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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Robert Capa y su contribución a la historia de Córdoba

Robert Capa nació como Ernö Andrei Friedmann un año antes del comienzo de la I Guerra Mundial. Tal vez su destino estaba marcado en esa fatal fecha. De pequeño ya se interesaba por lo que sucedía a su alrededor y sabía que su futuro era el de un periodista comprometido socialmente, valores que necesitaban recordarse hombres con más sabiduría que un simple adolescente. No conforme con su caótica vida familiar salió en busca de amistades simpatizantes con el partido comunista. 


Robert Capa, durante la cobertura gráfica de El Desembarco de Normandía, 1944. 

A sus diecisiete años ya estaba pululando por países vecinos al suyo. París tuvo la suerte de acoger al al hombre que cambiaría la historia del reporterismo gráfico. A partir de ahí comienzan las andaduras del más famoso fotoperiodista de la historia. París le esperaba como una tierra prometida en su intención de convertirse en periodista de denuncia, pero los problemas económicos le desviaron en su camino. La cámara sería su mejor amiga, al igual que su compañera sentimental y su más eterna amiga Gerta Pohorylle. Ella fue la responsable de su reconocimiento mundial cuando inventó nombres artísticos para ambos. Gerda Taro para ella, Robert Capa para él. 



Sin duda, es considerado como el mejor fotoperiodista internacional, y eso que su vocación era el periodismo. Su presencia en interminables guerras ha permitido el nacimiento de una colección fotográfica maestra que es referencia para todos los fotoperiodistas del planeta. Un ejemplo de superación y perseverancia.

A partir de ahí comienzan las andaduras del más famoso fotoperiodista de la historia. París le esperaba como una tierra prometida en su intención de convertirse en periodista de denuncia, pero los problemas económicos le desviaron en su camino. La cámara sería su mejor amiga, al igual que su novia Gerda Taro.

El frente era un atractivo perfecto para una pareja con encanto que no tenía miedo de nada. Por el camino hacían amigos inolvidables, cansados pero sonrientes y contemplando la idílica posibilidad de cambiar el rumbo de los acontecimientos. Su reencuentro después tendría como fin el nacimiento de Magnum Photos. Numerosos conflictos sangrientos son testigos del objetivo de su cámara, siempre en primera persona, nada de quedarse en la retaguardia a esperar el momento adecuado. España sería el más afortunado país en contar con la presencia de Capa y Taro. La causa republicana era su pasión y su angustia, bonita paradoja para los amantes del riesgo con tal de captar la realidad de un enfrentamiento sangriento entre los opresores y sus víctimas. Capa en seguida quedó maravillado con todo lo español. Sus gentes sencillas, luchando por abrirse paso entre tiros y metralla; su clima cálido que invitaba a seguir perseverando por la causa justa o los combatientes, todos con una sonrisa aunque el fuego hubiera arrasado sus escondites.

El fotoperiodista nunca cejaba en su empeño de animar a los soldados, fuera con palabras, fuera con ayuda humanitaria. Tal vez su amabilidad le abrió las puertas a las mejores imágenes de que se tienen constancia. Fotografías cariñosas, cercanas a los personajes y, sobre todo, reales. Es en Córdoba donde le aguarda su momento de gloria.Los milicianos eran el alma de la guerra y Capa lo sabía a la perfección. Cerro Muriano vio morir al protagonista de la magnífica foto Miliciano Abatido. La fotografía sería publicada en la revista Life el 12 de julio del año siguiente. Se ha alzado con el título de mejor fotografía de guerra de todos los tiempos y obra maestra del periodismo gráfico.


Miliciano Abatido. Imagen de Robert Capa.


Fotografías de Capa y Taro en Córdoba entre 1936 y 1937

Muchas veces se ha puesto en entredicho la veracidad de aquella instantánea en la que el miliciano Federico Borrell García era abatido por una bala el 5 de septiembre de 1936 en el Cerro Muriano de Córdoba. Tenía cuarenta años y era natural de Alcoy, Alicante. Años después se comenzaría a poner en duda la autenticidad de la foto. 

