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miércoles, 31 de octubre de 2012

Eutropio Rodríguez: “Antes que fotógrafo soy contador de historias”

La primera conversación que mantuvimos se convirtió en algo memorable. Conforme iban pasando los días, se iba forjando una amistad que había nacido de una petición de Facebook. En Eutropio Rodríguez (Santiago de Compostela, 1969), no había nada de falsedad ni de vanidad, sólo una persona con gran talento para contar una historia a través de un objetivo. Fue una entrevista sencilla, en la que el fotógrafo dio mucho que reflexionar a través de su experiencia profesional y personal. Una persona con un gran recorrido por el mundo que ha hecho de la fotografía un arte sin parangón.

Eutropio Rodríguez es el encargado de la coordinación de Conversaciones con fotógrafos, un electro-shot o foro de discusión en el que profesionales y aficionados a la fotografía se encuentran con fotoperiodistas nacionales e internacionales destacados. La primera jornada ha traído a  Simon Norfolk, El título y objetivo de estos encuentros están inspirados en un libro publicado en 2009.

Eutropio Rodríguez 

Ana Ortega. ¿Por qué la fotografía marcó tu futuro profesional?

Eutropio Rodríguez. Empecé estudiando fotografía, aunque ya desde pequeño me interesé mucho por la fotografía con la cámara de mi padre que era aficionado a la fotografía. Cuando me fui a la mili empecé a documentar lo que estaba pasando dentro del cuartel, que por aquel entonces era algo bastante desconocido. Tras la mili entré en la escuela de fotografía y tuve contacto con el mundo contemporáneo porque debía estudiar Arte Contemporáneo al estar trabajando en un museo donde fotografiaba las piezas.

A.O.  ¿Cómo definirías tu trabajo fotográfico?

E.R. Tengo dos vertientes. Por un lado hago fotografía industrial, sobre todo para libros de Arte, y por el otro,  fotografía documental, junto con proyectos personales también orientados a lo documental. A mí me gusta más la fotografía documental porque yo soy un documentalista que busca contar historias. Yo antes que fotógrafo soy contador de historias. Cuando viajo yo nunca traigo regalos y la gente me suele preguntar ¿qué quieres que te traiga? y yo les contesto que lo que más valoro es una buena historia.

Ana Ortega. ¿Consideras que el fotoperiodismo está abocado a la desaparición como sostienen numerosos fotoperiodistas y estudiosos de la comunicación?

E.R. Yo no creo que esté abocado a la desaparición pero si considero que va a sufrir una transformación muy grande. Los medios están dejando de utilizar a los fotoperiodistas para utilizar a las agencias de imágenes para ilustrar. Con la crisis económica y con la crisis que vive la fotografía, los fotoperiodistas que deseen seguir desempeñando su profesión van a tener que vender su trabajo de otro modo, como en galerías o en libros, sin renunciar a contar las historias.

Las historias exóticas ya no tienen por qué hacerse a miles de kilómetros de casa. De hecho, yo conocí a un fotógrafo hace quince años, Max Aguilera, que también es cirujano e hizo un libro llamado Sagrado Corazón, con fotografías de cirugía cardíaca. En una conferencia Aguilera dijo que el interior de una persona es el lugar más exótico que existe.


Serie Bestas. Imagen de Eutropio Rodríguez


A.O. Has publicado en prestigiosas revistas internacionales como The Rolling Stones, Life, The New York Times, entre muchas otras. ¿Qué supone para un fotoperiodista ver sus fotografías en medios tan importantes?

E.R. Pues para un fotoperiodista ver su trabajo publicado es lo más importante que le puede pasar. Si encima esto se produce en revistas tan célebres como estas que mencionas ya es incomparable. Todavía sigo teniendo una gran presencia en estos medios y he de decir que son totalmente diferentes a las revistas españolas. Primero porque en los medios estadounidenses, cuando presentas el trabajo final te preguntan el valor económico que tienen tus fotografías y te pagan al instante, mientras que en España tienes que dar una factura y esperar mucho tiempo a la remuneración.

Además, en otros países tú realizas un trabajo en el previamente te has documentado, sabes qué vas a fotografiar y tienes la oportunidad de leer el texto que contextualizarán tus fotografías. También haces un trabajo completo, no una única fotografía como te piden en los medios nacionales, que tampoco sabes con qué fin lo haces porque no has podido informarte previamente.  

A.O. Bestas es un proyecto personal que documenta las peleas de caballos en Galicia, tu tierra natal. En esas imágenes se puede percibir la fuerza de los caballos y del hombre ¿Esta obra propone superponer una bestia a la otra o son fuerzas equitativas?

E.R. Yo considero que más que un trabajo documental es una autobiografía, un reflejo de mí mismo, en el que se representan mis miedos, que son los caballos, la irrealidad y el subconsciente, y por otro lado, la razón, representada por el hombre. Estoy muy orgulloso de este trabajo personal, que se convirtió en exposición hace dos años como trabajo colectivo de fotógrafos que utilizaban como leimotiv principal los animales. Dentro de poco también volveremos a hacer una exposición de Bestas porque ha gustado mucho al público.


