Mostrando entradas con la etiqueta fotoperiodismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fotoperiodismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Robert Capa y su contribución a la historia de Córdoba

Robert Capa nació como Ernö Andrei Friedmann un año antes del comienzo de la I Guerra Mundial. Tal vez su destino estaba marcado en esa fatal fecha. De pequeño ya se interesaba por lo que sucedía a su alrededor y sabía que su futuro era el de un periodista comprometido socialmente, valores que necesitaban recordarse hombres con más sabiduría que un simple adolescente. No conforme con su caótica vida familiar salió en busca de amistades simpatizantes con el partido comunista. 


Robert Capa, durante la cobertura gráfica de El Desembarco de Normandía, 1944. 

A sus diecisiete años ya estaba pululando por países vecinos al suyo. París tuvo la suerte de acoger al al hombre que cambiaría la historia del reporterismo gráfico. A partir de ahí comienzan las andaduras del más famoso fotoperiodista de la historia. París le esperaba como una tierra prometida en su intención de convertirse en periodista de denuncia, pero los problemas económicos le desviaron en su camino. La cámara sería su mejor amiga, al igual que su compañera sentimental y su más eterna amiga Gerta Pohorylle. Ella fue la responsable de su reconocimiento mundial cuando inventó nombres artísticos para ambos. Gerda Taro para ella, Robert Capa para él. 



Sin duda, es considerado como el mejor fotoperiodista internacional, y eso que su vocación era el periodismo. Su presencia en interminables guerras ha permitido el nacimiento de una colección fotográfica maestra que es referencia para todos los fotoperiodistas del planeta. Un ejemplo de superación y perseverancia.

A partir de ahí comienzan las andaduras del más famoso fotoperiodista de la historia. París le esperaba como una tierra prometida en su intención de convertirse en periodista de denuncia, pero los problemas económicos le desviaron en su camino. La cámara sería su mejor amiga, al igual que su novia Gerda Taro.

El frente era un atractivo perfecto para una pareja con encanto que no tenía miedo de nada. Por el camino hacían amigos inolvidables, cansados pero sonrientes y contemplando la idílica posibilidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos. Su reencuentro después tendría como fin el nacimiento de Magnum Photos. Numerosos conflictos sangrientos son testigos del objetivo de su cámara, siempre en primera persona, nada de quedarse en la retaguardia a esperar el momento adecuado. España sería el más afortunado país en contar con la presencia de Capa y Taro. La causa republicana era su pasión y su angustia, bonita paradoja para los amantes del riesgo con tal de captar la realidad de un enfrentamiento sangriento entre los opresores y sus víctimas. Capa en seguida quedó maravillado con todo lo español. Sus gentes sencillas, luchando por abrirse paso entre tiros y metralla; su clima cálido que invitaba a seguir perseverando por la causa justa o los combatientes, todos con una sonrisa aunque el fuego hubiera arrasado sus escondites.

El fotoperiodista nunca cejaba en su empeño de animar a los soldados, fuera con palabras, fuera con ayuda humanitaria. Tal vez su amabilidad le abrió las puertas a las mejores imágenes de que se tienen constancia. Fotografías cariñosas, cercanas a los personajes y, sobre todo, reales. Es en Córdoba donde le aguarda su momento de gloria.Los milicianos eran el alma de la guerra y Capa lo sabía a la perfección. Cerro Muriano vio morir al protagonista de la magnífica foto Miliciano Abatido. La fotografía sería publicada en la revista Life el 12 de julio del año siguiente. Se ha alzado con el título de mejor fotografía de guerra de todos los tiempos y obra maestra del periodismo gráfico.


Miliciano Abatido. Imagen de Robert Capa.


Fotografías de Capa y Taro en Córdoba entre 1936 y 1937

Muchas veces se ha puesto en entredicho la veracidad de aquella instantánea en la que el miliciano Federico Borrell García era abatido por una bala el 5 de septiembre de 1936 en el Cerro Muriano de Córdoba. Tenía cuarenta años y era natural de Alcoy, Alicante. Años después se comenzaría a poner en duda la autenticidad de la foto. 

La polémica estaba servida cuando el periodista británico Phillip Knightley entrevistó O´Dowd. Gallagher, periodista que acompañó a Robert Capa y estuvo presente en esos momentos y aseguró que la imagen de Capa era un montaje escenificado por las tropas republicanas tras llegar a un acuerdo con éstas. Por su parte, en otra entrevista realizada por Jorge Lewinski Gallagher, O.D. Gallagher afirma esta vez que la representación venía recreada por las tropas franquistas.

Sin embargo, La fotografía fue autentificada por un compañero miliciano del hombre caído mientras presenciaba el suceso. El hombre que lo identificó comenzó a investigar los archivos de Salamanca y Madrid y cuando certificó que era él, acudió al hermano de Borrell, Evaristo, que también estaba aquel fatídico día. Aunque no había presenciado a muerte, estaba seguro de que era su hermano. La última confirmación vendría de parte de la familia de Borrell.

En el libro The Spanish Cockpit (1937) el periodista suizo Franz Borkenau cuenta cómo presenció una batalla en Cerro Muriano y estaban presentes dos fotógrafos de Vu que confirmaron la presencia de Taro y Capa en el lugar de los acontecimientos.

Los rayos X por los que ha pasado esta imagen revelan que Capa no hizo la foto mientras caía, ya que la serie de imágenes que se obtuvieron confirman que había dos hombres en posiciones diferentes. Pero según han demostrado numerosos estudios, Capa aquel día seguía de cerca a los milicianos y hubo de tirarse al suelo y fotografiar por encima de la cabeza, por lo que el miliciano puede aparecer en varias posiciones.

Gervasio Sánchez, no obstante, no tiene ninguna opinión clara al respecto. El fotoperiodista español de conflictos aboga por la importancia del legado fotográfico de Capa más que por la polémica de si es un fotomontaje o no. "Capa era muy joven cuando se internó en la causa republicana. Puede que se dejara llevar por la emoción del momento". También argumenta que la figura de Capa está "muy sobrevalorada si lo comparamos con un fotógrafo actual que ha vivido más conflictos que Capa, aunque ha dejado mucha influencia en cuanto a la documentación de la vida para las generaciones posteriores que quieren hacer lo mismo".