La polémica estaba servida cuando el periodista británico Phillip Knightley entrevistó O´Dowd. Gallagher, periodista que acompañó a Robert Capa y estuvo presente en esos momentos y aseguró que la imagen de Capa era un montaje escenificado por las tropas republicanas tras llegar a un acuerdo con éstas. Por su parte, en otra entrevista realizada por Jorge Lewinski Gallagher, O.D. Gallagher afirma esta vez que la representación venía recreada por las tropas franquistas.

Sin embargo, La fotografía fue autentificada por un compañero miliciano del hombre caído mientras presenciaba el suceso. El hombre que lo identificó comenzó a investigar los archivos de Salamanca y Madrid y cuando certificó que era él, acudió al hermano de Borrell, Evaristo, que también estaba aquel fatídico día. Aunque no había presenciado a muerte, estaba seguro de que era su hermano. La última confirmación vendría de parte de la familia de Borrell.

En el libro The Spanish Cockpit (1937) el periodista suizo Franz Borkenau cuenta cómo presenció una batalla en Cerro Muriano y estaban presentes dos fotógrafos de Vu que confirmaron la presencia de Taro y Capa en el lugar de los acontecimientos.

Los rayos X por los que ha pasado esta imagen revelan que Capa no hizo la foto mientras caía, ya que la serie de imágenes que se obtuvieron confirman que había dos hombres en posiciones diferentes. Pero según han demostrado numerosos estudios, Capa aquel día seguía de cerca a los milicianos y hubo de tirarse al suelo y fotografiar por encima de la cabeza, por lo que el miliciano puede aparecer en varias posiciones.

Gervasio Sánchez, no obstante, no tiene ninguna opinión clara al respecto. El fotoperiodista español de conflictos aboga por la importancia del legado fotográfico de Capa más que por la polémica de si es un fotomontaje o no. "Capa era muy joven cuando se internó en la causa republicana. Puede que se dejara llevar por la emoción del momento". También argumenta que la figura de Capa está "muy sobrevalorada si lo comparamos con un fotógrafo actual que ha vivido más conflictos que Capa, aunque ha dejado mucha influencia en cuanto a la documentación de la vida para las generaciones posteriores que quieren hacer lo mismo".


Gervasio Sánchez y su opinión sobre Robert Capa

El profesor Brisset Martín ha redactado un artículo publicado en Gazeta de Antropología en 2005 donde defiende la autenticidad de la fotografía. Incorpora una imagen donde se aprecia la caída del soldado en la misma posición. El texto relaciona la fotografía con la muerte y los símbolos desde una visión antropológica visual. 

Susana Fortes, en Esperando a Robert Capa, también cuenta, entre realidad y ficción literaria, el momento en el que se produce esta famosa fotografía: "Un miliciano baja corriendo la ladera de una loma cubierta de rastrojos. La camisa blanca remangada por encima de los codos, la gorra de soldado echada hacia atrás, un fusil en la mano y tres cartucheras de cuero alcoyano en la bandolera. El sol de las cinco de la tarde proyecta su sombra alargada hacia atrás. Un pie ligeramente levantado del suelo. El pecho al aire. Los brazos en cruz. Cristo crucificado. Click."

Con motivo de los 50 años de la muerte del mítico fotógrafo, Richard Whelan ha publicado Robert Capa. La biografía, un ensayo de más de 400 páginas donde demuestra -a través de pruebas y testimonios- que la fotografía de Capa es auténtica. “En 1996, un señor de Alcoy llamado Mario Brotons Jordá identificó al miliciano; había estado con él en Cerro Muriano y asegura que Federico Borrel fue el único que murió aquel día”. En la fotografía se aprecia un tipo de cartuchera que, según Whelan, sólo se fabricaba en Alcoy.

Injurias maliciosas que plantean la posibilidad de un fotomontaje o estudios académicos fundamentados y acertados, lo que sí se sabe es que Robert Capa se ha convertido en el mayor símbolo de la República Española y se alaba la genialidad del fotógrafo en centrarse en la muerte de un hombre anónimo pero que hoy día es mundialmente conocido.

