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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Ricardo García Vilanova: "En nuestro trabajo es imprescindible una mezcla de humanidad, empatía y humildad"

Ricardo García Vilanova (Barcelona, 1972) sí que sabe lo que es el riesgo, al igual que el resto de fotoperiodistas que cubren conflictos. Fotógrafo independiente, ha recorrido numerosas zonas de guerra para situarse en la primera línea de batalla y contar a través de la fotografía, una realidad que, de otra forma, se escaparía de nuestro entendimiento. Nacido en Barcelona, estos días se encuentra exponiendo en el Festival Fotoviedo Press 2012 en la exposición conjunta Estallido Árabe.

Ana Ortega: ¿Cuándo decidiste que el fotoperiodismo se convertiría en tu profesión laboral y personal?

Ricardo García: La decisión personal es anterior a la laboral ya que incluso ahora es realmente difícil vivir solamente de esto. En cualquier caso fue justo después de terminar la carrera de Fotografía  y Multimedia en la Universidad Politécnica de Cataluña.

Ricardo García Vilanova

A.O. Trabajas desde el frontline, es decir, la primera línea de fuego en la que todo está sujeto al azar y a la rapidez de movimientos. ¿Cómo consigues que tus imágenes capten esa instantaneidad y, a la vez, parezcan que han sido tomadas con tranquilidad, en buena posición, con un trípode?

R.G. Veo situaciones potenciales en las que se puede dar una buena imagen (que a mi entender es la que aporta información, no te deja indiferente y tiene una buena lectura compositiva) y me anticipo a éstas. La filosofía sería una mezcla de lo que decía Cartier Bresson del “momento decisivo” mezclado con lo de Robert Capa de que “si tus fotos no son suficientemente buenas es porque no estabas lo suficientemente cerca “.

A.O. ¿Cuál es la preparación y concienciación que ha de tener un fotoperiodista especializado en conflictos para fotografiar los momentos de mayor ira y dolor del hombre?

R.G. No creo que haya una especial preparación o concienciación, simplemente todos tenemos la capacidad para hacer cosas o determinados oficios que otros no son capaces de hacer, si lo descubres y eso además coincide con tu vocación, entonces el binomio es perfecto.

Conflicto sirio. Fotografía de Ricardo García Vilanova.

A.O. ¿Cómo consigues que las personas a las que vas a fotografiar, especialmente a aquellas que han perdido a sus familiares en ese preciso instante, no te vean como un atacante y sepan que pretendes ser su voz?

R.G. En  nuestro caso para este tipo de trabajo yo diría que es imprescindible una mezcla de humanidad, empatía y humildad. Los códigos de conducta sociales en una guerra no tienen nada que ver con los que usas en otro tipo de situaciones. Hay gente que entiende que si hay un fotógrafo que registre lo que sucede eso quizás puede ayudar a cambiar algo, pero también hay otros que no lo ven así. En cualquier caso tú siempre tienes que respetar su decisión.

A.O. ¿Consideras que llegará un día en el que se ponga punto final a las guerras y los fotoperiodistas de conflictos tengan que restructurar su trabajo?

R.G. Lamentablemente, no.

A.O. Además de trabajar en la fotografía, también trabajas como “video periodista”. Uno de esos documentales en los se muestra el lado más humano de la guerra y no sólo el cruel y sangriento  es Misrata, Vencer o Morir, junto con Alberto Arce. ¿Qué realidad se pretende reflejar en este documental?

R.G. Básicamente trata la situación de la población civil bajo una ciudad asediada, entendiendo como tal también, además de los niños, mujeres y ancianos, a los propios combatientes, ya que antes eran simples civiles.

Cólera en Haití. Fotografía de Ricardo García Vilanova.

A.O. ¿Cómo se le dice a una madre, unos hijos, una esposa, que te marchas a un país de conflictos y que no sabes cuándo podrás llamar o volver?

R.G. La gente tiende a imaginar que cuando entra en un país en guerra, nada mas bajar del avión a uno le disparan… La gran mayoría de las veces esto no es así. La guerra no dura 24 horas al día, ni está en todas partes, sino que se concentra en pequeñas zonas geográficas y dosis temporales. No todos los países y guerras tienen el mismo riesgo, a pesar de estar inmersos en un conflicto.  Ahora con la tecnología actual siempre puedes tener comunicación allá donde vayas.