Gervasio Sánchez y su opinión sobre Robert Capa

El profesor Brisset Martín ha redactado un artículo publicado en Gazeta de Antropología en 2005 donde defiende la autenticidad de la fotografía. Incorpora una imagen donde se aprecia la caída del soldado en la misma posición. El texto relaciona la fotografía con la muerte y los símbolos desde una visión antropológica visual. 

Susana Fortes, en Esperando a Robert Capa, también cuenta, entre realidad y ficción literaria, el momento en el que se produce esta famosa fotografía: "Un miliciano baja corriendo la ladera de una loma cubierta de rastrojos. La camisa blanca remangada por encima de los codos, la gorra de soldado echada hacia atrás, un fusil en la mano y tres cartucheras de cuero alcoyano en la bandolera. El sol de las cinco de la tarde proyecta su sombra alargada hacia atrás. Un pie ligeramente levantado del suelo. El pecho al aire. Los brazos en cruz. Cristo crucificado. Click."

Con motivo de los 50 años de la muerte del mítico fotógrafo, Richard Whelan ha publicado Robert Capa. La biografía, un ensayo de más de 400 páginas donde demuestra -a través de pruebas y testimonios- que la fotografía de Capa es auténtica. “En 1996, un señor de Alcoy llamado Mario Brotons Jordá identificó al miliciano; había estado con él en Cerro Muriano y asegura que Federico Borrel fue el único que murió aquel día”. En la fotografía se aprecia un tipo de cartuchera que, según Whelan, sólo se fabricaba en Alcoy.

Injurias maliciosas que plantean la posibilidad de un fotomontaje o estudios académicos fundamentados y acertados, lo que sí se sabe es que Robert Capa se ha convertido en el mayor símbolo de la República Española y se alaba la genialidad del fotógrafo en centrarse en la muerte de un hombre anónimo pero que hoy día es mundialmente conocido.

El dolor es palpable, no sólo el del personaje abatido, sino el del fotoperiodista. Sus temores se hacían realidad. Sabía que en cualquier momento la misma muerte horrible podría segar su vida, la guadaña lo perseguía allá donde ponía los pies. Sin embargo, eso no era motivo suficiente para abandonar una guerra que realmente no le pertenecía, como a ninguno de ellos, pero que necesitaba de su filmación continua para que la prensa se encargara de difundir al resto del mundo. Gracias a esa instantánea, la Guerra Civil Española fue el primer conflicto retransmitido y fotografiado día a día. Federico Borrell García es la referencia que animó a Capa a seguir haciendo aquello para lo que había nacido. Su tenacidad y su perseverancia a pesar de poder quedarse ajeno al riesgo lo han convertido en una persona digna de admiración y su nombre se conserva a pesar de los más de cincuenta años que han pasado desde su muerte, por supuesto en pleno campo de batalla a manos de una mina en Indochina.

Fuentes: Esperando a Robert Capa; Artículo de Demetrio Brisset en Gazeta de Antropología; Robert Capa. La biografía; Gervasio Sánchez; Robert Capa: obra fotográfica, Elpaís.com, International Centre of Photography, Life, Magnum Photos, Artículo de Richard Whelan

martes, 11 de diciembre de 2012

Pepe Baeza: “El fotoperiodismo está en crisis ”

Pepe Baeza (Valencia, 1955) es editor gráfico de Magazine de La Vanguardia y redactor jefe de fotografía de este periódico desde 1990 y autor del libro Por una Función Crítica de la Fotografía de Prensa, publicado en el 2002. Se doctoró en Ciencias de la Información en la Universidad Autonómica de Barcelona y en la actualidad imparte clases de Géneros Periodísticos y Teoría y Técnicas del Fotoperiodismo en esta Universidad. 

Imagen de Martín Gallego

Ana Ortega. La información que hoy en día recibimos por los medios se ve cada vez más tergiversada por las grandes empresas de comunicación. Dentro de la parcela periodística, ¿qué medio consideras más fiel a la información el periodismo tradicionalmente escrito o el fotoperiodismo?

Pepe Baeza. Tanto el periodismo escrito como el fotoperiodismo necesitan garantizar su independencia a través de una sólida defensa de la libertad de criterio de los profesionales. En ambos casos el contexto de unos medios no supeditados a las exigencias del poder económico es el requisito para que estas condiciones se puedan cumplir.

A.O. Asistimos a una época en la cual la educación universitaria no pasa por su mejor momento, ¿crees que se están abarcando los distintos campos del periodismo y preparando adecuadamente a los futuros profesionales del periodismo de cara a lo que vamos a encontrarnos en "la calle"?

P.B. Hay, sin duda un déficit de enseñanza de los aspectos visuales de la información impresa. Falta conocimiento de la edición de imagen en la prensa y, de forma general, ofrecer los elementos para que los futuros profesionales del periodismo tengan una sólida cultura visual. La consideración profesional de lo visual como forma de pensamiento es el requisito y, al mismo tiempo, el objetivo deseable de unos futuros planes de estudio que incluyan a todos los estamentos profesionales de la información en una comunicación emancipadora y no mero instrumento de los designios del poder económico.

A.O. Con el auge de Internet y los blogs ha aparecido el llamado periodismo ciudadano, poniendo en tela de juicio la labor periodística. ¿Las herramientas digitales son una ayuda a la labor periodística o al contrario, degradan la labor del verdadero profesional de la información?

P.B. Los blogs pueden ser un excelente complemento a unas estructuras, impresas o digitales, más poderosas, capaces de galvanizar las expectativas sociales de una información equilibrada al servicio del bien común, de la ciudadanía. En cualquier caso, y de acuerdo con las teorías más clásicas de la comunicación, nunca debe olvidarse que el conocimiento de los intereses del emisor es la única garantía de una crítica razonada de la información que recibimos.

A.O. ¿La proliferación de la cámara digital ha supuesto algún cambio con lo analógico?

P.B. En absoluto. No hay nada radicalmente diferente en la fotografía digital respecto a la de soporte foto químico. El principio fundamental sigue siendo el registro fuertemente análogo (semejante) que garantiza el principio de la cámara oscura.

A.O. ¿Podrías poner semejanzas entre el fotoperiodismo y el documentalismo? ¿Y un límite diferenciador entre ambas?