El dolor es palpable, no sólo el del personaje abatido, sino el del fotoperiodista. Sus temores se hacían realidad. Sabía que en cualquier momento la misma muerte horrible podría segar su vida, la guadaña lo perseguía allá donde ponía los pies. Sin embargo, eso no era motivo suficiente para abandonar una guerra que realmente no le pertenecía, como a ninguno de ellos, pero que necesitaba de su filmación continua para que la prensa se encargara de difundir al resto del mundo. Gracias a esa instantánea, la Guerra Civil Española fue el primer conflicto retransmitido y fotografiado día a día. Federico Borrell García es la referencia que animó a Capa a seguir haciendo aquello para lo que había nacido. Su tenacidad y su perseverancia a pesar de poder quedarse ajeno al riesgo lo han convertido en una persona digna de admiración y su nombre se conserva a pesar de los más de cincuenta años que han pasado desde su muerte, por supuesto en pleno campo de batalla a manos de una mina en Indochina.

Fuentes: Esperando a Robert Capa; Artículo de Demetrio Brisset en Gazeta de Antropología; Robert Capa. La biografía; Gervasio Sánchez; Robert Capa: obra fotográfica, Elpaís.com, International Centre of Photography, Life, Magnum Photos, Artículo de Richard Whelan

lunes, 10 de diciembre de 2012

Pedro Meyer: "Nuestra función es educar en el ámbito de la cultura visual"

Pedro Meyer es uno de los fotógrafos con más trayectoria profesional y personal de la época contemporánea. De nacionalidad española, la Guerra Civil Española le obligó, junto con su familia, a poner tierra de por medio cuando la situación se puso peligrosa. Acogido en Méjico, se ha labrado una posición privilegiada en el mundo del fotoperiodismo y, gracias a él, se ha hecho la primera retrospectiva gráfica, Herejías,  que engloba simultáneamente 60 exposiciones en 17 países y que ha sido plasmado en un libro con igual título. También es creador de la Fundación Pedro Meyer, que aboga por la reflexión de la fotografía dentro de este nuevo marco tecnológico y de la página web ZoneZero, como espacio de encuentro del trabajo de miles de fotógrafos internacionales. Su amplia galería abarca temas variados, desde emigraciones hasta conflictos sociales o documentalismo gráfico.

Estos días Pedro Meyer ha contribuido al legado histórico de España con su aparición en el documental La Maleta Mejicana de Trisha Ziff, ya que su punto de vista académico y profesional, así como su experiencia sobre las secuelas de la guerra le han conferido un testimonio verídico, directo y de gran contribución en el hallazgo y posterior conocimiento de los negativos perdidos de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour.


Ana Ortega. ¿Emigró a Méjico cuando era pequeño a raíz de la guerra civil española o fue después? ¿Por qué Méjico como lugar de residencia?

Pedro Meyer. Emigré cuando sólo tenía tres años a causa de la guerra porque mis padres emigraron en 1937 cuando la situación se volvió insostenible. Elegí Méjico porque en esa época no había muchos otro países que nos dieran permiso de inmigración. 


Pedro Meyer en una fotografía tomada por sí mismo.

A.O. ¿Qué supone para la fotografía de conflictos, la historia de España y la vida de los afectados por la guerra que se hayan localizado por fin ese material fotográfica de Capa, Taro y Chim que tanto tiempo llevaban perdidos?

P.M. Considero que resulta un milagro que se hayan logrado rescatar esos materiales, que se han dado perdidos desde siempre y que sirvan para hacer investigaciones sobre las imágenes mismas y las carreras de los autores. También me parecen muy importante porque por fin se puede tener una visión más certera de lo que pasó en esta época en España, ya que los negativos recogen la realidad en los frentes y en la retaguardia de las filas republicanas y de la gente que tuvo que emigrar involuntariamente.

A.O. ¿Qué piensa del trabajo de la realizadora cinematográfica Trisha Ziff en La Maleta Mejicana?

