bélicos y por su falta de agallas por terminar con este mercado de la muerte. También mencioné al grupo Prisa y su amiguismo con el poder. La gente no está acostumbrada a escuchar palabras duras y contundentes, y menos en este tipo de celebraciones, pues no suelen criticar a las entidades que les otorgan premios. Se limitan a agradecer y a “hacer la pelota”.

Fuentes: Gervasio Sánchez, blog personal de Gervasio Sánchez, Antología del autor, obras Sarajevo, el cerco y Vidas Minadas y programa radiofónico El Oficio de Contar, lacaffe.es