P.B. El fotoperiodismo forma parte del documentalismo. El fotoperiodismo es la forma profesional de ejercer la cultura documental en la prensa, seleccionando temas, tratamientos, formatos, plazos, etc. en función de las necesidades temáticas y de producción de la profesión periodística en su conjunto.

A.O. ¿Podría decirse que el fotoperiodismo está pasando por un momento de crisis?

P.B. Sin duda están pasando una fuerte crisis. Esta crisis no tiene nada que ver con la necesidad social de tener un fotoperiodismo fuerte y transformador. Es una crisis provocada artificialmente por el poder económico que ha preferido contenidos banales para la prensa como forma de ocultar la realidad y por unos “intelectuales” de la cultura visual que, consciente o inconscientemente pero siempre por interés personal, han denigrado la necesaria función testimonial de la fotografía que se enfrenta a la realidad social, política y económica del mundo en que vivimos.

Portada del libro de Pepe Baeza sobre la crisis de identidad que sufre el fotoperiodismo


A.O. La situación en España en el ámbito del fotoperiodismo, ¿es buena?

P.B. Hay muy buenos fotoperiodistas, pero encuentran enormes dificultades para publicar y a precios irrisorios.

A.O. ¿Qué importancia han tenido agencias como Magnum Photos en el desarrollo del fotoperiodismo?

P.B. Enorme. Las agencias cooperativas de prensa son seguramente la base del mejor fotoperiodismo que se ha producido nunca.

A.O. ¿Qué papel tiene en la actualidad la censura, ya sea directa, indirecta o propia, sobre el periodismo en general y el fotoperiodismo en particular?

P.B. La mejor forma de censura es menospreciar a los que realizan los documentos que exhiben y difunden las barbaridades del sistema en que vivimos.

A.O. ¿Cuál crees que será el rumbo que tomará el fotoperiodismo?

P.B. Dependerá milimétricamente del éxito o del fracaso de los movimientos ciudadanos para transformar el conjunto de los modelos sociales y económicos. Si hay una democracia verdadera basada en la justicia y en la transparencia el futuro será inmejorable. Si seguimos en la misma línea que en la actualidad el fotoperiodismo no podrá, aunque quiera, ser una excepción en una sociedad controlada por el gran capital.


lunes, 10 de diciembre de 2012

Pedro Meyer: "Nuestra función es educar en el ámbito de la cultura visual"

Pedro Meyer es uno de los fotógrafos con más trayectoria profesional y personal de la época contemporánea. De nacionalidad española, la Guerra Civil Española le obligó, junto con su familia, a poner tierra de por medio cuando la situación se puso peligrosa. Acogido en Méjico, se ha labrado una posición privilegiada en el mundo del fotoperiodismo y, gracias a él, se ha hecho la primera retrospectiva gráfica, Herejías,  que engloba simultáneamente 60 exposiciones en 17 países y que ha sido plasmado en un libro con igual título. También es creador de la Fundación Pedro Meyer, que aboga por la reflexión de la fotografía dentro de este nuevo marco tecnológico y de la página web ZoneZero, como espacio de encuentro del trabajo de miles de fotógrafos internacionales. Su amplia galería abarca temas variados, desde emigraciones hasta conflictos sociales o documentalismo gráfico.

Estos días Pedro Meyer ha contribuido al legado histórico de España con su aparición en el documental La Maleta Mejicana de Trisha Ziff, ya que su punto de vista académico y profesional, así como su experiencia sobre las secuelas de la guerra le han conferido un testimonio verídico, directo y de gran contribución en el hallazgo y posterior conocimiento de los negativos perdidos de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour.


Ana Ortega. ¿Emigró a Méjico cuando era pequeño a raíz de la guerra civil española o fue después? ¿Por qué Méjico como lugar de residencia?

Pedro Meyer. Emigré cuando sólo tenía tres años a causa de la guerra porque mis padres emigraron en 1937 cuando la situación se volvió insostenible. Elegí Méjico porque en esa época no había muchos otro países que nos dieran permiso de inmigración. 


Pedro Meyer en una fotografía tomada por sí mismo.

A.O. ¿Qué supone para la fotografía de conflictos, la historia de España y la vida de los afectados por la guerra que se hayan localizado por fin ese material fotográfica de Capa, Taro y Chim que tanto tiempo llevaban perdidos?

P.M. Considero que resulta un milagro que se hayan logrado rescatar esos materiales, que se han dado perdidos desde siempre y que sirvan para hacer investigaciones sobre las imágenes mismas y las carreras de los autores. También me parecen muy importante porque por fin se puede tener una visión más certera de lo que pasó en esta época en España, ya que los negativos recogen la realidad en los frentes y en la retaguardia de las filas republicanas y de la gente que tuvo que emigrar involuntariamente.

A.O. ¿Qué piensa del trabajo de la realizadora cinematográfica Trisha Ziff en La Maleta Mejicana?

P.M. Se trata, sin duda, de una excelente aportación para el mundo en general, ya que ha sabido recoger a la perfección el espíritu que Capa y los demás impregnaban a sus imágenes. Gracias a esta obra audiovisual, hemos podido conocer, mediante un exhaustivo trabajo de investigación y de documentación, lo que realmente pasó con esta colección de negativos, cómo llegaron a Méjico y cómo han sido guardados celosamente hasta su conocimiento público.
Tráiler del documental La Maleta Mejicana.


Emigraciones. Imagen de Pedro Meyer.

A.O. Me parece interesante su trabajo Herejías, ya que es la única persona que ha utilizado Internet y las herramientas digitales para hacer una retrospectiva de cuatro décadas de trabajo. ¿La fotografía digital es la fotografía del futuro?

P.M. No, la fotografía digital es solo un medio para crear imágenes en lugar de los procesos químicos  Y no es en el futuro, sino es muy en el presente. 

A.O. También es fundador de Zone Zero y la de la Fundación Pedro Meyer. ¿Qué valores intentan imprimir estas instituciones y cómo se representa su experiencia personal y artística en los jóvenes fotógrafos?

P.M. Lo que buscamos es aportar algo a la cultura visual de nuestro tiempo. La fotografía paso de ser el patito feo de la cultura a ocupar la vanguardia, a juzgar por el número de imágenes que a diario se suben a la red. Nuestra función es educar en el ámbito de la cultura visual.

Fotografía de Pedro Meyer.