P.M. Se trata, sin duda, de una excelente aportación para el mundo en general, ya que ha sabido recoger a la perfección el espíritu que Capa y los demás impregnaban a sus imágenes. Gracias a esta obra audiovisual, hemos podido conocer, mediante un exhaustivo trabajo de investigación y de documentación, lo que realmente pasó con esta colección de negativos, cómo llegaron a Méjico y cómo han sido guardados celosamente hasta su conocimiento público.
Tráiler del documental La Maleta Mejicana.


Emigraciones. Imagen de Pedro Meyer.

A.O. Me parece interesante su trabajo Herejías, ya que es la única persona que ha utilizado Internet y las herramientas digitales para hacer una retrospectiva de cuatro décadas de trabajo. ¿La fotografía digital es la fotografía del futuro?

P.M. No, la fotografía digital es solo un medio para crear imágenes en lugar de los procesos químicos  Y no es en el futuro, sino es muy en el presente. 

A.O. También es fundador de Zone Zero y la de la Fundación Pedro Meyer. ¿Qué valores intentan imprimir estas instituciones y cómo se representa su experiencia personal y artística en los jóvenes fotógrafos?

P.M. Lo que buscamos es aportar algo a la cultura visual de nuestro tiempo. La fotografía paso de ser el patito feo de la cultura a ocupar la vanguardia, a juzgar por el número de imágenes que a diario se suben a la red. Nuestra función es educar en el ámbito de la cultura visual.

Fotografía de Pedro Meyer.

Proyecto Herejías subido por la revista de turismo Mazatlaninteractivo

lunes, 19 de noviembre de 2012

Joan Villaroya: “La fotografía divulgativa de Capa fue fundamental en la guerra civil”

Joan Villarroya Font nació en Badalona en 1953. Es catedrático de historia contemporánea y director del CEHI en la Universidad de Barcelona. Se doctoró en Historia en la misma entidad universitaria. Su tesis sobre la violencia y la represión en la retaguardia catalana durante la Guerra Civil Española le aseguraron el puesto de doctor especializado en el tema. Los ámbitos que más ha estudiado son la historia militar, la guerra civil y la dictadura franquista. En colaboración con Antoni Segura ha realizado un Atlas de la guerra civil, donde se hace un estudio exhaustivo a lo largo del conflicto, documentado con mapas, fotografías documentales y testimonios sobre los bombardeos y la represión sufrida por la población catalana.

Entre sus publicaciones más importantes destacan El bombardeo de Barcelona durante la Guerra Civil Española (1981); La guerra civil en Badalona (1985); Violencia y represión en la retaguardia catalana de 1936-1939 junto con J. M. Solé i Sabaté (1989-1990), Víctimas de la Guerra Civil (1999), España en llamas, con J. M. Solé i Sabaté (2003). A pesar de su especialización en el mundo de la historia de la guerra civil se ha interesado por otros temas, como por ejemplo, sobre el mundo del fotoperiodismo y, en especial, en la figura de Robert Capa, que estos días está siendo rescatada gracias a la recuperación de sus negativos de la contienda española de la llamada Maleta Mejicana. 

Joan Villarroya. Fotografía de Pere Tordera

Ana Ortega. El fotoperiodismo se halla en la actualidad en un lugar muy destacado dentro del mundo de la información. ¿Cuál es su consideración hacia esta modalidad profesional?

Joan Villarroya. Yo considero que el fotoperiodismo ha posibilitado el nacimiento de una nueva fuente para los historiadores, ya que les ha permitido ahondar en realidades que hasta el momento se desconocían y nos las han hecho llegar para que reflexionemos sobre todo lo que pasa a nuestro alrededor y que, en muchas ocasiones es difícil de comprender y alcanzar. La figura de los periodistas que se han dedicado en cuerpo y alma al trabajo de la fotografía documental e ilustrativa ha hecho verdadera y creíble la célebre frase una imagen vale más que mil palabras. Su labor nos hace abrir los ojos cada día y podemos sopesar la gravedad de muchos asuntos que nos pillan de lejos pero a los que deberíamos poder dar una solución. Y qué mejor que con la colaboración íntima del periodismo y la fotografía, dos agentes socializadores muy importantes desde hace varios siglos.