Serie Bestas. Fotografía de Eutropio Rodríguez.

A.O. Te graduaste en el InternationalCenter of Photography, uno de los centros de fotografía más prestigiosos del mundo que aúnan escuela, investigación y museo. ¿Qué supuso esa experiencia académica para tu formación como fotógrafo?

E.R. Pues esta experiencia académica fue muy importante, decisiva para el fotógrafo en el que me he convertido hoy, ya que allí aprendí mucho, no sólo sobre fotografía formal, sino también sobre cosas de la vida. También hay que tener en cuenta que Nueva York es una ciudad preciosa fotográficamente. En la actualidad sigo teniendo contacto con el centro y voy cada poco tiempo para exponer y dar clases. El primer curso que di allí fue en 2001 sobre fotografía en blanco y negro, revelado, negativos… y muy posiblemente para primavera o principios de verano vuelva allí para impartir el mismo curso. Allí guardo muchos recuerdos y mis ex compañeros, que son grandes fotógrafos, siguen allí.

A.O. Eres socio fundador de la agencia de fotografía BlankPaper, un centro que combina la formación de alumnos  vía online o asistencia presencial con la difusión cultural de la fotografía. ¿Cómo surgió esta agencia y qué papel cumples en ella?

E.U. Pues ahora no cumplo ninguna función porque he quedado desvinculado de BlankPaper, ya que su sede está en Madrid y me era imposible tener contacto asiduo con ella. Cuando me aparté de ella fue cuando la agencia tuvo su momento de explosión y todavía lo sigue teniendo. La agencia surgió en 2003 como primer colectivo de siete fotógrafos en España que exponíamos nuestras fotografías y en 2006 surgió la escuela para dar cabida a nuevos fotógrafos que compartieran nuestra pasión por este mundo.

A.O. ¿La fotografía de guerra puede cambiar la realidad y concienciar a quienes la ven?

E.R. Sí, creo que sí, que la fotografía de guerra puede transformar la realidad, pero ha habido tal explosión de ellas que ahora estamos vacunados ante tanta imagen, por lo que han perdido parte de su efectividad.

Fuentes: Eutropio Rodríguez, página personal del fotógrafo, libro Conversaciones con fotógrafos, Blank Paper, Lavozdegalicia.es

martes, 9 de octubre de 2012

Treinta años con Agustí Centelles

Todavía parece que fue ayer cuando la desolación era palpable en los rostros de los que no tenían nada que llevarse a la boca. También la tristeza de esos niños que no tenían a nadie con los que jugar porque  sus padres, forzosamente, eran alistados en el ejército o en las fábricas. Han pasado varias décadas desde ese día en que la radio anunció la crueldad humana y, aun así, todo el mundo lo recuerda como la peor época de sus vidas.

La Guerra Civil Española, que tantas vidas sesgó en pocos años y que tan escuetamente ha sido recogida en libros de texto escolares, marcó un antes y un después en la historia de España. No obstante, fueron las cámaras de artistas de todo el mundo las únicas que supieron plasmar a la perfección el horror y el daño que sufrieron miles de personas, muchas de las cuales hoy no están aquí.

Detrás de una de esas cámaras estaba un artista español. Su nombre era Agustí Centelles y en la actualidad es uno de los fotógrafos más reconocidos en el panorama mundial. Valenciano de nacimiento, supo armarse del valor suficiente para colocarse en primera línea de fuego. No le interesaba el resultado de la contienda, para él no había ganadores o perdedores, sólo víctimas del poder.

Imagen de Agustí Centelles en la Guerra Civil Española

Es por esto que la Fundación Vila Casas, con sede en Barcelona, ha querido honrar la memoria fotográfica de este artista con una exposición que recoge ciento diez imágenes tomadas durante el período de la batalla civil. Este archivo fotográfico fue oculto en Francia durante la época franquista, debido a la enorme censura que existía en materia periodística y cultural y no se sacó a la luz hasta la muerte del dictador español.

La obra se divide en tres partes. La primera, la más descriptiva, muestra la Barcelona de antes del estallido de la guerra con un espíritu cultural y deportivo que pronto sería borrado con la sublevación militar. La segunda entra en el propio conflicto con instantáneas de milicianos y civiles en las que un sólo vistazo es suficiente para sentir el sufrimiento de aquellos días. La tercera parte de esta crónica fotográfica y que exige un enorme trabajo de búsqueda y documentación por parte de los investigadores de la exposición se centra en la recopilación de portadas y textos donde Agustí Centelles recoge sus impresiones personales sobre lo que se sucedía a su alrededor.

El Archivo Fotográfico de Barcelona y el Ministerio de Cultura son poseedores de gran parte de la colección fotográfica de Centelles. La otra parte la atesoran los hijos de Centelles.

Vídeo elaborado por Radio Televisión de Castilla y León para hacer un recorrido por las imágenes más importantes de Centelles durante la Guerra Civil Española