Proyecto Herejías subido por la revista de turismo Mazatlaninteractivo

jueves, 6 de diciembre de 2012

Maysun: "Mi profesión es un modo de activismo"

Maysun nació en Zaragoza en 1980 aunque sus raíces palestinas siempre le han hecho interesarse por la documentación de Oriente Medio, especialmente Palestina. Graduada en Fotografía y Postgraduada en Fotoperiodismo ha recorrido las zonas en conflictos de Libia, Siria, Palestina, Tailandia, Egipto o Kosovo para retratar la vida en los conflictos armados y las identidades de las personas. Maysun es una gran activista de las causas sociales y defensora de los derechos de los más atacados por el sistema.

     Ana Ortega. ¿De dónde viene tu vocación por el documentalismo fotográfico?

Maysun. Mi vocación, en realidad, no surgió por el documentalismo fotográfico en sí, sino como una necesidad de hacer algo por los ideales que tengo y como modo de entenderme a mi misma y a lo que me rodea. Soy palestina de segunda generación en la Diáspora y tenía mucha curiosidad por entender y aportar algo a la causa. Comencé fotografiando a la comunidad palestina de Barcelona y poco a poco, mientras estudiaba, me metí de lleno en la profesión. Yo no elegí conscientemente dedicarme al periodismo. De hecho iba para arqueóloga y estudiar fotografía iba a ser parte de mi formación, pero el periodismo me “cazó” irremediablemente y me especialicé en la fotografía documental. 

Maysun. Imagen de Manu Lozano.

A.O. ¿Qué inquietudes intentas expresar en tus fotografías?
M. Intento mostrar lo que veo, lo que siento, lo que siente la gente a la que fotografío. Intento contar una historia y que esa historia sirva para concienciar sobre un tema, para hacer reflexionar a la gente, hacer reaccionar para desear el bien común. El fin último de mi trabajo es tratar de sensibilizar para que, lo que nos parece mal, deje de suceder por medio de la acción social. Ya sé que suena muy idealista pero no es posible. La guerra de Vietnam terminó porque la gente se escandalizó con las fotografías que realizaron fotógrafos como Philip Jones GriffithsEddie Adams. Hoy en día es más complicado porque hay una sobresaturación de imágenes, pero no quiere decir que sea imposible. Hay que seguir intentándolo.

A.O. Has trabajado e investigado mucho para tu proyecto de largo recorrido sobre la Identidad Palestina To Exist is to Resist ¿Qué has aprendido de todo ese trabajo sobre la cultura palestina, que también compartes? ¿Por qué los palestinos son mayoritariamente el objetivo en una guerra? 


M. En realidad he trabajado en campos de refugiados palestinos por todo Oriente Medio, no sólo en Siria. También en Palestina, Líbano, Jordania, Egipto, etc, y con Palestinos de todo el mundo. El proyecto se llama Aún estoy aprendiendo sobre este tema, es algo muy complejo. He aprendido que, a pesar de la separación y los diferentes modos de vida, los Palestinos tenemos muchas cosas en común. Eso me da esperanza para que algún día se acabe la ocupación.

No hay un porqué concreto por el que los palestinos sean el objetivo de una guerra. En realidad el objetivo es Palestina en sí, un territorio muy importante a nivel geo-estratégico y político. Está muy bien situado, a caballo entre el mediterráneo y Asia. Entre Oriente y Occidente. Quien controle ese pedazo de tierra tiene mucho poder...


A.O. ¿Se valora lo suficiente a la mujer fotoperiodista en esta profesión? Porque también hay que tener en cuenta que la mujer es percibida de forma diferente dependiendo de en que sociedad te encuentres documentando.

M. No. Siempre es más complicado trabajar en esta profesión para una mujer por lo que comentas. En general nos perciben como menos capaces, como elementos menos importantes que el hombre, cuando no es así. Siempre parece que tengamos que demostrar doblemente que estamos capacitadas para hacer el mismo trabajo. Incluso entre compañeros a veces hay comentarios sorprendentemente sexistas. ¿Sabías que en Magnum sólo el 8% de los componentes son mujeres? Creo que es hora de que haya un poco más de igualdad en la profesión.

Por otra parte, trabajar en Oriente Medio siempre es un poquito más complicado para una mujer que para un hombre, ya que existen muchas desigualdades de género. De todas formas, a ese nivel, me parece mucho más fácil trabajar en Siria que en Egipto, una sociedad con un grandísimo problema de acoso sexual hacia la mujer. En Siria he trabajado a gusto, aunque he tenido que seguir ciertas pautas con las que no estoy de acuerdo, como llevar hijab, pero por respeto lo he hecho. También me he encontrado situaciones en las que, por ser mujer, no he podido estar en ciertos sitios, como con las kativas (batallones) más conservadoras. Pero han sido momentos y circunstancias puntuales. Me he sentido muy bien recibida por los sirios.


Imágenes de la serie Refugiados en Tailandia. Maysun

     A.O. Los medios de comunicación se enriquecen de los fotoperiodistas documentales y de guerra a costa de la desprotección de éstos en situaciones peligrosas como son los conflictos armados. ¿Qué piensas sobre esta precariedad laboral a la que están sometidos los profesionales de la información?

M. Digamos que es más fácil para los medios tener a freelance trabajando en el medio, porque obtienen un producto de calidad y no tienen que preocuparse por asumir gastos ni seguros. Hoy día es muy difícil que un medio te contrate, te pague un viaje y te de apoyo logístico para cubrir un tema. Francamente me parece injusto y en cierta forma amoral, ya que se nutren de nuestro trabajo sin querer asumir ninguna responsabilidad, por si acaso sucede algo y, además se ahorran mucho dinero. De esta forma recogen los frutos de nuestro esfuerzo pero no valoran lo que nos ha podido costar conseguirlo, y no solo me refiero a términos monetarios.    

A.O. ¿Crees que el fotoperiodismo sufre una crisis de identidad?

M. Creo que el fotoperiodismo está perfectamente. Los que no están bien son los medios de comunicación. Como su nombre indica, son medios por los cuales se ha de comunicar. Hoy día se ha dejado de comunicar, lo que se hace es vender un producto. La información ha pasado de ser un derecho a un negocio. Como producto, la noticia caduca cada vez en menos tiempo, por lo que el negocio necesita más material, más ideas, más frescura, con más rapidez. 