A.O. Robert Capa se convirtió en un personaje famoso no sólo por su humor y sus aventuras estrambóticas. Su figura ha sobrevivido a lo largo de estas décadas dentro del paradigma del periodismo gráfico. ¿Cuáles son sus apreciaciones sobre Capa?

J.V. Robert Capa supo sobrevivir a sus tiempos y adelantarse a lo que pasaría en un posible futuro y que se está viendo cumplido. Realizó una labor documentativa sin precedentes y, por esa misma razón, ocupa el puesto que ocupa como referente mundial para todos los fotoperiodistas y estudiosos del tema.
Su trabajo en las diferentes guerras nos ayudó a ver con nuestros propios ojos lo que los conflictos esconden, pues en los medios simplemente cuentan las victorias o las derrotas de unos y otros, no lo que viven los combatientes, tanto en la línea de fuego como en la retaguardia y eso es importante conocerlo para ponernos en su misma piel. Con respecto al trabajo que realizó en España, ha sido muy importante para nosotros contar con esos testimonios personales, pues nos ha permitido entender el calvario que vivieron nuestros antepasados. Y, sobre todo, su posicionamiento en el bando republicano animó a los soldados en su entusiasmo de seguir luchando en busca de una vida mejor. Su trabajo divulgador es increíble y hay que tenerlo en cuenta.


A.O. Como sabrá, una de las imágenes de Robert Capa, el Miliciano Abatido, ha generado una fuerte polémica, ya una fuerte polémica, ya que se cuestiona su validez y veracidad. ¿Qué opina al respecto? ¿Es un montaje o una fotografía real?

J.V. Sinceramente, a mí me interesan bastante poco las controversias sobre cualquier tema. Hemos de tener en cuenta que todo tema, sea cual sea su naturaleza, siempre va a tener una cara y una cruz, porque si no, no habrían sobrevivido en el tiempo. Según mi opinión, quizá esta controversia generada a partir de una fotografía bastante conocida de Capa se deba a la importancia en sí de la obra del fotógrafo, ya que, en caso contrario, no harían falta los argumentos a favor o en contra de la imagen. 

Es un hecho que la fotografía existe y no se sabrá si es verdadera o falsa, así que quedémonos con que la tenemos y que documenta la guerra civil española desde un punto de vista más cercano y personal. El resto ha de darnos igual.


A.O. Cuénteme algún pasaje de la vida de Capa que le haya llamado especialmente la atención.

J.V. Todo de la vida de Capa merece especial atención, ya que fue el primero en poner nombre y cara a los conflictos que se desataban en el mundo. Si tuviera que centrarme en un único aspecto de su vida mencionaría, sin lugar a dudas, su participación en el desembarco de Normandía, que tuvo lugar el 6 de junio de 1944 en plena II Guerra Mundial. Y lo traigo a colación porque Capa se arriesgó en todos los sentidos a acompañar a las tropas a una muerte segura con la única intención de experimentar en primera persona la llegada de las tropas estadounidenses a la playa de Omaha ese mismo día. Además, su cámara dio lugar a fotografías muy valiosas en su contenido, dejando a un lado el desafortunado error de exposición a la luz.

A.O. ¿Cree que la referencia de esta gran figura sigue presente todavía en el fotoperiodismo actual?

J.V. Por supuesto que sí. Capa fue en su día un héroe para muchas personas, desde un punto de vista personal y profesional y esa importancia se ha trasladado a nuestra vida de hoy. En todos los libros y documentos se puede apreciar su nombre una y otra vez. Hay muchos estudios en torno a su figura y sus fotografías han dado la vuelta al mundo. Todos los fotoperiodistas conocen su nombre, se saben al dedillo su vida y lo ponen como referencia para orientar sus proyectos laborales, eso sí, sin dejar de ser ellos mismos y aportando sus propias colaboraciones para hacerse un sitio en la historia. Una gran aportación de Capa a la historia de la fotografía y del propio periodismo fue, junto con otros profesionales, la fundación de la agencia Magnum.