Fuente: Ricardo García Vilanova, página personal del fotoperiodista, documental Misrata: Vencer o Morir, RTPA, blog El fotógrafo gafapasta

lunes, 5 de noviembre de 2012

James Nachtwey, el War Photographer

Por todos es conocida la mítica frase "si tus fotos no son buenas es que no te has acercado lo sufiente", de Robert Capa. El que fuera uno de los mejores fotoperiodistas en la cobertura de conflictos armados sabía que la verdadera fotografía, la que mostraba el lado más humano de una guerra, se encontraba allá donde estuvieran los soldados y, por supuesto, ese lugar estaba en el frente de batalla.

James Nachtwey

Pues ese legado ha sido recogido por el fotoperiodista americano James Nachwey, quien se presenta como un intrépido a la vez que misterioso fotógrafo que busca la mejor fotografía a base de investigación, recorrido y lucha por la defensa de los más débiles. Y es en el documental War Photographer donde mejor se muestra esta faceta. Esta película suiza publicada en 2002 por Christian Frei narra las andaduras de Nachtwey por las zonas de conflicto y los dilemas por los que tiene que pasar un fotógrafo para conseguir la fotografía decisiva.

Suán 1993. Víctima de hambrunas. Fotografía de James Nachtwey.

La instalación de microcámaras en el aparato fotográfico de Nachtwey y las guerras de Indonesia, Kosovo y Palestina hicieron posible el acercamiento a este fotógrafo, definidos por muchos como solitario, misterioso y centrado. Una hora y media de apasionante documental que entremezcla las mejores imágenes del fotógrafo americano con testimonios personales de él y de quienes mejor intentaron conocerlo han hecho de James Nachtwey un personaje sin parangón en el mundo de la fotografía documental.

Sus imágenes se centran en el lado más humano de las guerras y en las consecuencias que éstas dejan en la población civil, aquella que menos culpa tiene. A golpe de disparo de la cámara del fotoperiodista, sus fotografías no dejan indiferente a nadie, en una sucesión de ángulos y encuadres personales tratadas con excesivo mimo. Como dice el propio Nachtwey, la clave de sus imágenes radica en la conexión emocional con la gente mezclado con su propia visión personal y sentimental de los hechos.

El acercamiento sigiloso a los protagonistas de sus trabajos, la muestra de respeto y comprensión y la promesa muda de ser su voz y sus ojos son los ingredientes esenciales de un fotoperiodista como James Nachtwey que busca la justicia y el compromiso social en un contexto bélico. "Es importante que los lectores lectores sepan que no les damos la espalda a esas personas que fotografiamos, que no dejamos de ayudar en todo lo posible", cuenta el fotoperiodista en War Photographer.

También en este documental se hace patente la dificultad existente en la actualidad para hablar en los medios de comunicación de temas críticos que despiertan la concienciación, que abren los ojos hacia una realidad no manipulada a través de imágenes. El gusto por lo espectacular, la moda, los contenidos morbosos y triviales son los dominantes en las páginas de los periódicos y en en la televisión se prefieren las imágenes rápidas, atractivas y que impidan pensar, todo lo contrario a la esencia de las fotografías documentales. Como asegura Nachtwey, "los anunciantes están hartos de que sus productos no se vendan por estar cerca de fotografías de tragedias".

Familia indonesa que vive en las vías del tren. Fotografía de James Nachtwey

El trabajo de James Nachtwey son una forma de comunicación, dirigido a las masas no para ser observadas como obras de arte, sino para comprender que existe algo más allá de uno mismo, para empatizar con personas que sufren y que son reales y no meros productos entretenidos de los medios de comunicación. Un James Nachtwey reticente a hablar de sus emociones y de sus demonios interiores pero dispuesto a utilizar la fotografía como el antídoto a la guerra, es decir, un instrumento capaz de llamar a la humanidad e intentar, a su manera, la instauración de la paz.

Ganadora de 16 premios internacionales entre 2002 y 2004 y nominada a los Óscar, War Photographer es un documental esencial para expertos, fotoperiodistas especializados en conflictos y aficionados, pero sobre todo, una llamada a la labor social y verídica de reporteros gráficos que arriesgan sus vidas, no por dinero, sino por la verdad y el deseo de erradicación de la violencia armada.

Traíler del documental War Photographer

Fuentes: documental War Photographer, página personal de James Nachtwey, facebook de James Nachtwey