Los lenguajes que se usaban hace décadas serían  perfectamente correctos ahora si no fuera por que al “business” no le valen porque no venden. Eso sucede cuando conviertes  la información en un espectáculo. He ahí el problema. Los nuevos lenguajes y formatos actuales: internet, los soportes multimedia etc, son un mercado en desarrollo, el problema es que los medios no quieren pagar por las fotos publicadas estos formatos por no considerarlos igual de importantes que el papel. O pagan muy poco o no quieren pagar. Así la profesión de va a pique.

Mujeres egipcias en busca de libertad e igualdad. Fotografía de Maysun.


A.O. Además de fotoperiodista, también te dedicas al activismo y a la concienciación social. ¿La fotografía es un medio de sensibilización y denuncia?

M. Sí. Para mí lo es. No se puede uno mantener al margen cuando se está hablando de injusticia. Si no tomas partido por nadie estás tomando partido por el opresor. Para mí mi profesión es un modo de activismo, no es algo separado. Antes daba alguna charla pero la verdad es que cada día me gusta menos hablar. Quizá es timidez o quizá es que, simplemente me encuentro más cómoda hablando por medio de mis imágenes.

Fotografía de Maysun en Aleppo, Siria

A.OEstos días se expone la muestra colectiva Estallido Árabe en el festival Fotoviedo de Asturias. Cuéntanos cómo surgió este proyecto.

M. Es simple. Nuestros compañeros de la Asociación de Fotoperiodismo de Asturias realizan cada año unas jornadas sobre fotoperiodismo y este año quisieron centrarlo en el tema de la Primavera árabe. Un grupo de compañeros y amigos: Manu Brabo, Fabio Bucciarelli, Guillem Valle, Diego Ibarra Sanchez, Ricard García Vilanova y yo habíamos cubierto diferentes países y aspectos de la Privavera Árabe así que nos lo propusieron y ¡voilà!.


A.O.  ¿Cuál debe ser la responsabilidad del fotógrafo ante las personas que desea fotografiar?

M. Ante todo, respeto. Respetar su situación, si no desean ser fotografiados, si acceden a ser fotografiados pero no quieren que se muestre su rostro. Mostrarles con dignidad, contar su historia sin dramatizar. Y ser cuidadosos a la hora de elegir donde van a salir esas fotos pues a veces pueden tener repercusiones negativas y ponerles en peligro.


A.O. ¿Qué ha supuesto Internet y las plataformas sociales para la fotografía?

M. Como decía antes, las nuevas tecnologías han supuesto una puerta a nuevos lenguajes de comunicación, con un alcance y una inmediatez increíbles. Es un avance importante pero aún se debe interiorizar correctamente como idea. Aún no se valora como formato válido, al mismo nivel que la fotografía en papel, por tanto los medios en sí no están dispuestos a pagar por ello lo que se debería. Los formatos en papel se están perdiendo. Muchos magazines y periódicos están dejando de hacer ediciones en papel para pasar a hacer sólo ediciones digitales. Se están destruyendo muchos puestos de trabajo y no se está haciendo un paso correcto y justo al medio digital.


A.O. ¿Qué piensan las personas a las que fotografías cuando comparten su momento de dolor contigo?

M. Depende del momento y la persona. A veces hay un entendimiento instantáneo. La persona fotografiada sabe que es importante que se cuente su historia, comprenden lo que estamos haciendo y porqué y que es una manera de darles voz, para que el mundo les escuche y les ayude. Otras veces hay gente que no lo entiende, que se sienten espiados. Hay mucha propaganda gubernamental que trata de convencer a la gente de que los periodistas somos espías o terroristas y que vamos a utilizar esas fotos y esa información para hacerles daño. Es un error muy común con el que tenemos que lidiar a diario.


A.O. ¿Qué es para ti el fotoperiodismo documental?

M. Mi vida. El periodismo, ya sea gráfico o escrito, es una forma de ser responsable con lo que nos rodea.

Fuentes: Maysun, página personal de la fotógrafa, blog personal de la fotoperiodistal, Elpaís.com, RTPA, AmecoPress, Quesabesde.com, Periódico Diagonal

lunes, 19 de noviembre de 2012

Joan Villaroya: “La fotografía divulgativa de Capa fue fundamental en la guerra civil”

Joan Villarroya Font nació en Badalona en 1953. Es catedrático de historia contemporánea y director del CEHI en la Universidad de Barcelona. Se doctoró en Historia en la misma entidad universitaria. Su tesis sobre la violencia y la represión en la retaguardia catalana durante la Guerra Civil Española le aseguraron el puesto de doctor especializado en el tema. Los ámbitos que más ha estudiado son la historia militar, la guerra civil y la dictadura franquista. En colaboración con Antoni Segura ha realizado un Atlas de la guerra civil, donde se hace un estudio exhaustivo a lo largo del conflicto, documentado con mapas, fotografías documentales y testimonios sobre los bombardeos y la represión sufrida por la población catalana.

Entre sus publicaciones más importantes destacan El bombardeo de Barcelona durante la Guerra Civil Española (1981); La guerra civil en Badalona (1985); Violencia y represión en la retaguardia catalana de 1936-1939 junto con J. M. Solé i Sabaté (1989-1990), Víctimas de la Guerra Civil (1999), España en llamas, con J. M. Solé i Sabaté (2003). A pesar de su especialización en el mundo de la historia de la guerra civil se ha interesado por otros temas, como por ejemplo, sobre el mundo del fotoperiodismo y, en especial, en la figura de Robert Capa, que estos días está siendo rescatada gracias a la recuperación de sus negativos de la contienda española de la llamada Maleta Mejicana. 

Joan Villarroya. Fotografía de Pere Tordera

Ana Ortega. El fotoperiodismo se halla en la actualidad en un lugar muy destacado dentro del mundo de la información. ¿Cuál es su consideración hacia esta modalidad profesional?

Joan Villarroya. Yo considero que el fotoperiodismo ha posibilitado el nacimiento de una nueva fuente para los historiadores, ya que les ha permitido ahondar en realidades que hasta el momento se desconocían y nos las han hecho llegar para que reflexionemos sobre todo lo que pasa a nuestro alrededor y que, en muchas ocasiones es difícil de comprender y alcanzar. La figura de los periodistas que se han dedicado en cuerpo y alma al trabajo de la fotografía documental e ilustrativa ha hecho verdadera y creíble la célebre frase una imagen vale más que mil palabras. Su labor nos hace abrir los ojos cada día y podemos sopesar la gravedad de muchos asuntos que nos pillan de lejos pero a los que deberíamos poder dar una solución. Y qué mejor que con la colaboración íntima del periodismo y la fotografía, dos agentes socializadores muy importantes desde hace varios siglos.