A.O. ¿Cuál es su punto de vista hacia esta agencia de fotos?

J.V. Ni mucho menos soy un experto en este tema, pero por lo poco que conozco, Magnum es un símbolo fundamental en la fotografía. Gracias al apasionamiento de sus fundadores, logró que se tuvieran en cuenta las necesidades de los fotógrafos, sus derechos individuales y su apreciación por parte del público y de la intelectualidad como autores propios de las imágenes aparecidas en prensa. También han ayudado a la preocupación por el colectivo de fotógrafos y fotoperiodistas y nos traen imágenes verdaderamente impactantes que nos hacen ser críticos con nosotros y con la realidad que se cierne a nuestro alrededor.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Constantino Suárez recupera su lugar en la historia

Constantino Suárez ocupa definitivamente su lugar en la historia del fotoperiodismo español. El fotógrafo gijonés que detalló al completo el desarrollo de la Guerra Civil Española en Asturias desde el bando republicano ha sido reconocido gracias a la labor realizada en las V Jornadas Internacionales de Fotoperiodismo "FotOviedo Press 2012", organizadas por la Asociación Profesional de Fotoperiodistas Asturianos.

El reportero gráfico murió en 1983 sin que tuviera oportunidad de ver publicada su obra y con el carnét de fotógrafo retirado. Años más tardes el Ayuntamiento de Gijón, su tierra natal, recuperó 9.000 negativos de su extensa obra fotográfica con el objetivo de protegerlos e incorporarlos al patrimonio cultural de la ciudad. 

Soldados en las trincheras. Fotografía de Constantino Suárez

El fotográfo pionero comenzó su andadura profesional cuando sólo tenía 13 años y desde entonces su compromiso por relatar todo lo que captaba su cámara le hizo consagrarse como uno de los reporteros gráficos del siglo XX. Aunque las represalias de la dictadura franquista le obligaron a esconder celosamente su archivo fotográfico, este periodista fotográfico supo seguir manteniendo sus valores éticos en la búsqueda de la justicia y de la bondad del ser humano.

Ahora su valía ha sido rescatada del olvido y sus descendientes y vecinos de Gjón podrán deleitarse con el talento de este fotoperiodista que antepuso su deber periodístico a su apego por la vida. 

Esta mirada al pasado sobre la obra de Constantino Suárez estará expuesta hasta el 9 de noviembre para mostrar las diferentes etapas de la historia reciente de la región antes, durante y después de la batalla civil.  Bajo los títulos Retratos de una época y Revueltas sociales y la Guerra Civil, los visitantes podrán disfrutar de las inquietudes artístico del reportero gráfico  en una época convulsa y difícil en el Principado asturiano.

jueves, 18 de octubre de 2012

La historia de los héroes sin armas

Mucho se ha agradecido a Robert Capa su presencia en España cuando estalló la Guerra Civil Española, pues su ingenio, su talento artístico y sus ganas de retratar la vida en el frente han dejado un gran legado fotográfico para documentar lo que se vivió en ese período.

No obstante, no sólo Capa arriesgó su vida en primera línea de fuego para dejar constancia del sufrimiento de unas personas que estaban en el país equivocado en el año equivocado. Y de eso se han encargado las periodistas Ana de la Fuente y Marta Arribas en el documental Héroes sin Armas. En este trabajo audiovisual, producido por  la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y Producciones Culturales La Fábrica, las autoras han querido dar la oportunidad a otros fotógrafos que estuvieron en la batalla a relatar su experiencia a través de sus objetivos.

Portada del libro Héroes sin armas

Estos periodistas gráficos españoles que pusieron sus vidas en juego para hacer del mundo un lugar mejor fueron Pepe Campúa, Luis Marín, José María Díaz Casariego y Alfonso Sánchez. Sus cámaras captaron una cruda realidad que quiso ser ocultada, censurada por una dictadura a la que le interesaba la desaparición de una época que no debió haber existido.