A.O. Robert Capa se convirtió en un personaje famoso no sólo por su humor y sus aventuras estrambóticas. Su figura ha sobrevivido a lo largo de estas décadas dentro del paradigma del periodismo gráfico. ¿Cuáles son sus apreciaciones sobre Capa?

J.V. Robert Capa supo sobrevivir a sus tiempos y adelantarse a lo que pasaría en un posible futuro y que se está viendo cumplido. Realizó una labor documentativa sin precedentes y, por esa misma razón, ocupa el puesto que ocupa como referente mundial para todos los fotoperiodistas y estudiosos del tema.
Su trabajo en las diferentes guerras nos ayudó a ver con nuestros propios ojos lo que los conflictos esconden, pues en los medios simplemente cuentan las victorias o las derrotas de unos y otros, no lo que viven los combatientes, tanto en la línea de fuego como en la retaguardia y eso es importante conocerlo para ponernos en su misma piel. Con respecto al trabajo que realizó en España, ha sido muy importante para nosotros contar con esos testimonios personales, pues nos ha permitido entender el calvario que vivieron nuestros antepasados. Y, sobre todo, su posicionamiento en el bando republicano animó a los soldados en su entusiasmo de seguir luchando en busca de una vida mejor. Su trabajo divulgador es increíble y hay que tenerlo en cuenta.


A.O. Como sabrá, una de las imágenes de Robert Capa, el Miliciano Abatido, ha generado una fuerte polémica, ya una fuerte polémica, ya que se cuestiona su validez y veracidad. ¿Qué opina al respecto? ¿Es un montaje o una fotografía real?

J.V. Sinceramente, a mí me interesan bastante poco las controversias sobre cualquier tema. Hemos de tener en cuenta que todo tema, sea cual sea su naturaleza, siempre va a tener una cara y una cruz, porque si no, no habrían sobrevivido en el tiempo. Según mi opinión, quizá esta controversia generada a partir de una fotografía bastante conocida de Capa se deba a la importancia en sí de la obra del fotógrafo, ya que, en caso contrario, no harían falta los argumentos a favor o en contra de la imagen. 

Es un hecho que la fotografía existe y no se sabrá si es verdadera o falsa, así que quedémonos con que la tenemos y que documenta la guerra civil española desde un punto de vista más cercano y personal. El resto ha de darnos igual.


A.O. Cuénteme algún pasaje de la vida de Capa que le haya llamado especialmente la atención.

J.V. Todo de la vida de Capa merece especial atención, ya que fue el primero en poner nombre y cara a los conflictos que se desataban en el mundo. Si tuviera que centrarme en un único aspecto de su vida mencionaría, sin lugar a dudas, su participación en el desembarco de Normandía, que tuvo lugar el 6 de junio de 1944 en plena II Guerra Mundial. Y lo traigo a colación porque Capa se arriesgó en todos los sentidos a acompañar a las tropas a una muerte segura con la única intención de experimentar en primera persona la llegada de las tropas estadounidenses a la playa de Omaha ese mismo día. Además, su cámara dio lugar a fotografías muy valiosas en su contenido, dejando a un lado el desafortunado error de exposición a la luz.

A.O. ¿Cree que la referencia de esta gran figura sigue presente todavía en el fotoperiodismo actual?

J.V. Por supuesto que sí. Capa fue en su día un héroe para muchas personas, desde un punto de vista personal y profesional y esa importancia se ha trasladado a nuestra vida de hoy. En todos los libros y documentos se puede apreciar su nombre una y otra vez. Hay muchos estudios en torno a su figura y sus fotografías han dado la vuelta al mundo. Todos los fotoperiodistas conocen su nombre, se saben al dedillo su vida y lo ponen como referencia para orientar sus proyectos laborales, eso sí, sin dejar de ser ellos mismos y aportando sus propias colaboraciones para hacerse un sitio en la historia. Una gran aportación de Capa a la historia de la fotografía y del propio periodismo fue, junto con otros profesionales, la fundación de la agencia Magnum.

A.O. ¿Cuál es su punto de vista hacia esta agencia de fotos?

J.V. Ni mucho menos soy un experto en este tema, pero por lo poco que conozco, Magnum es un símbolo fundamental en la fotografía. Gracias al apasionamiento de sus fundadores, logró que se tuvieran en cuenta las necesidades de los fotógrafos, sus derechos individuales y su apreciación por parte del público y de la intelectualidad como autores propios de las imágenes aparecidas en prensa. También han ayudado a la preocupación por el colectivo de fotógrafos y fotoperiodistas y nos traen imágenes verdaderamente impactantes que nos hacen ser críticos con nosotros y con la realidad que se cierne a nuestro alrededor.

lunes, 5 de noviembre de 2012

James Nachtwey, el War Photographer

Por todos es conocida la mítica frase "si tus fotos no son buenas es que no te has acercado lo sufiente", de Robert Capa. El que fuera uno de los mejores fotoperiodistas en la cobertura de conflictos armados sabía que la verdadera fotografía, la que mostraba el lado más humano de una guerra, se encontraba allá donde estuvieran los soldados y, por supuesto, ese lugar estaba en el frente de batalla.

James Nachtwey

Pues ese legado ha sido recogido por el fotoperiodista americano James Nachwey, quien se presenta como un intrépido a la vez que misterioso fotógrafo que busca la mejor fotografía a base de investigación, recorrido y lucha por la defensa de los más débiles. Y es en el documental War Photographer donde mejor se muestra esta faceta. Esta película suiza publicada en 2002 por Christian Frei narra las andaduras de Nachtwey por las zonas de conflicto y los dilemas por los que tiene que pasar un fotógrafo para conseguir la fotografía decisiva.

Suán 1993. Víctima de hambrunas. Fotografía de James Nachtwey.

La instalación de microcámaras en el aparato fotográfico de Nachtwey y las guerras de Indonesia, Kosovo y Palestina hicieron posible el acercamiento a este fotógrafo, definidos por muchos como solitario, misterioso y centrado. Una hora y media de apasionante documental que entremezcla las mejores imágenes del fotógrafo americano con testimonios personales de él y de quienes mejor intentaron conocerlo han hecho de James Nachtwey un personaje sin parangón en el mundo de la fotografía documental.

Sus imágenes se centran en el lado más humano de las guerras y en las consecuencias que éstas dejan en la población civil, aquella que menos culpa tiene. A golpe de disparo de la cámara del fotoperiodista, sus fotografías no dejan indiferente a nadie, en una sucesión de ángulos y encuadres personales tratadas con excesivo mimo. Como dice el propio Nachtwey, la clave de sus imágenes radica en la conexión emocional con la gente mezclado con su propia visión personal y sentimental de los hechos.

El acercamiento sigiloso a los protagonistas de sus trabajos, la muestra de respeto y comprensión y la promesa muda de ser su voz y sus ojos son los ingredientes esenciales de un fotoperiodista como James Nachtwey que busca la justicia y el compromiso social en un contexto bélico. "Es importante que los lectores lectores sepan que no les damos la espalda a esas personas que fotografiamos, que no dejamos de ayudar en todo lo posible", cuenta el fotoperiodista en War Photographer.

También en este documental se hace patente la dificultad existente en la actualidad para hablar en los medios de comunicación de temas críticos que despiertan la concienciación, que abren los ojos hacia una realidad no manipulada a través de imágenes. El gusto por lo espectacular, la moda, los contenidos morbosos y triviales son los dominantes en las páginas de los periódicos y en en la televisión se prefieren las imágenes rápidas, atractivas y que impidan pensar, todo lo contrario a la esencia de las fotografías documentales. Como asegura Nachtwey, "los anunciantes están hartos de que sus productos no se vendan por estar cerca de fotografías de tragedias".

Familia indonesa que vive en las vías del tren. Fotografía de James Nachtwey

El trabajo de James Nachtwey son una forma de comunicación, dirigido a las masas no para ser observadas como obras de arte, sino para comprender que existe algo más allá de uno mismo, para empatizar con personas que sufren y que son reales y no meros productos entretenidos de los medios de comunicación. Un James Nachtwey reticente a hablar de sus emociones y de sus demonios interiores pero dispuesto a utilizar la fotografía como el antídoto a la guerra, es decir, un instrumento capaz de llamar a la humanidad e intentar, a su manera, la instauración de la paz.

Ganadora de 16 premios internacionales entre 2002 y 2004 y nominada a los Óscar, War Photographer es un documental esencial para expertos, fotoperiodistas especializados en conflictos y aficionados, pero sobre todo, una llamada a la labor social y verídica de reporteros gráficos que arriesgan sus vidas, no por dinero, sino por la verdad y el deseo de erradicación de la violencia armada.

Traíler del documental War Photographer

Fuentes: documental War Photographer, página personal de James Nachtwey, facebook de James Nachtwey

viernes, 2 de noviembre de 2012

Noviembre acoge la reunión anual de Fotoperiodismo en Oviedo

El festival asturiano Fotoviedopress 2012 recoge durante estos días la muestra Estallido Árabe, una exposición a cargo de seis fotoperiodistas que relataron visualmente el conflicto producido en la llamada Primavera Árabe. 

Manu Brabo y Maysun contemplan la muestra durante su inauguración. Fotografía de Luisma Murias.

Los reporteros gráficos Ricardo García Vilanova, Manu Brabo, Fabio Bucciarelli, Diego Ibarra Sánchez, Guillem Valle y Maysun son los encargados de traer a España su trabajo fotográfico cuando el conflicto en el mundo árabe estaba en su cúlmen. Tal y como rezan sus autores, esta muestra busca promover conciencias sobre violencia sin adulterar la realidad del conflicto. 

Todos estos fotógrafos han tenido un duro trabajo por delante al traer a España imágenes al desnudo del estado de los países árabes durante el conflicto, especialmente en Siria, cuando el gobierno de Gadafi quiso afianzarse aun más en el poder mediante el derramamiento de sangre y la violencia contra personas inocentes. Los fotoperiodistas estuvieron sometidos a persecuciones, obligados a desprenderse de su material fotográfico y en manos de los , como le ocurrió a Manu Brabo.

El festival, organizado por la Asociación de Fotoperiodistas Asturianos, Ayuntamiento de Oviedo y Cajastur, ha contado también con las imágenes del fotoperiodista gijonés Constantino Suárez y con otras dos exposiciones, Desde el Sur, trabajo de Tania Juan y Manu Brabo y La Maleta Mexicana, documental de la cineasta Trisha Ziff sobre los negativos de Robert Capa, David Seymour y Gerda Taro durante la Guerra Civil Española y que estuvieron en una caja de cartón hasta que se han encontrado setenta años después. 

La apertura oficial de las jornadas de fotoperiodismo tuvieron lugar en la Plaza Porlier y desde el día 26 de octubre hasta el 4 de noviembre el público podrá disfrutar de las diferentes exposiciones de reporterismo gráfico y participar en los talleres de Clemente Bernard, fotógrafo y cineasta documentalista especializado en temáticas sociales.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Jean-François Leroy: "Internet está afectando a los fotoperiodistas"

Jean-François Leroy es el director de Visa Pour L´Image, el festival de fotoperiodismo por excelencia. Desde 1989 en pie, Leroy ha pasado por numerosas ediciones con un único pensamiento, que el fotoperiodismo es el mejor testigo de nuestra realidad. Caracterizado por su sinceridad rotunda, suexperiencia dilatada y el contacto tan íntimo que ha mantenido con los reporteros gráficos que han pasado por Perpignán, el festival se ha convertido en un paso obligatorio para todo aquel amante de la fotografía que desee ver con sus propios ojos la realidad de una guerra sin los adornos de los medios de comunicacion. Esta edición, la vigésimo cuarta, se ha clausurado con unas expectativas muy deseadas y numerosos referentes del mundo de la fotografía han expuesto su material fotográfico. 