Marta Arribas directora y guionista de Héroes sin armas junto con Lucía Ramón, hija de Luis Marín, en la presentación del documental en la Academia de Cine

Estos cuatro reporteros gráficos, que trabajaban para la revista Mundo Gráfico, fueron silenciados y condenados al olvido y sus testimonios visuales fueron escondidos en el cajón de la inexistencia. Pero gracias a De la Fuente y Arribas, sus imágenes, la mayoría inéditas no sólo han salido a la luz, sino que han recordado que el conflicto español no interesó exclusivamente a fotógrafos viajeros del extranjero. El documental Héroes sin Armas, acompañado de un libro, relata la vida de cuatro amigos y compañeros de profesión, que a base de esfuerzo y dedicación, se convirtieron en la primera generación de reporteros gráficos españoles.

Gracias a la labor detectivesca de estas dos periodistas se ha recuperado la memoria fotográfica de grandes fotógrafos que supieron interpretar los verdaderos momentos del conflicto y que intentaron actuar de acuerdo a las premisas del periodismo, veracidad, rigor y seriedad. Y aunque sus ganas de demostrar los hechos tal y como eran les supuso el cese de su profesión, en la actualidad se han convertido en los testigos directos de una guerra de la que todavía quedan muchas incógnitas por resolver.



Fuentes: libro y documental Héroes sin armas, Acción Cultural, Producción Cultural La Fábrica, RTVE, Público.es

martes, 9 de octubre de 2012

Treinta años con Agustí Centelles

Todavía parece que fue ayer cuando la desolación era palpable en los rostros de los que no tenían nada que llevarse a la boca. También la tristeza de esos niños que no tenían a nadie con los que jugar porque  sus padres, forzosamente, eran alistados en el ejército o en las fábricas. Han pasado varias décadas desde ese día en que la radio anunció la crueldad humana y, aun así, todo el mundo lo recuerda como la peor época de sus vidas.

La Guerra Civil Española, que tantas vidas sesgó en pocos años y que tan escuetamente ha sido recogida en libros de texto escolares, marcó un antes y un después en la historia de España. No obstante, fueron las cámaras de artistas de todo el mundo las únicas que supieron plasmar a la perfección el horror y el daño que sufrieron miles de personas, muchas de las cuales hoy no están aquí.

Detrás de una de esas cámaras estaba un artista español. Su nombre era Agustí Centelles y en la actualidad es uno de los fotógrafos más reconocidos en el panorama mundial. Valenciano de nacimiento, supo armarse del valor suficiente para colocarse en primera línea de fuego. No le interesaba el resultado de la contienda, para él no había ganadores o perdedores, sólo víctimas del poder.

Imagen de Agustí Centelles en la Guerra Civil Española

Es por esto que la Fundación Vila Casas, con sede en Barcelona, ha querido honrar la memoria fotográfica de este artista con una exposición que recoge ciento diez imágenes tomadas durante el período de la batalla civil. Este archivo fotográfico fue oculto en Francia durante la época franquista, debido a la enorme censura que existía en materia periodística y cultural y no se sacó a la luz hasta la muerte del dictador español.

La obra se divide en tres partes. La primera, la más descriptiva, muestra la Barcelona de antes del estallido de la guerra con un espíritu cultural y deportivo que pronto sería borrado con la sublevación militar. La segunda entra en el propio conflicto con instantáneas de milicianos y civiles en las que un sólo vistazo es suficiente para sentir el sufrimiento de aquellos días. La tercera parte de esta crónica fotográfica y que exige un enorme trabajo de búsqueda y documentación por parte de los investigadores de la exposición se centra en la recopilación de portadas y textos donde Agustí Centelles recoge sus impresiones personales sobre lo que se sucedía a su alrededor.

El Archivo Fotográfico de Barcelona y el Ministerio de Cultura son poseedores de gran parte de la colección fotográfica de Centelles. La otra parte la atesoran los hijos de Centelles.

Vídeo elaborado por Radio Televisión de Castilla y León para hacer un recorrido por las imágenes más importantes de Centelles durante la Guerra Civil Española