Ana Ortega. Eres director de uno de los festivales de fotoperiodismo más importantes de fotoperiodismo del mundo, Visa pour l´mage. ¿Qué le motivó a fundar tan innovador festival de fotografía?
Jean-François Leroy. La fundé hace veinte años porque creí necesario reivindicar el poder que tienen las imágenes como testimonio de la realidad, ya que la fotografía nos recuerda que tras ese instante existe una historia humana, unos fenómenos sociales, especialmente en un contexto de guerra. Además, no había nada parecido en el mundo y era una buena forma de encuentro entre los fotógrafos.

A.O. Muchos autores hablan del fotoperiodismo como un ejercicio profesional condenado a la muerte. Aseguran que su crisis de identidad es tal que el futuro se plantea sin fotoperiodistas en el horizonte. ¿Usted considera lo mismo?

J.F.L. Estoy totalmente convencido de que el periodismo sobrevivirá porque si no estuviera convencido Visa Pour L´Image tendría que desaparecer. Soy muy optimista en este sentido. Por ejemplo, cuando apareció la televisión se creyó que había llegado el momento de desaparición de la radio, pero esta todavía sigue como un medio de comunicación más. Lo mismo ha pasado con Internet, que se decía que acabaría con la televisión y no lo ha hecho.

A.O. ¿Internet y las nuevas tecnologías digitales están favoreciendo el impulso de la fotografía documental o es más bien un empobrecimiento de la calidad por su masificación?

Creo que Internet es un buen medio para promocionar la fotografía pero no es el mejor modelo económico para ello. Mira lo que está pasando ahora, hay miles y miles de imágenes en Internet y, de esta forma, los fotógrafos no están ganando dinero por su trabajo. La digitalización de la fotografía es una catástrofe para la profesión porque ya no sabemos reconocer una imagen de otra y menos aún verificar las informaciones. En la actualidad vivimos en la sociedad de la rumorología.

A.O. ¿Cuáles son los valores sociales que pretende transmitir Visa Pour L´Image?

J.F.L. Nosotros no pretendemos transmitir nada, pretendemos sacar lo mejor de los fotoperiodistas y considero que Visa Pour L´Image es el mejor medio para ello, pero no imponemos o transmitimos valores de ningún tipo. Además, estoy muy contento de trabajar con los mejores profesionales de la fotografía y del periodismo gráfico.

A.O. ¿Por qué escogió ese nombre para el festival y por qué Perpignan como sede?

J.F.L. Cuando uno desea viajar por un país extranjero, tienes que conseguir un visado o un pasaporte, de ahí el nombre que escogimos para el festival. Perpignán porque es una ciudad preciosa y quería promocionarla. Me enamoré de la ciudad hace veinte años. Además está muy bien comunicada con las ciudades más importantes, a una hora en vuelo de París, dos en coche desde Barcelona.

Publicado por Federic Joli para Le Monde

A.O. ¿Con cuánto tiempo de antelación se prepara el festival Visa Pour L´Image?

J.F.L. Ahora mismo estamos trabajando en la siguiente edición: contratos, relaciones con los comerciales, publicistas, fotógrafos, etc. Es un trabajo que exige mucho detalle y mucha decisión, por lo que es importante trabajar desde que termina la edición anterior para que la siguiente quede perfecta. Pero para serte sincero, ahora mismo me he cogido dos semanas de vacaciones porque necesito un descanso para coger con fuerza los preparativos de la siguiente edición.

A.O. La precariedad laboral a la que están sometidos los profesionales de la comunicación está provocando el empobrecimiento de la información y por tanto, la desinformación ciudadana. ¿Cuáles son las principales razones de esto?

J.F.L. Creo que los medios de comunicación lo están haciendo mal porque si se desea una información real, hay que pagar por ella. Los fotógrafos de guerra son los testigos directos de lo que vivimos, son tus ojos, mis ojos, por lo que deberían hacer algo al respecto, porque son muy necesarios en la sociedad.

A.O. Septiembre se ha convertido en el mes predilecto de la celebración del festival internacional. Ya van veinticuatro ediciones en la que fotógrafos de todo el mundo se reúnen para conmemorar las obras de los mejores reporteros gráficos. ¿Qué ha tenido esta edición que no haya sucedido en otras?

J.F.L. Creo que ha sido una buena edición y estoy contento con el trabajo que hemos realizado porque hemos tenido muy buena recepción en la prensa de todo el mundo y han reflejado maravillosamente el espíritu del festival por lo que sigo creyendo, como dije antes, en la prensa. Hemos tenido más de diez mil personas que han viajado hasta Perpignán, unos tres mil fotógrafos. Estoy muy orgulloso de esta edición y la siguiente será aun mejor.

A.O. ¿Considera que la mujer fotoperiodista está reconocida en este oficio?

J.F.L. No, lamentablemente no está suficientemente apreciada ni reconocida en este mundo. Hay muchas mujeres fotoperiodistas y muy buenas pero la prensa ni el mundo en general las reconoce porque es una cuestión de género. Se considera que la fotografía es sólo de hombres y eso no debería ser así.

A.O. ¿Cree que las guerras armadas llegarán algún día a su fin?

J.F.L. No lo creo, la sociedad está gobernada por la locura de los hombres.

A.O. Hoy en día la mayoría de medios de comunicación se surten primordialmente de elementos visuales provenientes de agencias de prensa y de fotos de archivo. ¿Qué supone esto para el periodismo?

J.F.L. Aunque supone un grave problema para la calidad del periodismo, sí que es una forma efectiva de transmitir imágenes de forma instantánea.

A.O. En la actualidad se habla de que el periodismo ha pasado de ser el Cuarto Poder, vigía de los abusos de los grandes poderes, a ser uno de los tres poderes, junto con el económico y el político. ¿Cuándo empezó este cambio de rol?

J.F.L. Hace muchísimo tiempo. Pero no considero que se haya convertido en un Tercer Poder, creo que sigue siendo ese Cuarto Poder que se constituyó un día, pero hace mucho tiempo que perdió su poder para influir positivamente en la sociedad. Pero todavía quedan profesionales que luchan contra los poderes establecidos, como por ejemplo Sebastián Liste, que en estos momentos se encuentra en Brasil, trabajando en el proyecto Urban Quilombo que también vino al festival. Creo que los periodistas y los fotógrafos, de una forma o de otra, siempre están luchando contra la tiranía de los poderes.

A.O. ¿Quedan muchos años para seguir disfrutando del festival?

J.F.L. Eso espero. Cruzo los dedos.